EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Plan y rumbo

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 19, 2018

Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos. Alejandro Magno.

Seguramente a nadie le cabe duda de que Guerrero es uno de los estados más difíciles de gobernar, por su violenta pobreza ancestral que mina la existencia humana la cual se rebela a esas condiciones de infraexistencia; sus violentos cacicazgos, también ancestrales, que se aprovechan de la pobreza e ignorancia de la gente, con sus movimientos de rebeldía al autoritarismo de gobernantes estatales y municipales que ha tenido; la ineficacia e intereses de camarilla de los responsables de los poderes públicos, los movimientos subversivos, la corrupción, impunidad, secuestro de la ley, injusticia, crecimiento de la delincuencia organizada, aparición de policías comunitarias desafiando al Estado, la permanente inconformidad social, todo lo cual hace un coctel perfecto de amenaza a la gobernabilidad.
Con jocosa pero precisa razón, cuando era gobernador René Juárez decía que Guerrero no es Disneylandia, y no pocos consideramos que la problemática del estado, del Guerrero Bronco, es un asunto de seguridad nacional, al que no le han puesto la debida atención las autoridades federales, razón por la que se llegan a registrar sucesos de alto impacto como el del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala con la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.
Y ciertamente hace tres años era el caos, una situación incendiaria, con un gobierno estatal de izquierda con nula capacidad de interlocución con los grupos inconformes y con una crisis financiera sin precedentes. Al asumir Héctor Astudillo Flores la responsabilidad del gobierno estatal empezó a reconstruir la gobernabilidad y estabilidad política y financiera de la administración pública estatal, y a atender, como nunca un gobernador, el tema de la inseguridad pública, se recuperó la gobernabilidad, el orden financiero, aunque está pendiente la paz.
El mensaje del gobernador Astudillo no deja lugar a dudas de que Guerrero está en buenas manos, un gobernador que no se amedrenta frente a los desafíos, no rehúye a la responsabilidad y sabe reconocer sus pendientes, por eso contra viento y marea ha logrado reconstruir la gobernabilidad casi casi a puro pulmón, dando personal y permanentemente atención, de lunes a lunes, como ningún otro gobernador en la historia del estado, a los problemas de la entidad, reflejándose en la llegada de inversiones, el crecimiento económico, en la capacidad del gobierno de realizar obra pública y manteniendo el diálogo con todos los actores políticos, sociales y económicos.
Los posicionamientos de los representantes de las fracciones y representaciones parlamentarias cumplieron al señalar las insuficiencias, faltantes y críticas a lo realizado, pero también ofreciendo sumarse al gobierno de Astudillo en las acciones que beneficien al estado, sólo un extraño pronunciamiento sin sustento por parte del diputado Pablo Sandoval Ballesteros cuando afirmó que el gobernador asistía a rendir cuentas por la voluntad mayoritaria del pueblo identificada con los que votaron por su partido Morena, porque asistir a dar un mensaje ni siquiera la ley obliga a los gobernadores, sino es a voluntad propia, lo que sí es obligatorio es la presentación del Informe por escrito. Héctor Astudillo asistió por su convicción republicana. Entiéndase, Morena no representa a todo el pueblo, todo el pueblo no es Morena, Morena no es el único partido que representa los ciudadanos más humildes, también hay ciudadanos humildes en los demás partidos ¿Por qué tanta obsesión en creer que representan a todo el pueblo? Si son verdaderos demócratas deben respetar la pluralidad.
Al final el mensaje político no pudo ser más esclarecedor, Astudillo Flores dio certeza cuando afirma que Guerrero tiene la fortaleza para hacer frente a los desafíos, que en su gobierno hay plan y rumbo, que es el primero en reconocer los pendientes y los límites, y se ubica en el nuevo contexto con realismo al sostener que el mandato del cambio es responsabilidad de todos, por eso convocó a todos más allá de la pluralidad ideológica a trabajar por Guerrero, a hacer de la pluralidad una fortaleza y no una debilidad.
La situación en Guerrero es compleja, con 57 mil millones de pesos de prepuesto estatal no se resuelve, menos cuando más del 90 por ciento se va a gasto corriente. El resultado de la elección es un mandato de pluralidad no de hegemonía, menos de utopía totalitaria al estilo soviets. Estamos ante una situación de oposición relativa y cohabitación constructiva, se es oposición y gobierno, cerremos filas en torno a los guerrerenses poderes, partidos, sectores productivos y sociales, pasemos de la dispersión y confrontación a la unidad en el objetivo.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que más que disentir ya llegó la hora de coincidir, de sumar más que dividir, de hacer política por y para la sociedad más que para el partido o la doctrina, de cerrar filas más que de confrontar.