EL-SUR

Martes 11 de Mayo de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Plumas acapulqueñas (IX)

Anituy Rebolledo Ayerdi

Febrero 02, 2017

Reencuentro

Uno lo miró de frente, el otro contestó con un destello. Uno entreabrió las piernas, el otro acercó la mano derecha a la cintura, insinuando el arma. La hora entre las horas había llegado, era el último encuentro, el final.
Armados con su odio se contemplaron por primera vez. Ellos, que habían destinado toda su vida a la persecución infinita, a seguirse los pasos, a rastrearse las huellas, no se conocían. No supieron nunca de dónde les llegó aquel rencor enfermizo ni recordaban si, en épocas pasadas, o en otras vidas, se hicieron demasiado daño o si solamente buscaban venganza por crímenes de otras generaciones o por culpas que no existieron.
Solo eran los contrarios; los que habían nacido para enfrentarse. Aquellos cuya razón de ser era la muerte del otro. Aquellos cuyo odio no tenía lógica ni fundamento, y que pese a todo era lo bastante fuerte para hacer de sus vidas dos líneas opuestas, sin embargo paralelas, dos fuerzas chocando entre sí, dos disparos estrellados en el aire.
Pero estaban ahora por primera vez, por última vez; en realidad, no podían precisar si se enfrentaron antes, en una época distinta. El pasado presente y la vida un enorme engrane girando siempre, terminando y reconstruyéndose; separando y enfrentando infinitamente.
Uno emitió un destello. El otro intentó un movimiento, pero fuera suerte o destino, un orificio en su frente le congeló la mirada, apagó los latidos de su corazón, y le fijó para siempre en su rostro una mueca de asombro.
El uno quiso sonreír: había destruido al otro, su opuesto, su antítesis, su otro extremo. Quiso sonreír pero no pudo. Al dar muerte al otro vislumbró la oquedad de su vida, el vacío impenetrable que se había creado: habíase convertido en antítesis de nada, en ningún extremo, en un cabo suelto; había perdido su identidad, su razón de ser, su esencia.
Entonces lo pensó despacio y fue un solo movimiento apuntar su cabeza y volarse la tapa de los sesos con una descarga de odio, un acto instintivo para seguir eternamente al otro, su contrario, su opuesto, su único amigo.
Roberto Ramírez Bravo, reportero. Sólo es real la niebla (cuentos). Sagitario, 1999

El nuevo Acapulco

La LVII Legislatura federal (1997-1999) y la sociedad mexicana han acreditado una verdadera conciencia solidaria con Guerrero y particularmente con Acapulco, la cual debe ser correspondida por el gobierno del estado, renunciando ya a la soberbia excluyente, tanto para el renacimiento del turismo en toda la entidad, como para la construcción del “Nuevo Acapulco”. Enumero sus plagas:
1.- La infraestructura de Acapulco es obsoleta; envejece por falta de reinversión, no se abren nuevos desarrollo. Fonatur carece de tierra patrimonial para el crecimiento sostenido, para actuar en el puerto y abrir nuevos desarrollos.
2.- La ocupación anual apenas rebasa el 40 por ciento y el promedio de estancia es de 3.3 días turista. Los costos de operación por cuanto a Guerrero son los más caros del país y probablemente del mundo.
3- El turismo internacional ha dejado de preferir a nuestros destinos, Cancún beneficiado por verdaderas promociones y por las ventajas del IVA preferencial del 10% por sí mismo, recibe tantos visitantes extranjeros como todos los demás destinos de playa mexicanos.
4.- La situación del transporte público es una verdadera calamidad. Las tarifas de las autopistas son sumamente elevada y el estado de las carreteras federales una amenaza.
5.- El turista recibe trato de negocio de un instante; es acosado, saqueado, esquilmado.
6.- La oferta cultural recreativa es nula. Los recursos de selva y aventura, los coloniales, no se aprovechan y son depredados.
7.- La promoción nacional e internacional es muy mala, casi inexistente. En un día una noticia de violencia, de impunidad, un desastre, son una infame contrapropaganda que contrarresta sin piedad la escasa promoción.
8.- Los inversionistas no reciben ni atención ni estímulos, ni se les reconoce el importante papel social que desempeñan.
9.- El gobierno encarece la operación de los fondos mixtos; no atiende la propuesta del depósito en cuentas diferenciadas que permitan la aplicación instantánea del 15% por concepto de agua como tributo a los fondos.
10.- El divorcio entre turismo y desarrollo con justicia está vinculado a un proyecto depredador y excluyente, tanto como a la desintegralidad de la cadena productiva de comercio y servicios.
Los diputados y diputadas del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD), compartimos el punto de acuerdo propuesto por el diputado Salvio Herrera, del Partido Revolucionario Institucional. (PRI) Los mil millones que en 1998 se destinarán al turismo son federales en un 75 por ciento. De su adecuada asignación, de la honesta ejecución depende el éxito de un fondo cuya asignación fue propuesta original nuestra.
Diputada María de la Luz Núñez Ramos (PRD). Palabra de diputada. Fábrica de Letras, 1999.

