EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Paul Leduc, otra forma de ver

Humberto Musacchio

Octubre 26, 2020

La República de las Letras

Humberto Musacchio

 

Para Margo Glantz, con 90 años en plena juventud.

 

 

Se nos fue Paul Leduc, ejemplo de tenacidad y firmeza en tiempos adversos al cine mexicano. Nos deja una muy respetable filmografía en la que destacan Reed, México insurgente (1973) y Frida, naturaleza viva (1984), dos filmes que cambiaron nuestra manera de ver el cine y entender la historia, porque como dice Francisco Javier Guerrero, lo hizo “al crear y tejer ensueños” y al producir “escenarios visuales donde los espectadores descubríamos raíces desconocidas en todo aquello que nos parecía normal y cotidiano”. Reed, protagonizada por el inolvidable Claudio Obregón, ganó en Francia el premio Georges Sadoul a la mejor película extranjera y Frida se llevó un cargamento de premios internacionales y el Ariel en nueve categorías. Reed, hecha con poquísimo dinero y mucho talento, contribuyó a revaluar a John Reed. La otra cinta dio un poderoso impulso a la entonces naciente fridomanía e hizo un considerable aporte al feminismo y la libertad sexual. Son cosas de cineasta mayor. Fue, sin alardes, un hombre de izquierda.

 

A Díez-Canedo, el Juan Pablos

 

Hijo de tigre, Joaquín Díez-Canedo Flores aprendió casi niño el oficio de editor. En el callejón de Guaymas, en el barrio de la Romita, se le podía ver en la vieja, entrañable Editorial Joaquín Mortiz, entregado a la corrección de textos o la revisión de galeras. Ahí trabó amistad con muchos autores que empezaron a publicar en ese tiempo y años después acompañó las comidas semanales de los coautores de un libro que mereció mejor suerte, El hombre equivocado, escrito en cadena por Silvia Molina, Aline Pettersson, David Martín del Campo, Gerardo de la Torre, Vicente Leñero, Rafael Ramírez Heredia, Marco Aurelio Carballo, Guillermo Samperio, Joaquín Armando Chacón, Bernardo Ruiz y Hernán Lara Zavala. Ese fue el primer libro editado por Joaco, creo que en 1986, y los autores acordaron entregar las regalías a Sergio Galindo, lo que cumplieron en un viaje colectivo a Veracruz.

 

Rescate de bienes culturales

 

Dice Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República, que para exigir a otros países la devolución de bienes culturales mexicanos, la demanda debe estar basada en dos convenios internacionales: uno firmado por México y Estados Unidos en 1970 y otro, multilateral, con la Unesco, de 1973, los cuales prohibieron la importación y exportación ilícita de bienes culturales. Ambas legislaciones señalan dos condiciones fundamentales para la reivindicación de los bienes saqueados: la primera es que haya un registro previo del bien a rescatar y, la segunda, que se pueda probar que el mismo fue exportado ilegalmente en fecha posterior a la entrada en vigor del tratado correspondiente”. De modo que no hay base para exigir la devolución del penacho de Moctezuma. Así o más claro.

 

Extraños criterios del Fonca

 

Para obtener las becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, no basta con haber tenido antes la codiciada beca (lo que es un reconocimiento) y haber cumplido escrupulosamente con las obras prometidas. Incluso, cuatro de cinco jurados pueden aprobar la solicitud, pero con uno que no apruebe el proyecto presentado basta para descartar al aspirante. Es más, si uno de los jurados, absolutamente desconocido en el medio intelectual –pero seguramente amigo, compinche o favorito(a) de quien le consiguió esa chamba– dice que el solicitante no tiene trayectoria, aunque ante sea perfectamente conocido en el ámbito cultural, también se le descarta. Si el creador pide explicaciones al Fonca por tan arbitraria descalificación, algún burócrata le responde que tal “información es pública, siempre que la solicite el interesado” y que sea “validada por el área correspondiente”, lo que significa que NO es pública. En suma, el Fonca funciona burocráticamente, con inaceptables favoritismos y una confidencialidad inadmisible, pues las becas se otorgan con dinero de los contribuyentes.

 

José Zorrilla en México

 

Ya empiezan los montajes del Don Juan Tenorio que año con año atraen al público. La obra se estrenó en México en 1844, antes de que viniera el autor, en 1855. Diez años después, Maximiliano lo nombró “poeta de cámara” y estrenó con el Tenorio el teatro que instaló la emperatriz Carlota en Palacio Nacional. Al servicio de los invasores franceses, el aprecio del público por su obra no tiene presente el desprecio con que siempre trató a los mexicanos. Además, varios de sus biógrafos omiten bondadosamente su pasado como esclavista, pues en Cuba fundó una sociedad para vender indios mayas a los hacendados del azúcar. Al ser fusilado Maximiliano en el Cerro de las Campanas, escribió en España El drama del alma, obra rabiosamente antiliberal. En fin, que el tipejo era una fichita

 

Breviario…

 

El escritor y editor Sandro Cohen se halla hospitalizado a consecuencia del maldito Covid. Le deseamos una pronta recuperación. @@@ Este miércoles, el senador Martí Batres ofrecerá una conferencia sobre Lázaro Cárdenas. La cita es a las 18 horas en www.ateneoesmex.com @@@ Hace cien años nació Guadalupe Dueñas.