EL-SUR

Lunes 03 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Políticas para el desarrollo sustentable de los bosques y selvas de Guerrero

Octavio Klimek Alcaraz

Septiembre 15, 2018

Los bosques y selvas de Guerrero son un tema que no debe quedar soslayado en el nuevo Gobierno Federal. En nuestra opinión pueden ser la posibilidad de impulsar alternativas reales de desarrollo sustentable en la Entidad. Presento algunos datos oficiales al respecto, que a reserva de su actualización son meramente indicativos.
En el año 2013, fue publicado por la Comisión Forestal Nacional (Conafor), el Inventario Forestal y de Suelos de Guerrero. El Inventario señala que el 65.4 por ciento del territorio estatal (4.1 millones de hectáreas), son superficie forestal y un 34.6 por ciento son áreas no forestales (2.2 millones de hectáreas). De la superficie forestal, los bosques representan 2.2 millones de hectáreas y las selvas 1.9 millones de hectáreas.
Conforme a la zonificación forestal del citado Inventario, son zonas de producción forestal 4.3 millones de hectáreas; de esta superficie, solamente son terrenos forestales de productividad alta, con cobertura de copa de más de 50 por ciento 1.2 millones de hectáreas; terrenos forestales de productividad media 1.5 millones de hectáreas; terrenos de productividad baja 439 mil hectáreas; terrenos preferentemente forestales 921 mil hectáreas y terrenos adecuados para realizar forestaciones, 253 mil hectáreas.
La zonificación forestal señala además que 1 millón de hectáreas se encuentran degradados y deben ser restaurados.
De estos datos se infiere que más de 2 millones de hectáreas de tierras forestales están hoy destinadas a actividades como la agricultura y ganadería, cuando son en realidad, por naturaleza, forestales, y deben ser restaurados o reforestados antes de que se degraden de manera irreversible.
Además de que, sobre el papel, se tienen zonificadas 218 mil hectáreas destinadas a la conservación. De estas, 182.8 mil hectáreas son bosque mesófilo de montaña, vegetación de manglar, humedales; 18.5 mil hectáreas son terrenos con pendientes mayores a 45 grados o arriba de 3 mil metros sobre el nivel del mar; y sólo 16.7 mil hectáreas se consideran áreas naturales protegidas.
Estos datos indican, por una parte, que Guerrero es un estado forestal, que tiene enormes posibilidades potenciales en cuanto a aprovechamiento forestales, pero por otra parte, también señalan los graves problemas de deterioro ecológico que se presentan en la entidad a causa de una explotación irracional del bosque y cambio de uso de suelo para otras actividades productivas, que hasta ahora son más redituables a las comunidades rurales en el corto plazo.
Sin embargo, con los últimos datos del Anuario Estadístico de la Producción Forestal 2016 de la Semarnat, debe señalarse que Guerrero está muy por debajo de sus posibilidades de aprovechamiento de recursos forestales. En dicho año se tiene registrado una producción de 191 mil metros cúbico rollo de madera, que ubican a la entidad en el décimo lugar nacional; esto representa sólo el 2.8 por ciento del total de la producción forestal maderable nacional (6 millones 715 mil metros cúbicos rollo de madera). Esta producción está lejos de estados de características naturales similares como Jalisco, Michoacán o Oaxaca, así como por debajo de estados con características de menor superficie de tierras forestales como Estado de México, Puebla, Veracruz o Sonora. Ya no se diga de los grandes estados forestales como Chihuahua y Durango.
Así, el anuario señala que la producción forestal registra un valor en el 2016 de 130.2 millones de pesos de la producción maderable en Guerrero. Esto significa sólo el 1.5 por ciento del valor total de la producción maderable nacional (8 mil 847.8 millones de pesos en el 2016). Al estimarse, con los datos antes citados, que el valor promedio de la producción forestal maderable nacional es de mil 317.6 pesos por metro cúbico rollo de madera producida, en Guerrero es la mitad su valor, sólo 678.4 pesos por metro cúbico de madera. Una cifra simplemente bochornosa, nuestros bosques están desvalorizados y por tanto serán presa de la rapa, el clandestinaje, los cultivos ilegales, etcétera.
Estas cifras son reflejo de una realidad, la gran mayoría de los habitantes de las comunidades forestales de Guerrero viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema, históricamente no han sido beneficiarios verdaderos de sus bosques, sino los otros integrantes de la cadena productiva en especial la llamada industria forestal, en su faceta de rentista. Esto ante el olvido y falta de políticas publicas acordes a la problemática forestal durante décadas por los tres órdenes de gobierno.
Existe la necesidad de analizar y discutir el papel que juegan los diferentes actores del sector forestal en Guerrero. Desde las instituciones públicas en los tres órdenes de gobierno, los dueños de las tierras forestales, los servicios técnicos forestales, los transportistas forestales, los industriales forestales, los académicos del tema, los ambientalistas, hasta ganaderos y agricultores que presionan las tierras forestales, entre otros.
