EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Nairobi y Davos

Jesús Mendoza Zaragoza

Enero 22, 2007

 

Se desarrolla en estos días en Nairobi la edición 2007 del Foro Social Mundial, ahora en el continente africano con la voluntad de colocar a África en el centro del escenario mundial. Desde 2001, cuando tuvo su primer encuentro mundial, este foro se ha constituido como un espacio de debate democrático de ideas, de formulación de propuestas, de cambio de experiencias, de articulación de movimientos sociales, redes y organizaciones civiles que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo.
Según la Carta de Principios, el Foro Social Mundial se caracteriza por la pluralidad y la diversidad, con un carácter no confesional, no gubernamental y no partidario y no pretende ser una entidad representativa de la sociedad civil internacional, sino un espacio abierto a personas y organizaciones que creen que “otro mundo es posible” y se disponen a construirlo desde las más variadas posiciones.
Nueve ejes temáticos se han propuesto para Nairobi: 1. Construir un mundo de paz, justicia, ética y respeto por las diversas espiritualidades; 2. Liberar al mundo de la dominación del capital multinacional y financiero; 3. Asegurar el acceso universal y sostenible a los bienes comunes de la humanidad y de la naturaleza; 4. Democratización del conocimiento y la información; 5. Asegurar la dignidad, la defensa de la diversidad, garantizando igualdad de género y eliminando todas las formas de discriminación; 6. Garantizar los derechos a la alimentación, a los servicios de salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo y al trabajo decente; 7. Edificar un orden mundial basado en la soberanía, la autodeterminación y los derechos de las personas; 8. Construir una economía centrada en las personas y sostenible; 9. Edificar verdaderas instituciones políticas democráticas con la completa participación de las personas en relación a la toma de decisiones y el control de los asuntos y los recursos públicos.
Es importante resaltar que el Foro Social Mundial se reúne de manera simultánea al Foro Económico Mundial de Davos que congrega a líderes de gobierno y de las finanzas y a los dueños del dinero y busca ser una alternativa desde abajo, desde los movimientos sociales y desde el esfuerzo de los excluidos en los procesos de globalización económica. Hay que ponderar la relevancia mundial de eventos como el de Nairobi que se plantea los problemas del mundo, sobre todo de los países pobres desde una perspectiva social en la que se avance resueltamente en términos de justicia social y de inclusión de todos en los beneficios del desarrollo.
Cuando el capitalismo salvaje va resquebrajando la vida de muchos pueblos como los nuestros, se necesitan espacios como el Foro Social para impulsar una alternativa viable y justa para los pobres. Ya sabemos que los cambios verdaderos y perdurables no vienen de arriba, ni de los gobiernos ni de los dueños del capital. Eventualmente ellos podrían apoyar y acompañar cambios hacia relaciones de mayor justicia social, pero no podemos esperar que las soluciones a la postración de muchos pueblos de la tierra vengan de Davos. La perspectiva que privilegia al capital y los intereses de las multinacionales, que se refleja en los diversos tratados de libre comercio diseñados en la lógica del libre mercado, ha sido siempre una perspectiva excluyente. No se puede servir al capital y a los pueblos al mismo tiempo, no se puede optar por la lógica del libre mercado sin riendas de ninguna clase sin detrimento del bienestar social.
Los movimientos sociales de nuestra región necesitan oxigenarse con los vientos que corren en estos acontecimientos como el de Nairobi. Movimientos orientados por luchas ambientalistas, de derechos humanos, de comercio justo, de defensa de la cultura, y todos aquellos que buscan una nueva manera de pensar y de hacer la sociedad pueden encontrar energías para continuar con una lucha que se va desarrollando con aires globales y globalizadores. La globalización puede tener una dinámica solidaria si las organizaciones sociales, culturales, religiosas y todas aquéllas que tengan el interés de construir ese “otro mundo posible”, van construyendo espacios locales de encuentro, de reflexión y de búsqueda. Esta puede ser una magnífica resonancia del Foro Social Mundial.