EL-SUR

Sábado 15 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Obras nuevas, vicios viejos

Tlachinollan

Octubre 22, 2005

Históricamente las obras con alcance regional que se han llevado a cabo en la zona de La Montaña –lugar donde se concentra gran parte de la población indígena del estado de Guerrero– han dejado mucho que desear.

Como es del conocimiento público, el pasado 18 de octubre el presidente Vicente Fox visitó nuestro estado como parte de lo que se dio en llamar “la semana del indígena” para inaugurar y dar seguimiento a dos obras de vital importancia para la región: el Hospital Amigo del Niño y la Madre Guerrerenses, y la tercera y cuarta etapa de la carretera Tlapa-Metlatónoc.

Sin duda, ambas obras representan un avance, no obstante si no se subsanan las deficiencias con las que se han llevado a cabo, difícilmente podrán ser de utilidad para satisfacer las enormes demandas y carencias que en materia de salud y comunicación existen en una de las zonas más marginadas a nivel nacional.

Después de ser pospuesta en tres ocasiones, finalmente se consumó la inauguración del hospital que atenderá a los niños y mujeres de la región que se inscribe entre los primeros lugares de morbilidad y mortalidad materna. Sin embargo, no es suficiente. El acceso al derecho a la salud debe comprenderse de una forma integral, tomando en cuenta las condiciones que imperan.

Sabemos que las comunidades no cuentan con un servicio primario de salud capaz de atender y diagnosticar a las mujeres y niños en un primer momento, para después canalizarlas en los casos necesarios al hospital. Además, éste se encuentra en la ciudad que funge como centro comercial de Tlapa de Comonfort, por lo que considerando el estado en el que se encuentran los caminos y la situación socioeconómica de las familias, será imposible llegar a tiempo en momentos de emergencia si no se garantiza una atención directa y un traslado adecuado.

En el caso de la carretera que va de Tlapa de Comonfort al municipio indígena Metlatónoc, único camino que dará acceso al municipio más pobre del país, existen serias irregularidades en el primer tramo que ya fue entregado y en el segundo que se encuentra en construcción.

A pesar de las promesas del presidente Vicente Fox, quien el 20 de julio asumió el compromiso de construir un camino digno, después de la publicación del informe del PNUD que documenta que Metlatónoc se ubica entre las poblaciones más pobres del mundo, a menos de dos meses de ser construidos, los tramos de la carretera que ya han sido entregados presentan daños que hacen que algunas partes sean prácticamente intransitables.

No obstante las múltiples solicitudes de información que ha hecho el Comité de Gestoría Social de la Carretera Tlapa-Metlatónoc (Comité de Gestoría) –constituido por integrantes de las comunidades por donde pasará la carretera– la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no ha aclarado cuál fue el mecanismo que utilizó para seleccionar a dos de las empresas que ya habían participado en la construcción de la carretera que va de Tlapa a Marquelia con resultados francamente lamentables: las empresas Torreblanca y Carsat.

Esta situación irregular y nada transparente, se presta a que las comunidades interesadas sospechen de la complicidad y contubernio de algunos funcionarios públicos y con los empresarios beneficiados.

Hoy es claro que los dos primeros tramos de la carretera Tlapa-Metlatónoc no se construyeron conforme a los estándares que aplican a regiones como la nuestra, lo que a largo plazo va a representar un costo mucho mayor, y lo peor de todo, es que el presidente de la República ya autorizó la construcción de los dos tramos que faltan, sin que se tenga la certeza de que se corregirán las deficiencias de la obra construida.

Otros ejemplos de proyectos con alcance regional que se han construido en Tlapa han defraudado a la ciudadanía por la inoperante de la obra u porque muestra una serie de corruptelas de las que nadie es responsable.

Uno de estos casos es el mercado Nuevo Horizonte que inauguró el presidente Zedillo, ante la urgencia de entregar cuentas alegres al finalizar su administración, siendo una obra inconclusa y de pésima calidad. En lugar de ser un mercado bien establecido resultó ser una simple galera que no tiene la capacidad instalada para ofrecer un espacio digno y saludable. Es más bien un foco de infección porque no cuenta con los servicios indispensables de agua y drenaje, causando una cadena de problemas que tienen que ver con la planeación, visión y corrupción de las autoridades municipales en turno.

Otro caso ilustrativo es la construcción del puente peatonal de la comunidad indígena de Ahuatepec Ejido, dicha obra lleva años esperando su conclusión. Han pasado varias administraciones y todo ha quedado en engaños y promesas que están acabando con la paciencia de las comunidades nahuas de La Providencia, a Soledad, Ahuatepec Pueblo y Tenango Tepexi, todas pertenecientes al municipio de Tlapa.

Para atender los derechos humanos de manera integral en los casos arriba descritos, se debe establecer un servicio de salud primario en las comunidades que pueda atender a las mujeres y niños de manera directa, y en caso de ser necesario, canalizarlos de manera adecuada al hospital, para lo cual se requiere garantizar el traslado.

Igualmente se debe tomar en cuenta en todo momento la participación de las comunidades en el diseño e implementación de las obras con alcance regional, como parte de ello, se debe garantizar transparencia y acceso a la información sobre la licitación de las obras, manejo y uso de los recursos.