EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Para el rescate del río Azul

Silvestre Pacheco León

Julio 29, 2018

Las bellezas y los recursos naturales de la cañada del río Azul, junto con sus tradiciones y cultura prehispánicas que se manifiestan a lo largo del año, constituyen la plataforma para el desarrollo en el que hemos soñado en el gobierno del cambio.
Del actual gobierno nada podemos esperar porque ha demostrado hasta la saciedad su indolencia para resolver hasta los más elementales problemas ambientales de la capital como el de la recolección y el destino ecológico de la basura.
Con los cambios que la sociedad generó con su voto, en el próximo gobierno tendremos a la cabeza de las autoridades municipales de Chilpancingo un relevo de origen opositor que quizá resulte más receptivo para atender los problemas ambientales que se acumularon por años de sucesivos e ineficientes gobiernos priístas.
Al gobierno de Antonio Gaspar Beltrán le será difícil evadir los problemas ambientales que sufre la capital porque sus electores creyeron en su discurso de poner distancia del modelo de gobierno al que derrotó.
La exigencia para que eso suceda vendrá de habitantes de dos municipios vecinos que sufren las consecuencias de esa desatención del gobierno de la capital, uno (Mochitlán) cuyo gobierno pertenece al Partido Verde, y el otro, (Quechultenango) al PRD.

Elementos para el desarrollo de la Cañada

A lo largo de casi 50 kilómetros y en colindancia con el municipio de la capital, la cañada del río Azul que corre paralela al río Huacapa cuenta con atractivos naturales para el aprovechamiento turístico que sólo la ignorancia o la falta de iniciativa de sus autoridades locales lo impide.
A pesar de la falta de una idea clara en el tema del turismo por parte de las autoridades, los visitantes abundan, y aunque depredan, se adaptan a la escasa o nula infraestructura existente.
Desde la entrada a la cañada, entre Petaquillas a Tepechicotlán, se puede disfrutar de la selva original característica de nuestra región que se preserva gracias el empinado cerro que la contiene.
Más adelante, en el municipio de Mochitlán, hay una carretera muy transitada que lleva a la zona de bosque (Coaxtlahuacán) con el clima frío que le es característico, desde la cual se puede admirar el pico del volcán Negro, uno de los cerros más altos del estado, donde abunda el agua, igual que los árboles de pino.
Después, en Quechultenango, a menos de 5 kilómetros de la cabecera se encuentra la amplia zona de manantiales donde se localiza el Borbollón que da origen al nacimiento del río Azul, lugar muy concurrido desde tiempos antiguos, donde se han construido balnearios que ofrecen variadas actividades recreativas que son un atractivo para los visitantes.
Muy cerca de ahí se encuentran las grutas de Juxtlahuaca, un portento de la naturaleza que atrae espeleólogos de corte internacional por su reconocida extensión y sus amplios salones, pinturas rupestres y río subterráneo.

Para el turismo rural

Respecto a la cultura productiva para ese amplio sector proclive al turismo rural, la Cañada es rica en diferentes sembradíos de riego y temporal que el visitante puede conocer desde la misma carretera, como son las plantas de maíz, cacahuate, calabaza, jícama y frijol.
También puede disfrutar en las diferentes épocas del año de esos productos que se venden ya preparados como alimentos, junto con los frutales propios de la región que se expenden a lo largo de la carretera en cada temporada del año.
Desde la entrada a la Cañada está a la mano del visitante la venta de cacahuate tostado, aguacates madurados en el árbol, elotes hervidos y asados, jícamas al mayoreo y menudeo, mangos, mameyes, guamúchiles, toronjas, nanches, ciruelas.
Algunos de estos pueblos mantiene sus vinatas o fábricas de mezcal a la manera tradicional en la profundidad de las barrancas por el requerimiento de agua en abundancia, las cuales son también un atractivo para visitarse junto con el producto que elaboran.
Las fiestas o ferias con las que celebran a los santos patronos de cada lugar constituyen una riqueza de las llamadas intangibles en las que participan enteramente las comunidades manteniendo la tradición que cohesiona y armoniza la vida de los pueblos.
En cada fiesta patronal desde la de San Agustín en Petaquillas, la señora Santana en Mochitlán y Santiago Apóstol en Quechultenango, ha arraigado la costumbre de festejar desde el anuncio de la feria que se celebra con el desfile de danzas, y ahora con el ejemplo de Chilpancingo que prolifera el llamado Paseo del Pendón, que culmina con el concurso de la reina de cada festividad.
Los torneos deportivos y las corridas de toros son tan continuos e intensos que por sí solos, sin un programa coordinado de promoción turística, han creado su propio público de visitantes.
En estos pueblos de la Cañada es posible que exista el reservorio más amplio de danzas con las que cuenta el estado cuyo vigor se está viendo reforzado por un inusitado interés de los jóvenes por participar como danzantes.
Esto puede formar parte de un proyecto para el desarrollo de la Cañada que comience por el tratamiento ecológico de las aguas residuales de las poblaciones, comenzando por Chilpancingo.
PD. Me parece acertada la iniciativa del nuevo gobierno federal para hacer que los legisladores legislen en vez de andar gestionando obras que se convierten en fuente de corrupción desde su ejecución y son pésimo ejemplo del ejercicio patrimonialista del poder, cuya cultura se reproduce durante las campañas electorales con ofrecimientos que a veces mueven a risa. Un ejemplo de ello me lo platicaba el escritor Juan Sánchez Andraca. Cuenta que una candidata a diputada cuyo nombre me resguardo, llegó a su pueblo prometiendo a cambio del voto que conseguiría recursos para que cada casa tuviera un cuarto anexo para los abuelitos, a quienes para hacerles justicia promovería que se les entregara 3 mil pesos mensuales de pensión.