EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Porteñas (VI)

Anituy Rebolledo Ayerdi

Diciembre 12, 2019

Como en botica

1) La 777 fue el nombre de la lancha de Mario Moreno Cantinflas, con residencia acapulqueña en La Aguada. Aludía a la exitosísima película El Gendarme 777 (Sornis, jefe).

2) La Asturiana fue una imprenta establecida en la plazoleta Escudero (hoy Woolworth), propiedad del hispano Arturo García Mier Fernández. Alguna vez allanada por el Ejército y encarcelado don Arturo. El cargo: imprimir propaganda electoral del candidato presidencial Juan Andrew Almazán, de Olinalá, Guerrero, opositor del oficial Manuel Ávila Camacho. don Arturo, padre del querido amigo Arturo García Mier, saldrá finalmente lanzado coños, redieces y jolines.
Operarios de La Asturiana, Gustavo Cobos y Ventura Solís, habían sido voceadores del semanario Regeneración, editado por Juan R. Escudero. Solís será más tarde impresor del diario Trópico.

3) Los violines de Isauro Polanco y Felipe Escudero musicalizaban las escenas románticas de las película mudas proyectadas en el cine Salón Rojo, en la plaza Álvarez. Por su parte, las escenas violentas con golpes, balazos y cañonazos corrían a cargo de la batería del Toronjo Apac, quien, luego de sonorizar una cinta de guerra, salía con las manos hinchadas.

4) Alfredo Pintos Carraza edifica el primer gran edificio de Acapulco en la plaza Álvarez, bautizado con su apellido. Los 3 mil pesos del terreno los pagó en tres entregas, invirtiendo inicialmente en la obra 195 mil pesos, producto de la venta de uno de los terrenos donde se levantará más tarde el edifico Oviedo. El inmueble se terminó con un crédito bancario de 200 mil pesos.
El edificio Pintos que albergó por años el Café Astoria donde la “crema y nata” lo eran sus asistentes. El Casino de Acapulco (billares y juegos de mesa), el Instituto Regional de Bellas Artes, dirigido por Luis Arenal y Macrina Rabadán y los despachos jurídico de los abogados Luis Martínez Cabañas, José Murillo Novelo y Saavedra Ramos, entre otros.

5) Es lanzada en 1925 la primera limonada embotellada en Acapulco con el nombre de Trébol. Su creador don Rafael Pintos Bello, hijo de don Antonio Pintos, ex alcalde porfirista de Acapulco en varias ocasiones. Se pedía como “gaseosa” y costaba cinco centavos. El refresco será mantenido en el gusto de los acapulqueños por casi 40 años y de ello se encargaron los hijos Enrique, Isabel, Ricardo, Rafael y Alberto Pintos Quevedo. Hasta que lleguen las “aguas negras del imperialismo”, como se llamaba entonces a las colas.

Rodolfo Acosta

Junto con Carlos López Moctezuma, Miguel Inclán y Víctor Parra, El Suvecito, Rodolfo Acosta formó la cuarteta de los más grandes villanos de la época dorada del cine mexicano. El convincente padrote de la película Salón México estuvo íntimamente relacionado con Acapulco. Aquí radicó su señora madre y su hermana Jeanine Acosta viuda de Abraham Molina. Dicharachero y guasón, Abraham fue director de Mercados en el gobierno municipal del doctor Virgilio Gómez Moharro. Adicto al dominó, nunca nadie le creyó el cuento de que siempre se trajo “cortito” al cuñado.
El puerto de los siete vicios fue uno de los grandes trabajos de Acosta en su caracterización de proxeneta, chichifo, alcahuete, mayate, caifán, cinturita, tarzán o padrote, como ordenaban las buenas costumbres llamar a tales empresarios sexuales. Para 1951, fecha de la película, este puerto no contaba con tantos vicios como para ser el escenario adecuado. El apropiado para que la hermosa Miroslava Sternova cantara con voz sensual, prestada necesariamente, aquello de un Gonzalo Curiel enamorado de Acapulco y de una acapulqueña. “Con ella fui todas las noches hasta el mar (playa Manzanillo, felizmente hoy rescatada) para besar su boca fresca de amor” (Vereda tropical)
La actividad de Rodolfo Acosta fue también intensa y muy exitosa en el cine jolibudénse. Allá compartió créditos con los más grandes: John Wayne, Elvis Presley, Marlon Brando, Robert Mitchum, Glenn Ford, Henry Fonda y Gregory Peck.

El Chamizal

El recio actor mexicano nunca se sintió estadunidense, ello no obstante haber nacido en El Chamizal. Un territorio mexicano de poco más de 2 kilómetros cuadrados, localizado entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, y que por los cambios del cauce del río Bravo quedó del otro lado. Luego de un litigio de más de 70 años, México logrará recuperarlo gracias a un acuerdo diplomático entre los presidentes Adolfo López Mateos y John F. Kennedy y consuman la entrega en 1967 Díaz Ordaz y Lindon B. Johnson, dos ojos de pato.
Antes de hospitalizarse víctima de un cáncer terminal, Acosta viaja a este puerto para despedirse de su señora madre y de su hermana sin revelarles su mal, por supuesto. Morirá a los pocos meses en San Fernando, California, a la edad de 54 años.
Hija del villano cinematográfico, Jeanine Acosta Cohen participa en 1965 en el certamen de belleza Señorita México y lo gana representando al Distrito Federal. Será despojada del título cuando una o varias de sus compañeras –“muertas de envidia, las cabronas”–, demuestren ante los organizadores la minoría de edad de la hermosa chiquilla.

