Abelardo Martín M.
Octubre 14, 2025
La guerra se ha entronizado como uno de los rasgos distintivos de nuestra época, no solamente la protagonizada por los países, las religiones, los partidos políticos, los grupos de todo tipo que dirimen sus diferencias a golpes, a balazos, a cañonazos o con ataques cibernéticos o de virus aún más letales que las explosiones o el terrorismo. Hoy, los seres humanos dirimen batallas y guerras dentro de sí mismos, en sus familias, en sus barrios y en sus ciudades.
La era digital, dice la especialista en psicología clínica y de la salud de la Escuela Superior de Medicina, Ana María Balboa Verduzco, ha propiciado que el uso de redes sociales se convierta en un grave factor de riesgo para el desarrollo de trastornos alimentarios en adolescentes y jóvenes, ya que a través de distintas plataformas se difunden información y estereotipos basados en cánones de belleza erróneos e inalcanzables, los cuales influyen negativamente en los hábitos alimentarios y el bienestar psicológico. Es decir, viven una terrible guerra interior, en sí mismos. Depresión, ansiedad, ideas suicidas, pensamientos distorsionados y baja autoestima se detonan como consecuencia de un mundo informático, ojalá fuera informativo, al alcance de casi todos. La Organización Mundial de la Salud tipifica estos desórdenes conductuales como una gran epidemia silenciosa pero de terribles consecuencias.
El fenómeno de la llegada de las redes sociales es equivalente a un conflicto, una guerra cuya consecuencias son imprevisibles, como lo es y ha sido la guerra y el exterminio de Gaza que ha buscado Israel en los últimos meses. Un sorpresivo viaje del presidente norteamericano Donald Trump a Israel y Egipto marca la puesta en marcha de un precario plan de paz para Gaza, que empieza por una tregua que no termina de aplicarse, el intercambio de rehenes, el retiro parcial de las tropas israelíes de la Franja y la entrada de ayuda humanitaria a la zona.
Trump pretende convertirse en el protagonista del proceso, tanto así se ve a sí mismo, que desarrolló presiones públicas y seguramente privadas para que le fuera otorgado el Premio Nobel de la Paz en esta vuelta, reconocimiento que finalmente asignó el Comité respectivo a la opositora venezolana María Corina Machado, cuyo perfil ha desatado polémicas –pero ésa es otra historia; lo cierto es que la Fundación Nobel confirmó con ello el carácter ideológico-político-oportunista de algunos de sus premios, como sin duda ocurre en este caso.
Sin duda, un factor importante en esta distensión primaria ha sido el rechazo de gobiernos, organizaciones y colectivos de todo el mundo, hacia lo que muchos han calificado de genocidio del pueblo palestino. La arriesgada misión civil llamada Flotilla Global Sumud, aunque no logró consumar su cometido de entregar ayuda humanitaria en Gaza, pues fue interceptada y sus integrantes apresados y luego liberados ante la presión internacional, generó una gran solidaridad en los más diversos confines del planeta, y no es casual que después de ese episodio el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu haya accedido a pausar sus planes de exterminio y genocidio.
Lo evidente es que el acuerdo de paz es por demás precario y su futuro incierto, en una región que lleva tres cuartos de siglo en una disputa que cada cierto tiempo estalla, cuya historia ha generado y consolidado radicalismos de uno y otro lado, que difícilmente caminarán juntos hacia una paz duradera y un equilibrio sostenible.
De cualquier manera es mejor el más endeble de los procesos de pacificación que la continuación de una guerra de exterminio con las crueldades inenarrables y los sufrimientos terribles de una población asediada y masacrada. Veremos si es que, en algún momento, llega la tregua y cómo evoluciona el conflicto, pues hasta hoy sólo son falsas intenciones, promesas y gestiones que persiguen resultados personales ególatras y económicos, con toda seguridad.
Entretanto, México no sólo vive y enfrenta ésta y otras tensiones derivadas de conflictos internacionales; también encara otras urgencias y devastaciones. Las intensas lluvias de los últimos días, culminación de un año de precipitaciones extraordinarias, produjeron el desbordamiento de ríos y el deslave de cerros y caminos, sobre todo en la región de la Huasteca, donde confluyen varias entidades, lo que a su vez causó la muerte de medio centenar de personas, la desaparición de varias decenas, y miles de damnificados, que perdieron sus enseres y tuvieron que refugiarse en albergues mientras pasa el temporal y reorganizan su vida. También en Guerrero se han registrado inundaciones, deslaves, cortes de energía y otras afectaciones desde Zihuatanejo en la costa hasta Chilpancingo, la capital, donde se han resentido los efectos del mal tiempo en estos días.
En un estilo de sensibilidad y cercanía a la gente, la presidenta Claudia Sheinbaum ha recorrido a partir del fin de semana las regiones afectadas, en Puebla, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro, para coordinar las tareas de auxilio a la población y la estrategia frente a la tragedia, pero sobre todo para confirmar y dar testimonio de apoyo comprometido con quienes son muy afectados en su hábitat inmediato. Luego de una etapa de sequía, las copiosas tempestades son muestra, al decir de los expertos, del irreversible cambio climático que el planeta entero vive.
En Acapulco, está reciente la memoria de los daños de los huracanes Otis y John, de los que todavía ha trabajo por realizar, pero que afortunadamente y gracias al trabajo conjunto federal, estatal y municipal, en especial de la población afectada, apenas está recuperando el puerto su normalidad. La devastación interrumpió la dinámica económica de la región y produjo un severo impacto en el empleo y el bienestar de la gente.
La atención de los desastres es una urgencia ineludible, pero el desafío es desarrollar las medidas de prevención que en la medida de lo posible minimicen los daños de las súbitas precipitaciones, y sobre todo eviten muertes y trastornos irreparables a la vida de las familias. Dominar la naturaleza, en este caso los recursos hidráulicos, requiere proyectos a largo plazo, y desde luego, una gran inversión pública, o en todo caso dirigida por el Estado, en beneficio de todos. Ese es el desafío pendiente.
Por supuesto, en las distintas plataformas digitales, las redes sociales, escenifican una guerra política en la que destacan ataques contra la presidenta Sheimbaum y contra el movimiento de la 4ta Transformación. Se festina la exigencia desesperada de personas afectadas por las inclemencias meteorológicas, precisamente en contra de quien les garantiza ayuda pronta y expedita, sin corruptelas como las que se cobijaban en la operación del instrumento financiero denominado Fonden. Los guerrerenses saben que gracias a la organización de censos y mucho trabajo en tierra, fue posible salir de la devastación que dejaron Otis, primero, y John después. Ese auxilio permitió que hoy Guerrero, pero en especial Acapulco, hayan recobrado un dinamismo y una actividad económica que no tenía antes del huracán mencionado.
El mundo, México, los estados, los municipios, las familias y las personas añoramos la paz justamente porque vivimos un mundo competitivo hasta la inhumanidad, agresivo hasta la ofensa permanente, el cuestionamiento y la inconformidad, la exigencia y la sensación de que nada es satisfactorio y menos realizador. Es lo que hay y más vale, en el ámbito más personal posible, tratar de no ser arrastrado por el enojo, el coraje, la agresión y el uso de las armas, aunque algunos jefes de Estado piensen y actúen al contrario. Sus razone$$$ personales$$$ $seguro tendrán.