EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Omiltemi

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 26, 2005

 

 (Primera de dos partes)

 

Hace dos años, el 26 de marzo del 2003, fue asesinado el ingeniero Wilfrido Alvarez Sotelo servidor público de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales en el área de Omiltemi, Municipio de Chilpancingo. Las causas de este crimen cobarde que enlutó a una familia siguen sin aclararse plenamente. Por lo que creo, que al respecto hay todavía impunidad y Omiltemi sigue siendo una tierra sin ley.

Escribo estas letras en la esperanza de que esta tragedia no sea olvidada. En este artículo, trato de explicar por qué se ha tratado de proteger esta zona desde hace mucho tiempo y algunas de las causas que finalmente se expresaron en la muerte de Wilfrido Alvarez Sotelo.

Para ello, presento la información, que en su momento fue hecha llegar a los distintos gobernadores, Figueroa, Aguirre Rivero y Juárez Cisneros tanto por mi padre el doctor Ricardo Klimek, como por un servidor, en nuestro carácter respectivamente de procuradores de Protección Ecológica del Estado de Guerrero. A cada uno de ellos se le envió en su tiempo de gobernantes la propuesta de decreto para hacer un Parque Estatal de Omiltemi. Después de décadas, al día de hoy, sigue sin tener un estatus legal de protección.

El Parque Estatal Omiltemi está ubicado en la parte poniente del municipio de Chilpancingo, abarcando una superficie de poco más de 3 mil 968                         hectáreas.

Se localiza en siete predios perfectamente delimitados, que no se encuentran afectados por ninguna acción agraria, según oficio Nº 005405 de fecha 12 de diciembre de 1991, que el delegado agrario turnó al presidente municipal de Chilpancingo; estos predios son:

La Aguililla, Las Trincheras, La Laguna, Agua Fría, Omiltemi, Potrerillos y Acatatlaxca.

Este Parque colinda con: Al norte con la ampliación definitiva de Chichihualco y el ejido definitivo de Xocomanatlan; al sur con el ejido definitivo de San Vicente; al este con el ejido definitivo de Xocomanatlán y el Ejido definitivo de Coapango y al oeste con el ejido de Chautipan.

Siendo gobernador Alejandro Cervantes Delgado, informó el 5 de abril de 1983 que por acuerdo del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, el predio fue donado por la Secretaría de la Reforma Agraria al gobierno del estado, con el fin de “preservar la ecología y garantizar este suministro de agua potable a Chilpancingo”.

Posteriormente, el 20 de abril de 1983, el secretario de la Reforma Agraria, Luis Martínez Villicaña, le trasmitió al gobierno del estado la propiedad de los predios mencionados, para que se le diera el uso adecuado. Sin embargo, por motivos desconocidos el proceso de transferencia de los predios del gobierno federal al estatal no ha sido realizado formalmente.

En el año de 1987 el parque fue objeto de un intento de permuta de 205 haectáreas del predio Acatatlaxca y 221 del predio Potrerillos pertenecientes al Parque, por una fracción de 183 hectáreas del ejido de Xocomanatlán, dicha permuta fue del todo improcedente por la desigualdad de áreas a permutar y porque Potrerillos es una de las áreas boscosas más importantes, y de protección para los acuíferos que surten el agua potable que va a Chilpancingo. Hay un plano donde queda asentada la referida permuta, que no es válida por no existir el decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Existe también un acta para dar cumplimiento a este asunto que no fue firmada por el director de proyectos especiales del gobierno del estado, de tal manera que sobre este caso la conclusión es que no hay tal permuta ni debe efectuarse.

El Parque Estatal Omiltemi es y ha sido de gran interés científico. Sus características fisiográficas (altitud sobre el nivel del mar, topografía accidentada, precipitación, etc.), generan una alta diversidad de especies de flora y fauna que difícilmente se halla en otros lugares equivalentes de la República Mexicana (más de mil 200 especies de plantas, hongos, insectos y vertebrados). Omiltemi es además un sitio de gran valor para la historia de la biología en México, ya que ha sido el sitio de proveniencia de muchos especímenes que sirvieron de base para las descripciones y denominaciones originales de especies de flora y fauna únicas a México o su región sur y montañosa, así como las primeras observaciones biológicas de los naturalistas que las dieron a conocer al mundo.