EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Por dónde?

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 05, 2016

A la memoria de José Sánchez Sánchez, amigo y luchador social.

No podrán disminuirse los altos niveles de violencia y de alta inseguridad pública imperante mientras la ley y la justicia estén al mejor postor en Guerrero, en un contexto de corrupción e impunidad generalizada. El objetivo principal en el mediano y largo plazo es consolidar un verdadero Estado de derecho que sustituya al Estado de chueco que actualmente tenemos, y que algunos altos malandrines tratan de preservar desde dentro y fuera del gobierno.
Abatir la delincuencia descarada que nos agobia a todos pasa por establecer políticas públicas de seguridad pública que realmente tomen en cuenta y promuevan la activa participación de la ciudadanía, debidamente coordinada con las instancias gubernamentales que hoy se encuentran rebasadas, y eso requiere verdadera voluntad política para llevarlo a cabo. Los del gobierno no quieren darse tiempo para la efectiva coordinación de acciones con la sociedad civil y la toma de aprendizaje de experiencias exitosas de acciones preventivas comunitarias. Prefieren seguir teniendo resultados magros y frustrantes.
La honestidad en el manejo de suficientes recursos financieros destinados a la seguridad pública y a la procuración y administración de la justicia es indispensable, pero los presupuestos actuales no son suficientes. La situación de violencias y delincuencias por la que atraviesa Guerrero requiere de mayores porciones del erario público, pero bien aplicadas y sin corrupción alguna.
Las carencias presupuestales pueden solventarse a través de: 1) El re-direccionamiento de participaciones fiscales en 2016 y en los subsecuentes años, principalmente las que se destinan a gastos superfluos, suntuarios y en obras de relumbrón, que erogan los principales funcionarios y servidores públicos del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. 2) Reducir los niveles de corrupción e impunidad en toda la estructura gubernamental, para destinar esos recursos a disminuir los agravantes sociales ya mencionados. 3) Capacitar mejor al personal y fortalecer operativamente a todas las oficinas (equipamiento, vehículos y mejores remuneraciones al personal de base y mandos medios) de todo el aparato gubernamental destinado a mantener la seguridad, la buena justicia en Guerrero y la reinserción social de los convictos.
Dinero hay poco, pero puede haber más, si el gobierno se decide a llevar a cabo una reforma fiscal donde paguen más impuestos los que tengan más; otorgando las garantías necesarias de usarlos con honestidad, transparencia, rendición de cuentas y entrega de buenos resultados.
El problema de la violencia y la delincuencia es complejo. No es tan sólo responsabilidad, ni todas las acciones deben de ser del gobierno federal, incumbe también a los gobiernos sub-nacionales (estatales y municipales). Ninguno puede eludir su responsabilidad como partes integrantes que son del Estado mexicano. Además, “…no todo el territorio nacional fue impactado por la violencia de la misma manera. Esto implica que es difícil suponer que existe un conjunto único de acciones homogéneas de aplicación sub-nacional que puedan ser implementadas para mejorar la seguridad pública”
Por lo que es recomendable avocarse a: 1) La promoción de fuerzas de seguridad pública certificadas que promuevan la paz en zonas específicas. 2) Que tengan cercanía permanente con el pueblo y que estén bien cimentadas en lo local, en lo comunitario. 3) Que estén coordinadas, apoyadas y auxiliadas por el pueblo movilizado.
La constatación más fehaciente de la carencia de seguridad pública es la presencia, en diversas regiones, de grupos de ciudadanos levantados en armas para proteger a sus familias y patrimonio propio, ante la renuencia constante y el vacío institucional.
Mientras Nestora Salgado, Gonzalo Molina y demás policías comunitarios permanezcan injustamente encarcelados por el gobierno, no habrá mayor confianza ni certidumbre popular de que las instituciones oficiales están haciendo bien las cosas.
PD. Artículo elaborado a partir de la lectura del ensayo: “Estrategias de seguridad”, de Arturo Ramírez Verdugo y Reyes Ruiz González. Revista Este país, febrero de 2016.