EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Por qué la candidatura independiente

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 14, 2020

 

La motivación para mi posible participación en el actual proceso electoral, como candidato independiente para gobernador del estado, surge de las vivencias y reflexiones tenidas en el transcurso de esta letal y todavía vigente pandemia del Covid-19 en Guerrero. Han sido de gran impacto los estragos en vidas humanas y salud de miles de personas contagiadas y fallecidas. Eso concita la pregunta ¿qué nos depara el futuro inmediato? Sumémosle la debacle económica, con la consecuente pérdida de empleos, inversión, consumo y producción de bienes y servicios; dando como resultante mayor pobreza y desigualdad social de por sí graves de antiguo; por no hablar de la delincuencia que está incrementando su actividad en las principales ciudades.
Agregue a lo anterior, la actuación errónea de ciertos gobernantes que no han podido administrar el ritmo creciente de contagios y muertes por Covid-19; y que, a la par de arrastrar los consuetudinarios vicios y deformaciones en la forma de gobernar, se han comportado como malos moderadores de la letalidad viral, cuasi desbordada. Afortunadamente, no obstante el desfase premeditado, ya están estableciendo medidas sanitarias enérgicas, para la contención de la infestación; aun cuando la movilidad social alta persiste.
También lo que me mueve es, constatar una vez más, que la mayoría de los mandatarios, estatal y municipales, gobiernan en términos generales en forma privilegiada para los más pudientes; dejando a la deriva al pueblo sufriente. Guerrero desde sexenios atrás a la fecha, ha devenido mal en peor en sus facetas sociales, económicas y políticas. Estamos ubicados en el penúltimo vagón del desarrollo nacional, de acuerdo a los índices de desarrollo humano que elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Esa es parte de nuestra “nueva y cruda realidad”: una involución en lo socioeconómico. En política, la mejor señal del deterioro es el fastidio y la irritación social, que van creciendo en el colectivo a la misma velocidad que los contagios; así como de los escándalos públicos vergonzantes de una parte de los políticos y legisladores. Que redunda en la gran degradación existente en el ejercicio de la política y en el comportamiento de los políticos, quienes en lugar de practicar las mejores artes democráticas, ejercitan la politiquería, convertidos en consumados politicastros que buscan el poder para servirse de él y engrosar sus intereses, privilegios y enriquecimientos ilegítimos, ya sean particulares o grupales. Renace sin pudor alguno, la consigna política: ¡Huesos ya; puestos para todos!
Podemos llegar a la conclusión de que el poder gubernamental en Guerrero no ha estado al servicio del pueblo; que en forma mayoritaria está carente de casi todo; por lo que es menester maicearlo, de vez en vez, para que no se alebreste. Esa es otra de las “nuevas y crudas realidades”: enfrentar y reducir la tremenda desigualdad social existente, que nuestra forma de gobernar ha solapado y promovido. A eso se debe la rala capacidad de convocatoria oficial para prontas respuestas populares y salir lo más pronto posible del hoyo negro en el que nos ha sumergido la pandemia y sus nefastos efectos colaterales.
La crisis que se agrava, también ha permitido que salga a la luz pública, más de lo que ya se exhibía: la mayoritaria ambición política y económica inacabable, inescrupulosa, cínica y desmedida con la que se afanan públicamente los politicastros y gobernantes corruptos. Enfatizo el calificativo de “mayoría”, porque existen sus claras excepciones y que, por lo mismo, brillan con refulgencia, por su escasez.
De tal manera que una cosa es la política y los políticos, y otra cosa muy diferente y degradada, es la politiquería que practican los politicastros; Estas últimas muy distintiva en Guerrero. No pretendamos tapar el sol con un palillo de mondar. Los ideales, valores y principios, han quedado relegados por lo más eficaz redituable y pragmáticamente accesible; sin distinción ideológica alguna. Ese es el hipócrita relativismo político, en su más pura esencia. (Continuará).