EL-SUR

Viernes 14 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Paridad, extraño camino

Abelardo Martín M.

Mayo 18, 2021

A lo largo del siglo XXI la transformación mundial tuvo consecuencias inesperadas y previstas sólo por muy pocos. En esta etapa, nuestro país no ha dejado de avanzar de forma muy acelerada, tanto que los cambios tecnológicos en prácticamente todas las actividades han impactado todas las actividades, usos y costumbres.
La pandemia que azotó al mundo durante casi todo el 2020 y el 2021, ante la que no se puede cantar victoria todavía, agudizó los cambios y aceleró la transformación. Uno de los rubros importantes en donde los cambios han sido súbitos e irremediables ocurre en los procesos electorales, a grado tal que cada nueva elección ha generado distintos ejes de participación ciudadana, y aplicado diferentes criterios jurídicos y políticos.
La velocidad de las comunicaciones ha trastocado los roles, las responsabilidades y la actuación de la gran mayoría de los actores o miembros de la sociedad. Por ejemplo, convirtió a todos quienes poseen un aparato de telecomunicaciones en sujetos y agentes, simultáneamente, del cambio. Los valores tradicionales parecen estar en duda, los papeles o responsabilidades de los miembros de cada familia, con mayor frecuencia de la deseada o la permisible o la imaginada, cambiaron.
La elección federal de hace tres años, por ejemplo, no sólo generó con sus resultados el mayor vuelco político y social en la historia de las actuales generaciones; también incorporó para integrar el Congreso de la Unión el principio de representación paritaria, lo cual ha significado que, en cada Cámara federal, la mitad de los legisladores sean hombres y la otra mitad mujeres. Ya en elecciones anteriores se consideró obligatoria una proporción de mujeres legisladoras, pero sólo hasta 2018 esta dimensión se elevó puntualmente a la mitad.
También desde hace varias elecciones, se ha establecido en los municipios preponderantemente indígenas, que quienes compitan por cargos de representación provengan de las etnias originarias.
Esta vez se obligó a los partidos políticos a designar candidaturas de mujeres en una proporción paritaria en las gubernaturas en disputa, de manera que por primera vez en la historia hay un gran número de mujeres compitiendo por esos cargos en todo el país.
En el caso de Guerrero, la singularidad de la candidatura frustrada de Félix Salgado Macedonio y su derivación en la postulación de su hija Evelyn, ha producido en forma incidental un equilibrio de género en la competencia política estatal.
Hasta antes del retiro de la candidatura original, el candidato con una preferencia de mayoría absoluta era el propio Félix, seguido aunque muy de lejos por el candidato de la alianza que han formado los otrora dos grandes partidos en Guerrero, PRI y PRD, Mario Moreno. Se trataba, como en la prehistoria política, de una lucha solo aceptada, tolerada y auspiciada “entre y para los hombres”. Hoy esos criterios y hasta opiniones resultan risibles, fuera de lugar, absurdos. Existe la certeza de que todas las actividades ofrecen las mismas oportunidades para mujeres y hombres.
En los partidos y en la política señaladamente, esto se convirtió en la realidad cotidiana, aceptada y permitida. Los hombres y mujeres dedicados a la política valen lo mismo, tienen derechos equivalentes y las conductas de misoginia y abuso son cada vez más censuradas.
Ahora, con la sustitución de la candidatura más aventajada en la figura de Evelyn también identificada como La Torita, el proceso electoral se tornó más complejo. Por un lado, la innegable popularidad de Félix se transfirió en su mayor parte a su hija, aunque no totalmente, ya que la proporción de votos que se perdieron en la jugada fueron a dar con su adversario más próximo, lo cual ha producido un escenario que algunos ven más parejo, a grado tal que el candidato de la alianza opositora ha llegado a presumir que en muchos lugares él lleva la delantera.
Los auténticos conocedores de los procesos electorales en Guerrero saben que la ventaja de Evelyn es abrumadora y los más conservadores o cautelosos afirman que aun con la inexperiencia política que le atribuyen sus adversarios, La Torita despachará seis años en el palacio de gobierno de Chilpancingo.
Otra curiosidad que sólo resulta anecdótica, pues no tendrá repercusión alguna en el resultado de la elección, es que la postulación de candidaturas se ha atomizado: aquí el PAN por alguna extraña razón decidió no integrarse en la alianza que en muchos lugares del país ha formado con el PRI y el PRD, y postuló a una mujer como su abanderada. Lo mismo hizo el partido Encuentro Solidario, que designó a una profesora, y el Movimiento Ciudadano, quien promueve a una mujer de larga historia en la política guerrerense y a nivel nacional, Ruth Zavaleta. En total cuatro mujeres.
Otros partidos de menor arraigo en la entidad postularon candidatos hombres; así ocurrió con Redes Sociales Progresistas, el nuevo Fuerza por México, y una alianza del PT con el PVEM, que luego de las acusaciones contra Salgado Macedonio decidieron no ir con Morena. En total, cuatro hombres.
Se da así un fenómeno de paridad en la boleta en la que sufragarán los guerrerenses, con ocho opciones, cuatro femeninas y cuatro masculinas. El voto, lo advierten todas las encuestas, se concentrará en dos figuras, pero también de manera equilibrada, una mujer y un hombre.
La historia tiene caminos extraños, pero en una entidad en que a veces los expertos acusan falta de desarrollo democrático y de cultura cívica, llegamos a esta elección cumpliendo puntualmente requisitos formales de vanguardia que no en todas las entidades se han logrado a plenitud.
Los mejores analistas de Guerrero afirman que la escalada política en contra de todo lo que representa a la 4T se centró en la figura de Félix Salgado Macedonio, a quien se logró sacar de las boletas electorales con una campaña que empleó todo lo habido y por haber para demostrar supuestos abusos cometidos por el senador con licencia, de los que salió no ileso, pero si exento y no culpable, o mejor dicho, inocente.
Evelyn cuenta para sí su compromiso con la 4T, con las mujeres, con los pobres del estado, con la frescura que requiere un estado sumido en gravísimos problemas ancestrales, el principal el cacicazgo de una clase gobernante que se vio sólo a sí misma y se olvidó del pueblo.