Regidores del POA

Corre 1923 y los recién electos regidores del POA (Partido Obrero de Acapulco) bajo el liderazgo de Juan R. Escudero hacen pública, en el semanario Regeneración, del propio dirigente, la determinación del grupo de cumplir sus compromisos de campaña. Era acalde el herrero don Jesús Leyva, quien despachaba descalzo por no estar acostumbrado a los zapatos.

1.-No se tolerará que haya padres que no manden a sus hijos a la escuela –“hijos que los maldecirán en el futuro”–. La vigilancia para que tal cosa no suceda será “estrecha y extraordinaria”. De paso, se vigilará que los profesores cumplan con sus clases.

2.-Tenemos el firme propósito de llevar a cabo el embardamiento de los panteones de la ciudad y para ello recurriremos a los productos del Registro Civil y a la cooperación ciudadana.

3.-Las bancas y el piso del jardín Álvarez serán reparados urgentemente. Esperamos que esta iniciativa tenga la respuesta adecuada por parte del comercio y los ciudadanos en general.

4.-Es una necesidad urgente la construcción de varios escusados en la ciudad, a fin de evitar que se haga uso de lugares públicos para esos casos.

5.-Procuraremos que en el menor tiempo posible quede terminada la nomenclatura de la ciudad e igualmente la numeración de las casas.

Los ediles del POA terminaban sus ofertas políticas en estas palabras:
“Veríamos con mucho agrado que aquellos que se juzgan excluidos de pensar o sentir como nosotros, (que solo deseamos que progrese nuestro pueblo), hagan a un lado los sentimientos egoístas que se nos atribuyen y demuestren que se les brinda la oportunidad de justificar sus buenos propósitos”.

El complot

Escudero es asesinado en diciembre de ese mismo año, junto con sus hermanos Francisco y Felipe, víctimas de una perversa conjura criolla en la que participaron los personajes más disímbolos del puerto. Ahí estuvieron, en un salón del edificio Oviedo, gachupines dueños de todos los medios de producción de Acapulco y ambas costas; militares, profesores y abogados delahuertistas; periodistas tronconeros, cabrones resentidos, gringos aquí radicados y hasta matanceros de cuches. Las tres cabezas costaron 50 mil pesos, más 10 mil pesos oro como premio para el ejecutor. Todo pagado por los hispanos pues el resto de los complotistas se hicieron rosca.

Guatatitataritatao

“Acapulqueño de coraza”, como se autodefinía Germán Valdez, Tin Tan, tuvo su primera aparición en el cine cantando en una película con exteriores en el puerto. Se trata de Hotel de Verano, (1944) con Janice Logan y Ramón Armengol, filmada en el hotel Las Hamacas de los Córdova (rehecho después de ser destruido por un temblor y ahí sigue). El pachuco recién llegado de la frontera norte canta el Guatatitataritatao, un rítmico trabalenguas, acompañado ya por su carnal Marcelo. Hotel de Verano. la tonada que da título a la cinta es interpretada por el propio Armengol, bautizado en la radio como el “chansonier de moda”. El cantante veracruzano morirá en 1976 al estrellar su automóvil cerca de Chilpancingo, cuando regresaba de Acapulco a la Ciudad de México.

Casinos

El establecimiento de casinos en Acapulco ha sido una obsesión permanente por parte de empresarios del juego, nacionales y extranjeros. Se han presentado siempre como poderosos estímulos para las corrientes ociosas hacia el puerto y pingues ganancias para el estado.
Validos de que el presidente de la República Abelardo L. Rodríguez es socio o propietario de los más lujosos casinos del momento –Agua Caliente, Foreing Club y Casino de la Selva– el gobernador Gabriel R. Guevara y los jefes castrenses de la entidad, Vicente González y Alfredo Flores, deciden echarse un disparejo, pero en serio. Lo hacen por conducto del empresario veracruzano Jorge Martínez y los cuatro saldrán cargados de billetes. Corre el año de 1934.
Los acapulqueños, cuya mayor osadía era hasta entonces jugar a las matatenas, el yoyo, el balero y la lotería de El valiente, serán deslumbrados con el montaje en la plaza Álvarez de una casino como de película. Se aprovecha la afluencia notable de vacacionistas de Semana Santa para dejar “sin cosa alguna” a candorosos residentes y valedores chilangos, según ordena La Magnífica. Ni las influencias políticas y tampoco la oferta de jugosos diezmos podrán acallar las voces condenatorias desde el púlpito de La Soledad.

Charles Fischetti

Veinte años más tarde, se detecta en el puerto la presencia de un italo-estadunidense interesado en el establecimiento de un casino en Acapulco. Su nombre es Charles Fischetti y es acompañado por una hermosa dama a la que seguramente la ropa le producen ronchas porque apenas se cubre. Una noche Fischetti arma un gran escándalo en el bar del hotel donde se hospeda y todo por un flashazo de la cámara de la fotógrafa del lugar. Exige con grandes voces la entrega inmediata de la película pero la fotógrafa logra eludirlo. La mañana siguiente el hombre desaparecerá del mapa porteño.
Más tarde se conocerá aquí que Charles Fischetti era, con sus hermanos Rocco y Joseph, sobrinos carnales de Al Capone y soldados por supuesto de su imperio criminal. El FBI lo perseguía por el asesinato de un policía en Chicago y la fotografía tomada en Acapulco servirá para ubicarlo. Morirá en un enfrentamiento con la ley.