EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Percepciones del 2017 (31/12/2016)

Héctor Manuel Popoca Boone

Enero 01, 2017

Qué más desearía desear un feliz y próspero año nuevo. Pero la percepción que tengo es que será un año de resistencia en la adversidad, para defender la sobrevivencia de los pueblos del mundo. Los signos son ominosos. Buena parte de los gobernantes no muestran voluntad de mayores cambios en sus formas de gobernar y de rapiñar. Lo único que han provocado es demasiado infortunio, incertidumbre y violencia interrumpible sobre los pueblos de todos los continentes. Sobre todo, a los muchos pobres, históricamente expoliados por los escasos muy ricos.
La consigna renovada es devorarnos cual si fuéramos lobos hambrientos, los unos a los otros; donde los poderosos del mundo se insertan como conspicuos bucaneros en el despojo de vidas, de recursos naturales y de acumulación inescrupulosa de riquezas materiales. La baja credibilidad que tienen los gobiernos está emparentada con las crecientes y recurrentes crisis económicas, y, por ende, con las profundas desigualdades socioeconómicas consecuentes.
Veamos el respeto a los derechos humanos en el plano internacional: 1) En América (sobre todo en Estados Unidos, Brasil y Argentina), los procesos democráticos y no tan democráticos, llevan al poder a gobernantes divorciados de las necesidades de sus pueblos. 2) En Europa, el triunfo del Brexit (salida de Inglaterra del pacto europeo) y el ascenso del racismo anti-islámico enrarece el espíritu gregario que prevaleció durante la génesis de la Unión Europea. 3) En el Medio Oriente, las eternas guerras de baja intensidad (donde intervienen descaradamente los intereses de los países más poderosos del mundo y de la gran industria militar) seguirán causando la muerte de cientos de miles de ciudadanos. Para muestra está la recién destruida ciudad de Alepo, Siria. 4) En el continente asiático, China se alista para enfrentar la embestida de Donald Trump, desbocado y descocado presidente electo de Estados Unidos que hace resonar sus tambores de guerra, sin ton ni son.
En México se añade al fortalecimiento del desaliento, la incompetencia del Estado para frenar la violencia estructural, cuya resultante principal es el señorío de las delincuencias organizadas (Las del AK47-drogas y las del cuello blanco gubernamental) que se han empoderado y apoderado de varias zonas del país, sustrayéndolas de la legalidad establecida y de la seguridad pública. Adiciónele a eso que las políticas públicas de carácter económico imperantes en nuestro país, desde décadas atrás, remiten una y otra vez a la pobreza y a la miseria social a la mayoría de la población. Cincuenta y tres millones de mexicanos están en esa condición.
Las instituciones públicas nacionales, en su generalidad, están pervertidas por la ineptitud, el saqueo del erario público, la corrupción e impunidad vigentes; y tal parece que serán obstáculos muy difíciles de franquear, por que los gobernantes que tenemos no están en pro de hacer las transformaciones requeridas y demandadas por la ciudadanía, sino seguir sirviendo, lacayunamente, a la oligarquía nacional y extranjera. En el fondo esperan que siga prevaleciendo el status quo que los ha favorecido, para así colmar ilegítimamente sus ambiciones desenfrenadas de beneficios y privilegios con acumulaciones insólitas de riquezas materiales.
PD1. El gobierno estatal fue omiso ante el representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al no manifestar que el Centro Comunitario contra la violencia a la mujer indígena en Ayutla, no opera por su falta de voluntad política y reiterada discriminación a la OPIM. Sin embargo, el jaque mate ya lo fijó la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM) para el 12 de marzo del próximo año.

PD2. Sr. secretario de Gobernación, Osorio Chong,  en mi calidad de ciudadano en vigila, informo a usted que en materia de combate a la violencia de género, hay “mucho ruido y pocas nueces” por parte del gobierno de Héctor Astudillo Flores.
PD3. El premio anual, “El Pinocho de oro”, lo ganó el Presidente de la República por su gran mentira de hace dos años: “Se acabaron los gasolinazos que tanto lastimaron, mes a mes, la economía de las familias mexicanas”.