EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Por una política para las comunidades forestales

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 31, 2018

En los pasados días, se han iniciado las discusiones sobre las propuestas de los diversos actores políticos en múltiples ámbitos y espacios. Me gustaría, insistir en algunos asuntos, por ello, este artículo respecto al sector forestal.
Los programas implementados por el gobierno federal a través de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), organismo descentralizado de la Semarnat, son todavía notoriamente insuficientes tanto para el impulso al desarrollo forestal como para recuperar la cubierta forestal, que año con año se pierde. Aunado a esto, existen zonas de gran importancia por su biodiversidad y servicios ambientales, donde el clandestinaje forestal se expresa verdaderamente como crimen organizado y la Profepa se encuentra totalmente rebasada.
Se observa con preocupación, que el deterioro de los bosques y selvas sigue sin lograr contenerse en el país. Se está hablando no sólo deforestación, sino también del avance día a día de la pérdida de bosques y selvas naturales sustituidas por bosques y selvas secundarias, con la consecuente pérdida de espacios de vida para un sinnúmero de especies de la vida silvestre.
En el caso forestal, no se observa una política integral de desarrollo rural sustentable de la administración federal en su conjunto, que profundice y dé respuesta verdadera y contundente a las causas de estos fenómenos, como son la pobreza y marginalidad.
La producción forestal maderable se encuentra estancada en 6.6 millones de metros cúbico rollo al 2016, y es improbable que se alcance la meta de 11 millones de metros cúbico rollo de producción forestal maderable al 2018.
No se manifiesta que se combata verdaderamente el rentismo forestal, donde las comunidades forestales malvenden sus recursos forestales a verdaderos talamontes. Es una realidad que no se está multiplicando a la velocidad que se requiere el desarrollo forestal comunitario, para combatir el rentismo y para que las comunidades forestales sean verdaderamente beneficiarias de sus recursos forestales.
La nueva política forestal debe abandonar el centralismo que ha caracterizado negativamente el sector forestal y hacer que las autoridades estatales y municipales asuman plenamente la responsabilidad de coordinar y operar los aspectos forestales en estos órdenes de Gobierno. Las instituciones federales deben asumir de manera progresiva un papel normativo y de vigilar que los objetivos forestales nacionales sean incluidos en las políticas de las instituciones estatales y municipales.
Una nueva política forestal en México tiene que articular las distintas visiones y objetivos de los dueños del bosque, ejidos y comunidades principalmente, y nuevos actores como los grupos ambientalistas, pues no sólo se tiene que buscar el desarrollo de las comunidades forestales, sino también conservar la naturaleza, su diversidad biológica, la capacidad de brindar servicios ambientales fuera del ámbito territorial de las propias comunidades forestales.
Esto implica una política pública de verdadero compromiso, no sólo del nuevo gobierno federal, sino de las entidades federativas y municipios. En especial deben replantearse nuevas estrategias para las políticas de subsidios agrícolas y ganaderas en las regiones forestales del país, que han impulsado la deforestación. La visión sectorizada del desarrollo forestal en México debe pasar a ser una de visión integral y multisectorial de desarrollo rural comunitario.
Se considera que el principal eje de política pública al respecto debe ser el fortalecer el manejo forestal comunitario. Donde son las propias comunidades poseedoras de los bosques y selvas quienes deben decidir sobre ellos. En todo caso, lo que deben realizar los gobiernos de los tres órdenes es reforzar las habilidades y conocimientos que requieren las comunidades para la planeación, manejo, mejoramiento y aprovechamiento sostenible del bosque. Sólo así se puede parar la deforestación en sus causas. Dentro de esa política pública se puede continuar con la reforestación pero debe ser dentro de un concepto de manejo integral forestal, donde se engloba desde los aspectos de producción, conservación y la propia restauración de los bosques y selvas.
A continuación se presentan algunas propuestas, que no son necesariamente limitativas, pero son indicativas del posible camino a seguir.
Se propone:
1.- Apoyar y fortalecer el desarrollo del manejo forestal comunitario, como detonante del desarrollo forestal del país, y así lograr bosques con un buen manejo forestal en México.
2.- Integrar la política y gestión forestal con la del desarrollo rural. Deben integrarse y articularse los espacios e instrumentos de gestión, particularmente los consejos forestales con los de planeación, de cuenca y de desarrollo rural sustentable, donde los dueños de los bosques deben participar con voz y voto.
3.- Lograr, que las esferas decisorias de los tres órdenes de gobierno tomen en consideración todos los valores forestales, incluidos los servicios ambientales y la diversidad biológica, en lugar de limitarse a la mera extracción de madera y otros productos no maderables.
4.- Contribuir a soslayar conflictos, agrupar usos compatibles y asignar determinadas zonas a los usos incompatibles, de forma que todos los usos sostenibles de los ecosistemas forestales puedan efectuarse en algún lugar a través de la realización previa de un ordenamiento forestal.
5.- Establecer una política de desarrollo e integración industrial. No se puede permitir el desperdicio de las oportunidades de diversificar los productos forestales aprovechables.
6.- Diversificar el aprovechamiento de los recursos forestales desarrollando nuevos productos y mercados, principalmente orientados a los productos no maderables, el ecoturismo, los servicios ambientales y el aprovechamiento de la vida silvestre.
7.- Desarrollar una estrategia de restauración de ecosistemas forestales degradados, ya sea por causas naturales o antropogénicas, impulsando un programa intensivo de conservación y restauración de tierras y manejo sostenible del agua a través de la realización previa de un ordenamiento forestal articulado a la cuenca hidrográfica y la unidad agraria.
8.- Fortalecer el esquema de pago por servicios ambientales, considerando que los recursos del pago sean para el impulso de proyectos productivos para el desarrollo forestal sustentable de las comunidades beneficiadas.
9.- Fortalecer los servicios técnicos forestales accesibles y de calidad, en un esquema multidisciplinario y con capacidades para aportar soluciones en bosques con baja capacidad de producción maderable y no maderable.
10.- Integrar y armonizar los objetivos de conservación y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad en los objetivos del desarrollo nacional forestal sustentable.
11.- Impulsar una nueva legislación forestal incluyente a través de instrumentos de participación, como la consulta considerado el consentimiento libre, previo e informado, integrando en ello a los diversos actores forestales, en especial a los pueblos indígenas, ejidos y comunidades campesinas, los prestadores de servicios técnicos forestales, los industriales, los académicos, las organizaciones sociales y ambientales, entre otros.