EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Por partes, el problema entero de los medios públicos

Ana Cecilia Terrazas

Junio 29, 2019

Primera

No hay definición simple o llana de los medios públicos. Sin embargo, con bastante precisión se puede decir que son todos aquellos no guiados por los indicadores comerciales de venta, ratings, escándalos ni producciones estandarizadas que garanticen éxitos mercantiles.
Lo anterior es sumamente relevante porque a través de los medios públicos que deseamos en México se gestiona el diálogo plural y la conversación social crítica, con sustento; se busca dar contexto a los acontecimientos y noticias; se difunden las pautas para el desarrollo sostenible y se respetan los derechos humanos; se apuesta por la creatividad hecha en México; se forman cuadros responsables; se atienden emergencias de salud y organización cívica.
También se espera de los medios públicos que procedan con total transparencia, avancen colegiadamente y se orienten mediante códigos éticos útiles para dirimir casos en las fronteras entre dos o más derechos (como el derecho a la información y el de la libertad de expresión).
¿Qué no son los medios públicos? Nómina abierta para dar trabajo a críticos del gobierno; productores de propaganda velada; imitadores sin calidad de los medios comerciales.
Digamos, además, que los medios de comunicación públicos están doblemente al servicio de los contribuyentes al utilizar el espectro radioeléctrico del Estado y ser financiados directamente con nuestros impuestos.
Cada canal de televisión o estación de radio públicos se debe a sus audiencias de acuerdo con sus objetivos y según sus logros históricos. Por ejemplo, Canal Once se ha posicionado campeón con su producción infantil; Canal 22 es único en la difusión cultural y Opus 94.5 FM –una entre más de 18 emisoras del Imer– es la única que ofrece música de concierto. Radio Educación no ha dejado, en más de 90 años, de seguir los pasos de la resistencia social.
La diversidad de los medios públicos en México es parte fundamental de su riqueza y sí, son termómetro inequívoco del ánimo democratizante de los presidentes en turno y de sus equipos de comunicación social.

Segunda

A estas alturas de 2019, se mantienen magníficas señales en torno de algunos medios públicos nacionales, especialmente del Imer, Radio Educación y del Sistema Público de Radiodifusión (SPR), sin omitir parte del Canal 22 y del Canal Once.
Encabezados por el periodista Jenaro Villamil y, como él, con una trayectoria de lucha en favor del medio público desde su definición democrática y teórica, se distinguen dos directivos: al frente de Radio Educación, Gabriel Sosa Plata, y del Imer, Aleida Calleja.
Hasta ahora, Villamil, Sosa Plata y Calleja han metido el cuerpo para defender sus presupuestos, los recortes administrativos y la ética plural y de credibilidad que hacen de estos medios paladines –con mayor o menor éxito– de la libertad de expresión en el entorno mediático nacional.
De otra forma, el Canal Once conserva algunos programas de debate con suficiencia crítica para abonar en la legitimidad del medio; y el Canal 22, presidido por el cineasta Armando Casas, se está arriesgando a la producción original y provocadora dentro del ámbito de la cultura.
Otra noticia buena es que, al menos en redes y en entrevistas difundidas por medios comerciales, tanto teóricos de la comunicación como audiencias –que pueden o no conocer la programación de los medios públicos– han salido a defender la relevancia de éstos en cuanto parece haber una embestida presupuestal o de afrentas a su misión ética y pública.

Retos y peligros inmediatos

Los retos de siempre para los medios públicos aplican también ahora: que las autoridades caigan en la tentación de utilizarlos como mensajeros unilaterales; que la producción no alcance a diferenciarse francamente de la comercial; que se repitan las ofertas de contenido entre éstos o que los empresarios de medios comerciales orquesten una guerra muy fuerte en su contra.
A esos retos se suma, sin duda, como se vio en esta última semana de junio, la posibilidad real de hacer llegar los recursos financieros suficientes para mantenerlos sanos, fuertes y vigentes. Solamente si es así se creerá ahora, como dijo el jefe del Ejecutivo en 2012 cuando se digitalizó completamente el Imer que “con medios públicos modernos se construyen los cimientos de un México justo”.

* Ex directora del Instituto Mexicano de la Radio (Imer) y defensora de las audiencias en Radio Educación. A partir de esta edición, se publicará su columna para El Sur cada 15 días. Le damos la bienvenida.