EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Plataforma programática común

Héctor Manuel Popoca Boone

Octubre 28, 2017

Una de las principales finalidades de los partidos: PRD-MC-PAN, en la constitución del Frente Ciudadano por México –con propósitos no electorales– es elaborar una propuesta programática común para la posible conformación de una Coalición de carácter electoral. La plataforma programática pretende definirla el Frente a partir de la participación y conocimiento de las propuestas de la ciudadanía sobre los problemas que más nos aquejan como pueblo; mediante la realización de foros de consulta en las principales ciudades de las regiones de Guerrero.
En términos de la política formal, se parte del principio de que, con miras a julio de 2018, lo primero es tener el programa y después las candidaturas. Aun cuando la política real nos señale que la primerísima prioridad es la negociación y repartición de las posibles candidaturas a los puestos de presidentes municipales y diputados locales en lo que concierne al nivel estatal. El programa y las candidaturas federales para la Coalición –senadores y diputados federales por Guerrero– lo tratarán en el nivel de las dirigencias partidarias nacionales, en la capital de la República. En Guerrero se tomará como marco de referencia el Frente que se constituyó a nivel nacional, pudiendo no guardar vinculación ambos esfuerzos en algunos tópicos.
El ejercicio programático no es del todo inútil, a pesar de que la experiencia nos indica que, al final de cuentas, en una versión pesimista, la propuesta de acción programática ira a parar al archivo muerto de cada partido. Pero con una visión optimista, representa una oportunidad de volver a remarcar los ingentes problemas ciudadanos que se afrontan en cada una de las regiones y en cada uno de los aspectos en que se desarrolla la vida regional. Los foros no pretenden ser de catarsis social solamente, sino de recopilación de propuestas ciudadanas para soluciones realistas.
Sin lugar a dudas el principal tema que atravesará todos los foros regionales es la inseguridad y la violencia; así como la revisión de todas las estrategias fallidas que se han usado sin dar mayor resultado. A lo mejor el problema no son las estrategias, sino los elementos humanos encargados de aplicarlas. Consecuencia de lo anterior, también aflorará el grado de mal gobierno imperante, su cuestionable eficacia en el cumplimiento de sus deberes constitucionales, el grado de transparencia y honestidad con que las cumplen, así como la veracidad en la rendición de resultados logrados. Todo eso, tamizado por el peso específico de los diversos niveles de corrupción e impunidad existentes, así como de la presencia de mis “amigos organizados”.
No menor importancia tendrá el tratamiento de los problemas de desigualdad social, pobreza y carencia de oportunidades para el progreso familiar, con sus especificidades regionales. Es un hecho evidente que la economía guerrerense, en términos generales, tiene escaso crecimiento, inhibida está por la extorsión y cuasi paralizada por los altos índices de violencia que nos aquejan.
Resaltará también en estos foros, la situación deplorable de nuestra estructura educacional y de salud pública. Los graves faltantes en materia de calidad y el gran desperdicio de activos humanos y materiales en ambos sectores en las diversas regiones, que impactan negativamente en la formación básica del capital humano y su calidad de vida exigible para sacar de la postración a nuestro pueblo.
Seguramente en la Montaña y en la Costa Chica en estos espacios de participación ciudadana aflorarán los agudos problemas de pobreza extrema –por así nombrarle elegantemente a la miseria– en que viven los pueblos indígenas que habitan esas regiones y se escuchará también la exigencia de respeto a los recursos naturales regionales, empezando por suspender la minería depredadora que realizan las empresas extractivas extranjeras.
PD. Construir una plataforma programática común no será difícil en Guerrero, porque somos un pueblo bíblico. Somos hijos de Job. ¡Casi todos estamos job-didos!