EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Pésima educación pública

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 03, 2007

(Primera parte)

El modelo de educación pública de Guerrero ha fracasado.Urge uno nuevo y una nueva política educativa estatal. El actual e
histórico sistema está obsoleto y quebrado financieramente. Dejó de ser competitivo de tiempo atrás. Pero a más de dos años de
distancia, no se ve ningún cambio significativo. Que se pudra y permita el paso, lo más rápido posible, a la educación privada,
dirán algunos tecnócratas.
Las generaciones que nos relevarán en la conducción y en el devenir de este éstado, están siendo formadas, en su mayoría, no
solo deficiente sino amañadamente. Asimilan en sus personas los vicios que caracterizan al sector: dejadez, simulación y
corrupción. Estamos pervirtiendo y dilapidando potencialidades, capacidades y destrezas de nuestra niñez y juventud.
Desde la escuela primaria hasta la universidad pública, existe carencia de un mínimo de niveles académicos aceptables y
sostenibles. Estamos generando un capital humano con competencias mediocres o casi nulas. Nos hemos colocado a la cola del
país en esta materia.
Buena parte de nuestras escuelas públicas no han sido agentes promotores de desarrollo, ni sensibles a las necesidades sociales
de la entidad. Viven enclaustradas en sí mismas. No han formado a nuestra niñez y juventud para enfrentar, con mayor
preparación, los desafíos del rezago histórico acumulado que, con mucha vergüenza, les estamos heredando.
No es fácil tener calidad educativa en condiciones de alta pobreza; pero tampoco es aceptable tener un sistema educativo público
pervertido e ineficaz. Alejado cada día más de los indicadores nacionales de superación.
Nuestra masa crítica de educandos, que la dinámica demográfica impone, ya la tenemos albergada en las escuelas, en sus
diversos grados y niveles. En el 2005 estábamos hablando de un millón cien mil alumnos, con cincuenta y dos mil 250 docentes y
veinte mil 731 administrativos. Todos ellos representaban el 37 por ciento de los habitantes de la entidad. No es cosa de poca
monta.
El sistema educativo público guerrerense se caracteriza por ser corporativo (palabra subliminal para no calificarlo de mafioso),
altamente burocratizado y de clientelas en lo político. Con altas e intensas prácticas de sindicalismo perverso en sus diversas
variantes.
Por eso el cambio se antoja imposible; y deja de ser prioritario en la visión gubernamental. El esfuerzo es enorme, de muchas
dificultades y resistencias. No se verían a corto plazo los resultados. Eso, en politiquería, no es rentable ni llamativo.
La educación pública gira alrededor del individuo que imparte la enseñanza. En torno al maestro. Con sus distinguibles
preocupaciones personales y eternos problemas de incrementos en la plaza inicial, escalafón salarial y traslado a mejores
localidades de radicación laboral.
La escuela, donde quiera que ésta se encuentre; concebida como núcleo donde están las respuestas directas y cercanas al
mejoramiento educativo, pasa a segundo plano y a menor prioridad. No obstante que ésta puede ser el punto de partida en el
cambio de modelo educativo.
Cambio donde la educación masiva transite hacia un innovador esquema con atención más personalizada al alumno, en su
entorno y circunstancia que lo rodea; y no únicamente concebir a la escuela como local físico.
La prioridad de los problemas educativos en Guerrero no son los académicos (substancialmente los más importantes) sino los
administrativos (sostenerse en el puesto logrado, la movilidad ascendente y las prerrogativas que de ello se derivan).
Por ejemplo, en términos generales, no hay compromiso, liderazgo y capacidad académica en los mandos medios magisteriales,
debido al derecho que privilegia la basificación del maestro en niveles de autoridad (director, supervisor, jefe de sector e
inspector) sin mayor compromiso en la entrega de resultados. Existen feudos magisteriales de tipo territorial.
Lo anterior provoca mucha laxitud y lentitud en las transformaciones internas y actualizaciones académicas requeridas en los
centros escolares. Es de obviedad mencionar que la adscripción de profesores en todos los niveles se realiza sin mínimos de
certidumbre real de calidad académica.

PD1.- Artículo elaborado a partir de la lectura del libro de Max Arturo López Hernández, La experiencia de la descentralización
educativa en el gobierno subnacional de Guerrero

[email protected]