EL-SUR

Lunes 24 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Por qué Por México Hoy?

Saúl Escobar Toledo

Noviembre 11, 2015

El país atraviesa por una situación muy grave. Desde una perspectiva histórica, podría decirse que vivimos uno de los momentos más dramáticos después de la revolución armada de 1910. Se ha producido una regresión política y social de grandes dimensiones. Al bajo crecimiento económico, la extensión de la pobreza y la desigualdad que nos afectan dese hace treinta años, hay que agregar la violencia extrema que vivimos en casi todo el territorio nacional.
La guerra desatada contra el crimen organizado decretada por el ex presidente Felipe Calderón se convirtió en un desastre humanitario que ha afectado directamente a miles de mexicanos y de manera indirecta a millones de personas. Organismos internacionales, tanto la CIDH como la ONU, a través del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, han hecho un diagnóstico severo de muestra realidad:
“Para un país que no se encuentra en medio de un conflicto, las cifras calculadas son, simplemente, impactantes: 151 mil 233 personas asesinadas entre diciembre de 2006 y agosto de 2015, incluyendo miles de migrantes en tránsito. Desde 2007, hay al menos 26 mil personas cuyo paradero se desconoce, muchas posiblemente como resultado de desapariciones forzadas. Miles de mujeres y niñas son abusadas sexualmente o se convierten en víctimas de feminicidio. Y prácticamente nadie ha sido condenado por dichos crímenes”.
Lo más grave es que, dice la Declaración del Alto Comisionado, “parte de la violencia puede ser atribuida a los poderosos y despiadados grupos del crimen organizado, Sin embargo, muchas desapariciones forzadas, actos de tortura y ejecuciones extrajudiciales presuntamente han sido llevadas a cabo por autoridades federales, estatales y municipales, incluyendo la policía y algunas partes del Ejército, ya sea actuando por sus propios intereses o en colusión con grupos del crimen organizado”
El principal responsable de los Derechos Humanos de la ONU consideró que la prosperidad de los mexicanos dependerá de que se pueda trasformar con urgencia al Estado “para que funcione” y “pueda resolver los enormes retos de derechos humanos que enfrenta”.
Por su parte, las reformas estructurales neoliberales no han traído la prosperidad que prometieron y están causando un mayor deterioro de las instituciones del Estado. Es el caso actual de la reforma energética, pero también de la reforma laboral de 2012.
Frente a todo ello se ha desatado una amplia resistencia social que se manifiesta de múltiples maneras. Tenemos una sociedad movilizada permanentemente que ha tratado, esforzadamente, de enfrentar su drama cotidiano. Desde los jornaleros de San Quintín hasta los familiares de los desaparecidos, todos los días un grupo pequeño, mediano o grande trata de organizarse y hace lo que puede para resolver los diversos males de este desastre nacional. La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa creó una gran conciencia nacional y mantiene todavía, y seguramente por mucho tiempo más, la atención de grandes sectores de la opinión pública y la movilización de diversos grupos.
Y, sin embargo, pareciera que esta gran movilización social no fuera suficiente, que no puede cambiar las cosas. Ello ha hecho pensar a algunos, con pesimismo, que el cambio no vendrá pronto o que no es posible realizarlo por medio de la participación social. Se cae entonces en un conformismo mezclado con la angustia y el miedo generados por la violencia cotidiana.
Pero, si vemos las cosas con más atención, quizás lo que pasa es que esa movilización de la sociedad está demasiado fragmentada, dividida y pulverizada. No sólo bajo distintas formas organizativas y con diversas causas sino también con distintas visiones de lo que pasa en el país.
Una parte de esta situación debe entenderse por la crisis de los partidos políticos. Éstos, sobre todo los del amplio abanico progresista, y en particular el PRD, fueron tomados también por la corrupción, los intereses de unos cuantos, y la arrogancia burocrática. En lugar de ser parte de la solución, se convirtieron en parte del problema. En el mejor de los casos los vemos defendiendo sus agendas y sus cotos de poder; en el peor, aliados a fuertes intereses económicos y políticos, incluyendo los del crimen organizado.
Los partidos políticos y el sistema electoral, como las otras instituciones del Estado, deben y tienen que reformarse, pero difícilmente jugarán un papel más constructivo si no hay una sociedad mejor organizada, más unida y con una agenda de cambios compartida.
En estas circunstancias, resulta necesario ensayar un nuevo camino, poner en práctica un nuevo proyecto. Eso es lo que pretende Por México Hoy. Convocado originalmente por Cuauhtémoc Cárdenas y luego presentado a todos los mexicanos hace unas semanas, en un acto en la ciudad de México, Por México Hoy intenta, según sus propias declaraciones, “unir, organizar, debatir y proponer una vía para la transformación de nuestro país en un México para todos, con igualdad, justicia, libertad y soberanía”. Se trata de formular un proyecto de nación alternativo y muy distinto al que nos han impuesto los intereses hegemónicos
Por México Hoy se define como “un espacio político… de confluencia, abierto, incluyente, plural…”. Su objetivo es “sumar el esfuerzo de un amplio espectro de organizaciones sociales y políticas, intelectuales y ciudadanos, grupos y personas que están muy activas movilizándose en contra de los agravios y las injusticias que ocurren en el país, pero que lo hacen de forma aislada sin tender puentes con otros grupos de inconformes”.
La meta de Por México Hoy es plasmar el nuevo modelo de país en una “nueva carta constitucional”, pero advierte que “para ello es indispensable formular entre todos unos proyectos de nación y construir una fuerza política mayoritaria que logre su aprobación mediante procedimientos democráticos”. Se requiere una nueva Constitución, pues el reto que enfrentamos para construir un país más justo pasa necesariamente por un cambio profundo de las instituciones del Estado y de las políticas públicas que se han impuesto bajo los dictados del neoliberalismo
En diversas ocasiones se ha reiterado que Por México Hoy no pretende convertirse en partido político ni apoyar a algún candidato en los procesos electorales. Lo que se trata es entonces de hacer política más allá de los partidos, no en contra de los partidos. Hacer política con la sociedad civil, con todos los inconformes, los que se movilizan, los que quieren seguir luchando. Construir un frente político y social, pero de manera horizontal, una red de redes de comunicación, solidaridad, debate y acción conjunta.
Por México Hoy es entonces un espacio para unir a lo diverso. Busca ser un centro de debate, propuesta y acción, pero al mismo tiempo convencer a otros espacios, organizaciones y actores a realizar juntos estas tareas.
La forma de participar en este proyecto es muy sencilla: ponerse en comunicación, directamente, o a través del sitio www.pormexicohoy.org, de manera individual o a nombre de un colectivo, y expresar su voluntad de discutir uno a varios temas de la agenda nacional y proponer alguna actividad en su localidad. En Guerrero y Michoacán ya se han reunido grupos más amplios para coordinar las acciones en sus respectivas entidades. También se ha tenido contacto con otros colectivos para intercambiar puntos de vista y hacer coincidir las agendas y los temas a discusión.
Se espera que esta propuesta vaya llamando la atención de muchos otros grupos y personas. Por México hoy, es pues un proyecto en construcción. Su éxito dependerá de la conciencia que logre crear entre muchos mexicanos en torno a la necesidad de unir esfuerzos en torno a una agenda y una acción coordinada. En este proyecto todos podemos contribuir según nuestro interés y voluntad. Con esta y otras iniciativas, confiemos en que, lo más pronto posible, se forme una gran ola social que imponga legal y pacíficamente los cambios que la nación y el pueblo reclaman.

Twitter: @saulescoba