La falta de presencia institucional para la organización, la inversión en infraestructura, la capacitación, la vigilancia en las regiones boscosas de la entidad ha propiciado que sus espacios sean ocupados por empresas consultoras de vida efímera, contratistas y taladores ilegales, todos ellos interesados en obtener ganancias económicas de corto plazo, sin lograrse un aprovechamiento integral y sostenible de los bosques.
Es necesario enfatizar que, si no se logra interesar y vincular a las comunidades rurales con el manejo de sus bosques, no se lograra la conservación de estos. Para conservar los bosques, es de primordial importancia generar ingresos económicos en las comunidades rurales a través del aprovechamiento integral y sostenible de los bosques.
Por ello, se considera, que el principal eje de política pública al respecto debe ser el fortalecer el manejo forestal comunitario. Donde son las propias comunidades poseedoras de los bosques y selvas quienes deben decidir sobre ellos. En todo caso, lo que deben realizar los gobiernos de los tres órdenes es reforzar las habilidades y conocimientos que requieren las comunidades para la planeación, manejo, mejoramiento y aprovechamiento sostenible del bosque. Sólo así se puede parar la deforestación en sus causas. Dentro de esa política pública se puede continuar con la reforestación, pero debe ser dentro de un concepto de manejo integral forestal, donde se engloba desde los aspectos de producción, conservación y la propia restauración de los bosques y selvas.
Es primordial señalar, que las decisiones adecuadas en materia de administración y manejo de ecosistemas forestales han de apoyarse en una política de conservación de la naturaleza, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría de las políticas forestales son esencialmente políticas de explotación maderera y resultan insuficientes para permitir un buen manejo forestal. Rara vez se concede la debida atención a los intereses de las comunidades forestales y del gran número de sectores cuenca abajo –turismo, suministro de agua, etcétera– que utilizan los bosques o ejercen influencia en estos. Otro tanto cabe decir del mantenimiento de los servicios ambientales y la diversidad biológica.
Por ello, con superficies cada vez más limitadas y fragmentadas la actividad forestal debe tener no sólo como objetivo el de asegurar el aumento continuo y estable de la producción maderable; sino también al mismo tiempo, debe asegurar que se mantengan los diversos servicios ambientales que prestan los bosques y si es posible estos aumenten.
En estados como Guerrero existen los problemas de supervivencia con que se enfrentan las poblaciones en rápido crecimiento, y de creación de riqueza y de empleo, y de control del desarrollo económico. Urge pasar del enfoque productivista estrechamente sectorial con respecto al manejo de los bosques a políticas forestales intersectoriales. Muchos de los conflictos entre los diferentes usos forestales podrían evitarse si se prescindiera de la mera visión unisectorial del manejo productivista de recursos maderables. Las preocupaciones de los responsables de la administración forestal tienen muchas dificultades para ser tenidas en cuenta en un contexto normal de planificación a largo plazo. En las políticas destinadas a la agricultura, los asentamientos, la energía, la esfera financiera y otros campos de actividad, no suele reconocerse la incidencia de estos sectores sobre los bosques.
Por ello, se debe lograr la ordenación forestal sostenible en Guerrero. Ordenar para fijar prioridades en función de las necesidades de la entidad, su orden de importancia, en donde los valores derivados de los bosques y selvas guerrerenses satisfagan no sólo nuestras necesidades actuales, sino que se tenga claro el imperativo de preservar la continua disponibilidad de dichos valores para las necesidades del largo plazo, las de las futuras generaciones. Se buscó trabajar de manera conjunta con la federación, los municipios y la totalidad de los actores forestales, para lograr una política forestal de corto, mediano y largo plazo, que impulse un verdadero desarrollo forestal sustentable. El objeto es promover y apoyar de manera decidida el manejo forestal comunitario en la entidad con el propósito de lograr que las comunidades forestales, puedan por sí mismas aprovechar y dar valor agregado a sus productos forestales maderables y no maderables.
Esto implica una política pública de verdadero compromiso, no sólo del nuevo gobierno estatal, sino de la federación y municipios. Impulsar la organización y el desarrollo de las comunidades forestales acompañadas de mayor inversión pública. En especial deben replantearse nuevas estrategias para las políticas de subsidios estándares agrícolas y ganaderas en las regiones forestales de Guerrero, que han impulsado la deforestación. En todo caso hay que cambiar con las comunidades el tipo de subsidio que realmente requieren. La visión sectorizada del desarrollo forestal en la entidad debe pasar a ser una de visión integral y multisectorial de desarrollo rural comunitario.
Concluyo señalando que la nueva política forestal en Guerrero tendrá que articular las distintas visiones y objetivos de los dueños del bosque y actores como los grupos ambientalistas, pues no sólo se tiene que buscar el desarrollo de las comunidades forestales, sino también conservar la naturaleza, su diversidad biológica la capacidad de brindar servicios ambientales fuera del ámbito territorial de las propias comunidades forestales. Es decir, transitar integralmente hacia el desarrollo sustentable.