EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Pésima educación pública

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 10, 2007

(Segunda parte)

La Secretaría de Educación en Guerrero debería tener como meta importante alcanzar el promedio nacional en calidad y equidad
educativa. Está muy por debajo de él. Para muestra, varios botones:
En el 2005, la media nacional de analfabetismo era de 8 %, y en Guerrero de 18 %. Reprobados en primaria fueron 5% a nivel
nacional, y en Guerrero, 8.3 %. Los que terminan la secundaria fueron 80 % en el ámbito nacional; en Guerrero 66 %, en cifras
redondas.
En otros indicadores nacionales salimos muy mal parados. Nuestros educandos aparecieron en los últimos lugares, en los
siguientes aspectos básicos: solución de problemas en matemáticas, el puntaje nacional fue de 488.5, mientras en Guerrero fue
de 461, en el año 2004. Por lo que respecta a la comprensión en lectura, mientras el país mejoró en 19.5 puntos, guerrero
retrocedió 3 puntos. La tendencia es que se ensanche la brecha cada año.
En el nivel general de escolaridad, Guerrero se ubicaba en el penúltimo lugar del país con 6.6 años promedio, cuando la media
nacional era de 7.9 años.
A nivel de secundarias se encontraron resultados deprimentes. Del total de 54 mil 162 alumnos, 92% no pasaron de contestar
correctamente más allá del 50% de las respuestas requeridas. En otras palabras, tuvieron habilidades deficientes e insuficientes a
través del lenguaje verbal, matemático y figurativo.
Aunque usted no lo crea, de la anterior medición se concluyó que solamente el 0.6 % del total de alumnos de escuelas públicas y
privadas de secundaria, tuvieron calidad competitiva en el estado de Guerrero. Esto es verdaderamente un desastre educativo
estatal.
En palabras de Max Arturo López: “Las regiones de mayor rezago educativo fueron La Montaña y Costa Chica con las más bajas
calificaciones, frente a los mejores promedios obtenidos por las escuelas privadas. Globalmente, sólo el 8.2% de los alumnos
evaluados, tienen calificación arriba del 50%.” Un pueblo sin educación es un pueblo ciego y sin futuro, agrego yo.
También se ha fracasado en la actualización y superación de los profesores. El presupuesto destinado a este rubro durante diez
años, no repercutió en la mejor calidad educativa de los alumnos.
El manejo del presupuesto ha estado plagado de corrupción y dilapidación; enfocado más a la solución de problemas
administrativos, de corte mafioso y clientelar, y no a consolidar proyectos de buena educación.
Por ejemplo: resalta en el estado el aguinaldo de 90 días, cuando la SEP nacional sólo reconoce 45 días en el presupuesto anual.
En el lapso de 1999-2003, se contrataron 13 mil 330 plazas de las cuales cerca de la mitad no tenían soporte presupuestal.
Pero lo peor del caso es que sólo 2 mil 300 plazas (17%) fueron para cubrir carencia de profesores en el salón de clases.
Algunas se destinaron a la formación y actualización de los docentes con 3 mil 269 plazas (25 %). Otras para engrosar
innecesariamente la administración, sin reconocimiento de la SEP nacional, mil 700 (13 %).
Y otras más para resolver disensos entre las diferentes expresiones sindicales, que a su vez presionaron de diversa forma
creando o dividiendo centros escolares sin apego a ninguna normatividad; así como para dar respuesta a la clientela proveniente
de las organizaciones sociales. Todo lo anterior ascendió a 6 mil 601 nuevos trabajadores (45%).
¡Por eso estamos en un punto de quiebra académico y financiero en el sector educativo público! Con un serio déficit de maestros
frente a salones de clases y un abundante superávit de maestros frente a un escritorio de burócrata o, de plano, en una pista de
aterrizaje para aviadores, asesores y comisionados sindicales.
El pasmo no llega a su fin: la relación de personal docente-administrativo a nivel de secundarias es donde los administrativos
rebasaron en número a los profesores de grupo, mientras que en los demás niveles, el promedio fue de un administrativo (31%)
por cada dos profesores frente a grupo (69 %).
Las anteriores evidencias muestran una inadecuada, costosa y distorsionada estructura administrativa integrada con plazas de
maestros. Esa es una de las razones por las cuales las autoridades federales educativas ya no autorizan más plazas magisteriales
al estado de Guerrero.
Una depuración del presupuesto y una adecuada reubicación del personal educativo son urgentes y necesarias. La SEP-Guerrero
requiere de una cirugía mayor, pero nadie quiere y se atreve a usar el bisturí mayor. La primera etapa de la auditoría realizada
sobre estos aspectos en la administración pasada, duerme el sueño de lo inutilizado. Para colmo, mil 500 escuelas requieren,
perentoriamente, reparación física o reconstrucción total.

PD. Mi reconocimiento a Fabiola Vega por el empeño en la realización del presente festival cultural municipal en Acapulco.

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