EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Pandemia y cambio climático

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 27, 2020

 

En su número más reciente, la prestigiada revista de divulgación científica Investigación y Ciencia ha publicado una nota suscrita por el periodista científico Jeff Tollefson, que se titula ¿Cómo se han reducido las emisiones de carbono por la pandemia de COVID-19? (I y D, julio 2020, ver en https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/una-nueva-era-para-el-alzhimer-803/cmo-se-han-reducido-las-emisiones-de-carbono-por-la-pandemia-de-covid-19-18734).
En la nota se reseña, que debido a la pandemia de Covid-19, las emisiones globales de carbono se han reducido en 8 por ciento, lo que equivale a un volumen tres veces superior a las emisiones anuales de Italia. Esta información se basa en los estudios de dos grupos internacionales de investigación. Sin embargo, ambos estudios advierten que las emisiones volverán a repuntar al irse levantando las medidas de confinamiento, y se corre el riego de que sólo quede esto como una anomalía en el sistema climático global.
Las conclusiones son similares: las emisiones globales de carbono se redujeron en más de mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente durante el primer cuatrimestre del año en comparación con el mismo periodo en 2019.
Estos estudios son diferentes a los informes sobre emisiones que normalmente se realizan de manera anual. En este caso, se buscó aproximarse al tiempo real, y así tener datos sobre las variaciones diarias de las emisiones de carbono a escala global. Así, se cotejaron diferentes fuentes de información las emisiones de carbono del 2019 y 2020 (datos de tráfico recopilados por sistemas de navegación de vehículos en más de 400 ciudades del planeta, observaciones de satélite, informes energéticos en 130 países).
El primer estudio se realizó por investigadores de la Universidad de Anglia Oriental en Norwich, Reino Unido, junto con diversos centros de investigación en múltiples países (https://www.nature.com/articles/s41558-020-0797-x.pdf). El segundo estudio se realizó en el Laboratorio de Ciencias del Clima y el Medioambiente en Gif-sur-Yvette, Francia, y un cumulo de otros centros de investigación en diversos países(https://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/2004/2004.13614.pdf).
En la nota que se reseña de ambos estudios, se indica, que las emisiones globales acumuladas para 2020 podrían reducirse entre 4 y 7 por ciento. Lo que hace que por su magnitud puede equipararse a las reducciones anuales que serían necesarias para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París sobre el Clima. Sin embargo, también consideran que las emisiones podrían recuperarse con rapidez en la medida que se retomen las actividades económicas
Conforme a estos trabajos las emisiones globales comenzaron a variar notablemente con las del año pasado a partir de marzo. Esto a partir de que los países comenzaron a cerrar actividades económicas y a aplicar las medidas de distanciamiento social.
China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero ha liderado las reducciones. En el primer cuatrimestre de 2019 se estimaban emisiones por un valor de 3 mil 563 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, en el mismo periodo del 2020 sólo emite 3 mil 248 millones de toneladas, es decir una reducción neta de 315 millones de toneladas, que equivalen a las emisiones anuales de Francia. Posteriormente, le siguen los Estados Unidos de América, la Unión Europea y el Reino Unido, la India y Rusia.
Otros datos interesantes es que las mayores reducciones en emisiones se han producido en los sectores de la energía eléctrica y el transporte terrestre. Aunque en términos relativos la mayor reducción ha sido en el transporte aéreo que ha caído un 21 por ciento en el primer cuatrimestre.
Concluyo que esto es seguramente un experimento social inédito, no previsto, como consecuencia de la pandemia de Covid-19. Las políticas públicas cambiaron a consecuencia de la pandemia. El distanciamiento social ha alterado en forma profunda los patrones de consumo de energía. Hay simplemente menos movilidad al permanecer en casa. Las fronteras internacionales se han cerrado, hay menos viajes. En fin, menos transporte terrestre y aéreo que emite carbono a la atmósfera.
Soy escéptico de que las sociedades y las políticas públicas a partir de este experimento den el gran viraje global que se requiere cuando pase la pandemia. Pero la naturaleza paradójicamente nos está señalando el camino a base de esta crisis global de salud pública. Nos da luz, al indicarnos, que se pueden hacer cosas para adoptar una agenda en un tiempo más breve de un modelo energético bajo en carbono. La transición energética ha llegado, y es necesario con sus matices y tiempos conforme a las capacidades y particularidades de cada país impulsarla. Está el Acuerdo de París, hay que profundizarlo.