EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Política y guerra sucia

Humberto Musacchio

Mayo 04, 2017

La política no es precisamente agua de rosas. Los contendientes se dan con todo lo que pueden, echan mano de recursos lícitos e ilícitos, según el caso, y sólo se detienen cuando el empleo de alguna artimaña puede revertírseles o adquirir un costo de baja o nula rentabilidad, cuando no impagable.
Esas son las reglas no escritas y cada quien las adopta y las adapta a su conveniencia y a sus posibilidades. Por ejemplo, en los estados con procesos electorales en curso, a media madrugada entran llamadas a teléfonos particulares pidiendo el voto para los candidatos del PAN o de Morena. Es de imaginarse la indignación que causa esa grosera interrupción del sueño y el efecto que tiene en quien recibe el telefonema.
Pero no son panistas ni morenistas quienes piden el voto madrugador, pues necesitarían ser suicidas para proceder de ese modo. De ahí que dirigentes y candidatos de los partidos afectados denuncien que todo es producto de una treta sucia del PRI, lo que tiene lógica y muchos antecedentes, aunque las autoridades electorales no se dan por enteradas.
Desde luego hay muchos y peores recursos que se ponen en juego en temporadas como la presente. El PRI, por mencionar el caso del competidor más cínico, regala despensas, cubetas, licuadoras, estufas, títulos de propiedad, refrigeradores, láminas, sacos de cemento, varillas, tarjetas de débito dotadas con cientos o miles de pesos o de plano entrega dinero en efectivo a sus eventuales votantes. Lo hace como partido o como gobierno, según convenga, y por supuesto las autoridades electorales se hacen de la vista gorda, y para comprobarlo basta con observar el disimulo con que proceden el INE y el IEEM, cuyos funcionarios le deben el cargo principalmente a los priistas.
Cualquier mexicano parte del supuesto de que el PRI es el partido de los corruptos. La generalización es injusta, pues hay algunos –ciertamente pocos–, funcionarios de honestidad impoluta, pero lo cierto es que desde los cañonazos de cincuenta mil pesos que disparaba mi general Obregón, hasta las raterías de numerosos gobernadores de estos tiempos, los priistas parecen empeñados en ratificar una irresistible e insaciable proclividad por el dinero ajeno.
El PAN ocupó durante doce años la Presidencia de la República y por supuesto no salió limpio de esa estancia entre toda clase de tentaciones, pues ya se sabe que además de dinero el poder ofrece múltiples satisfacciones: hace guapo al más feo, virtuoso al hampón y simpático al menos agraciado. La gente de Acción Nacional lo experimentó y pudo comprobar la puntería de Lord Acton cuando sentenció que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Los funcionarios de la docena trágica del panismo se hicieron de negocios, buenas mansiones y otros beneficios. Se dirá que con los sueldazos “legales” de nuestro funcionariado cualquiera puede hacer lo mismo sin violar la ley, pero quedó en el ambiente el mal olor de operaciones nunca suficientemente explicadas como las de la empresa Hildebrando, de un hermano de Margarita Zavala, o tragedias evitables como el incendio de la guardería de Hermosillo donde murieron 49 niños, negocio, por cierto, de otra pariente de la hoy precandidata panista.
El caso es que los corruptos del PRI y del PAN siguen actuando en el campo de la política y para ellos es fundamental pegar la misma etiqueta en la frente de sus rivales. En lo que se refiere a los perredistas no hay problema, pues es conocido el enriquecimiento de varios de sus líderes. El gran problema es Morena, su líder y la candidata al gobierno mexiquense, que ofrecen una imagen que bien o mal, pero es distinta de la que tienen sus rivales, de ahí la intensa campaña que, al grito de calumnia, que algo queda, trata de presentarlos como políticos igualmente venales.
Para hacerlo se echa mano de una diputada veracruzana muy tonta o muy corrupta, a la que entregan dinero y desde luego le graban la entrega en video, como lo hizo Carlos Ahumada para hundir a varios dirigentes del PRD. Pero al parecer, mientras más atacan a López Obrador y a Delfina Gómez, son menos los ciudadanos que caen en la engañifa, como lo muestran los sondeos de opinión. Y es que, por fortuna, hay militantes honrados en todos los partidos y por supuesto en Morena. Esos políticos probos serán los que saquen a México del hoyo en que lo metieron gobernantes ineptos y sinvergüenzas.