La Ciudad de los Reyes

La Ciudad de los Reyes, puerto de Acapulco, se halla en la costa del Mar del Sur, dista de la capital México ochenta leguas; no habitan indios en esta ciudad sino en los pueblos de su jurisdicción, y en ella sólo se hayan avecindados cerca de cuatrocientas familias de chinos, mulatos y negros (1701). Tiene iglesia parroquial (N.S. de la Soledad), con cura clérigo, dos vicarios, que ministran el pasto espiritual a su feligresía, y dos conventos, uno de San Francisco (ex palacio municipal), y otro de San Hipólito de la Caridad, que es hospital real (explanada del fuerte de San Diego). El gobernador de ella es también castellano en propiedad de la Real Fuerza (fuerte de San Diego), con el grado de teniente general de las costas del Mar del Sur.
Es la ciudad corta en su recinto y moderada en sus templos y casas cuyo plan está a la orilla de la playa, y su temperamento es sumo grado caliente y húmedo, porque a más de caer en la Tórrida Zona, carece de los vientos del Norte por estar circunvalada por altas serranías. Un puerto muy enfermo. Carece asimismo de todo género de víveres por lo ceñido y estéril de su distrito, con no pocos estragos para sus habitantes: apenas ocho familias de españoles. El único comercio que la mantiene es la feria que se celebra cuando anclan las naos de China, teniéndose la seguridad de que si esta no llegara en dos años la población desertaría.
El vecindario de Acapulco está instruido en el orden y la disciplina militar, alistado y dividido en tres compañías milicianas, una de chinos, la otra de negros y la tercera de mulatos. Las tres en constante vigilancia ante la posible presencia de piratas y siempre alerta al escuchar tres cañonazos, la señal de peligro para el puerto. Alguna ocasión, toda esta fuerza estuvo acuartelada ocho meses (1742), al anunciarse la cercanía del pirata inglés George Anson.
El Castillo y Real Fuerza de San Diego se encuentra situado en un promontorio que sale del mar coronado con treinta y un piezas de bronce y de fierro de veinticinco libras de calibre y otros veintisiete cañones en sus polines. La guarnición se compone de un Alférez Real, un sargento un cadete y cincuenta soldados, un tambor, un condestable de la artillería con treintaiún artilleros, todos españoles.
La bahía de Acapulco es segura, sondable y espaciosa, de modo que pueden anclar en ella quinientos navíos de porte sin embarazarse unos a otros.
Joseph Antonio de Villaseñor y Sánchez. Entre lo claro y lo obscuro del Sur. Alejandro Martínez Carbajal, compilador. Acapulco, 2011.

Gasolinerías

Fue en la plaza Álvarez donde se instalaron en la tercera década del siglo XX las tres primeras gasolinerías de Acapulco, a fin de atender la creciente demanda de combustibles generada por el turismo.
La inaugural se localizó frente al restaurante La Flor de Acapulco, en el mismo Zócalo, propiedad de Antonio Fernández. Estación de servicio conocida como “la del gallo” por ser esta ave el símbolo de la trasnacional Sinclair-Pierce Oil, Co. Pasará luego a manos de don Humberto Villalvazo y operada por don Ismael Valverde, quien será alcalde de Acapulco (1951- 1952).
Luego se asentará aquí la compañía estadunidense Standard Oil Company, fundada por John D. Rockefeller (hoy Exxon Mobil Co, perforando en el golfo de México). Instala su gasolinería en la misma plaza Álvarez y será conocida popularmente como La Corona. Ocupa exactamente la esquina del jardín con la calle de San Diego (hoy Jesús Carranza). También operada por el señor Valverde.
En el contorno del propio Zócalo, en el sitio donde hoy arrancan las escalinatas del ex palacio municipal, se estableció el tercer expendio perteneciente este a la Standard Oil Huasteca Petroleum. Fue su propietario el hispano Marcelino Miaja y su operador también don Ismael.
Carlos E. Adame. Crónica de Acapulco. Editorial municipal, 1996

El gasolinazo

La compañía El Aguila (Royal Duch Shell), dueña del 33.7 por ciento del mercado nacional, decreta el 21 de enero de 1934 el incremento de la gasolina de 20 a 21 centavos el litro. La imitan inmediatamente el resto de las trasnacionales. La reacción no se hace esperar. Transportistas y taxistas de la ciudad de México se lanzan a las calles para protestar el aumento con huelgas, paros y manifestaciones.
El descontento se generaliza uniéndose a las protestas empresarios e industriales dependientes cada vez más del transporte para el movimiento de sus mercancías. Sucedía que ya para entonces el energético se había vuelto indispensable para el funcionamiento y desarrollo de la economía. Sensibilizados del daño causado a la población, gringos e ingleses vuelven en 1935 a los 20 centavos el litro y, aún más, en 1936 lo reducen a 19 centavos.
Dos años más tarde, como se sabe, le cae la expropiación cardenista. Hoy, por cierto, traicionada en favor de los amigos y socios del presidente estadunidense Donald Trump, para quien los riesgos del cambio climático son puras “mamadas”.