EL-SUR

Martes 24 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Pandemia, economía y política

Héctor Manuel Popoca Boone

Enero 30, 2021

Mas vale una temporada en auto encierro, que una perpetuidad en entierro.

Pandemia. El gran desastre humano que ayer tenemos en Guerrero a causa de la pandemia del Covid-19, fue catapultado a finales del año pasado por la insensatez, imprudencia, irresponsabilidad, soberbia y obcecación del gobernador del estado quien, junto con el secretario general de Gobierno y el secretario estatal de Salud son, quienes en última instancia, firman los acuerdos oficiales mediante los cuales dan a conocer las diversas medidas sanitarias de obligada observancia por la ciudadanía, en las diversas actividades económicas y sociales consideradas no esenciales, de acuerdo al color determinado en el semáforo epidemiológico estatal.

El 21 de diciembre del año pasado, poco antes de las fiestas de Navidad y de fin de año, el gobernador anunció que el semáforo estatal pasaba del color naranja (Riesgo Alto), al color amarillo (Riesgo Medio) en los municipios de Acapulco, Chilpancingo e Ixtapa Zihuatanejo. Que son, junto con Iguala y Taxco, los principales epicentros municipales de la pandemia en estas tierras del sur. Privilegiando así, a las claras, el cuidado de los negocios y no la salvaguarda de la vida y salud de los guerrerenses.

Las fatales consecuencias que ocasionó tal decisión, las estamos sufriendo ahora; al tener un exceso de fallecimientos y contagios, junto con colapsos hospitalarios focalizados. Situación que pudo ser evitable, y así lo advertimos por distintos medios de comunicación a las autoridades responsables. Después de empujar al niño al pozo, lo quisieron tapar demasiado tarde. Tuvimos que regresar al semáforo color naranja. También fue demasiado tarde, puesto que la pandemia descontrolada nos ha obligado a retroceder al color rojo; es decir, de “Riesgo Máximo”.

Economía. Los datos que da a conocer el Inegi indican la magnitud del efecto colateral más grave que suscita la pandemia: el deterioro de la economía popular. Ésta ha quedado abruptamente desplomada. Muy disminuidas están la inversión, el empleo, la producción y comercialización de bienes y servicios; así como el funcionamiento de muchas micro y pequeñas empresas de índole familiar, por la falta de poder de compra popular que dé existencia a la demanda efectiva. En Guerrero, los primeros sufrientes son los de siempre; los condenados a ser parias en su propia tierra: los carentes de los bienes para una elemental sobrevivencia.

La economía sureña que vulnerada ya estaba, ahora lo está más. Al ser muy dependiente de consumos de mercancías y servicios traídos de fuera. Es una economía generadora de prácticamente productos primarios sin mayor valor agregado. Menguados están sus recursos naturales por estar semi agotados, depredados e históricamente saqueados por empresas de voraz vocación extractivista. Eso, ha hecho que tengamos una mono actividad económica de mercado: el turismo, en su modalidad de enclave, como la columna vertebral de la economía estatal. Aun cuando ahora empieza a tener auge la minería a tajo abierto, altamente mecanizada y sumamente contaminante.

Todo lo anterior en el contexto de una desigualdad social brutal y sempiterna. Con un muy bajo nivel de desarrollo humano, en cuanto a nutrición, salud, educación e ingreso familiar se refiere. Esas son, junto al abandono del campo y de las zonas indígenas, las principales causas por las que estamos dentro de una crisis económica que nos empieza a circundar en forma de una vorágine ascendente y avasalladora. La mayor intensificación de la pobreza social, ha traído el incremento de la delincuencia de toda índole y de un egoísmo, individualismo y agandalle exacerbado, como nefandos modos de conducta civil presentes ya en los principales centros urbanos.

Política. Sorprende que en las nuevas medidas sanitarias publicadas en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero, el pasado 27 de enero y que regirán hasta el próximo 14 de febrero del año en curso, no se haga mención específica a las medidas concernientes a la actividad política-electoral; no siendo que, en este mes transcurrido, hubo una verdadera orgía imparable de concentraciones, aglomeraciones, marchas y reuniones; promovidas por políticos de diversos partidos, en el marco de la contienda electoral sin mayor observancia de los debidos protocolos sanitarios.

PD1. Mi candidatura moral independiente para ser jefe de gobierno, sigue vigente. Hoy más que nunca participaré legítimamente; tratando de contribuir a libertar conciencias ciudadanas, para lograr un sufragio efectivo, reflexionado, no vendido ni engañado o coaccionado.

PD2. Mario Moreno, candidato del PRI a la gubernatura, manifestó su compromiso de continuar con la misma forma de gobernar del mandatario estatal en turno. ¡Sálvese quien pueda!

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