EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Por la vía ciudadana

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 13, 2017

Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan. George Jean Nathan.

Margarita Zavala ya es una aspirante independiente registrada ante el Instituto Nacional Electoral a la candidatura por la Presidencia de la República. Es un hecho que tiene un profundo significado para la vida política del país, pues no sólo se trata de su salida del PAN en el que militó durante 30 años o el resultado de sus diferencias con su dirigente nacional Ricardo Anaya, sino de la gestación del primer movimiento ciudadano totalmente genuino con miras a arrebatar la Presidencia de la República a los partidos, para entrar de lleno a la democracia y dejar atrás a la partidocracia.
La salida de Margarita Zavala del PAN ha levantado toda una serie de lecturas más especulativas que descriptivas. Más allá de esas interpretaciones que se quedan en la evaluación de su decisión, en la medición de su impacto en las preferencias electorales o en la correlación del juego de los aspirantes, su salida del PAN habla acerca del momento por el que está pasando la vida política del país, es el reflejo de la principal disyuntiva del país: democracia o partidocracia.
Es una realidad que la mayoría de los mexicanos, cerca de cuatro quintas partes, reprueba a los partidos políticos, que el nivel de confianza de los ciudadanos hacia los políticos está por abajo del cinco sólo arriba de la que la ciudadanía tiene hacia la policía, es decir, los partidos tienen una crisis de credibilidad resultado de la sistemática exclusión que han hecho de los ciudadanos de la vida política del país.
Más allá de las diferencias con el dirigente del PAN, de su cerrazón ante la aspiración de Margarita Zavala y lo que representa, en realidad esta es una fractura entre la vía partidista y la vía ciudadana de conducir al país.
Ya es un hecho que, al sistema político del país, más que partidos, le hace falta más ciudadanía. Hay un déficit importante en la participación de la ciudadanía en la vida política nacional para poder sanear las instituciones de la corrupción, la ineficiencia y la impunidad. Sólo con una mayor participación de la ciudadanía en la vida política, en los asuntos públicos y de gobierno podrá mejorar sustancialmente la calidad de las instituciones y de los gobernantes.
El sistema de partidos es consustancial a la democracia, pero más aún la participación de la ciudadanía, ante la caducidad de la partidocracia, es hoy por hoy la condición para que el país resuelva lo que no ha podido por la vía partidista.
Sin duda fue una decisión difícil, hasta dolorosa, sin embargo, Margarita tiene la certeza de la necesidad de conducir al país por la ruta ciudadana que clama ya la mayoría de las y los mexicanos, en la que se recupere el Estado de derecho, es decir la conducción del gobierno en el marco de la ley y se reconozca que la ciudadanía es el principal actor de cualquier régimen democrático de gobierno.
Durante el siglo XX en México crecieron más los partidos que la ciudadanía, el régimen político funcionó a base del clientelismo de la partidocracia y el gobierno autoritario del PRI. En el siglo XXI debe crecer más la ciudadanía como condición para resolver muchos de los problemas que desde la partidocracia no se ha podido. Es el momento de iniciar la marcha ciudadana de las y los mexicanos con Margarita Zavala.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los partidos que les ha llegado la hora de entregar el poder a los ciudadanos, para que éstos lo ejerzan sin corruptos intermediarios.