EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Premio al Periodismo Ambiental 2007

Octavio Klimek Alcaraz

Diciembre 15, 2007

Correspondencias

La Naturaleza es un templo cuyos pilares vivos dejan salir a veces palabras en desorden; el hombre lo penetra por el bosque de
los símbolos que le observan con familiaridad.
Charles Baudelaire

Con este texto quisiera agradecer el haber sido elegido como ganador del Premio al Periodismo Ambiental 2007 de la
Universidad de Guadalajara. Dicho Premio me fue entregado en la ciudad de Guadalajara el pasado primero de diciembre por el
maestro Carlos Jorge Briceño Torres, Rector General de la Universidad de Guadalajara.
La entrega del Premio se dio en el marco de la inauguración del V Foro Cultura y Naturaleza, que forma parte de las actividades
académicas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, lo que hace más preciada esta distinción al formar parte de un
encuentro cultural tan reputado internacionalmente.
Quisiera agradecer en primer término a mi familia por su apoyo siempre solidario en el quehacer de los artículos que
cotidianamente he escrito en el diario El Sur, de Acapulco Guerrero.
No se debe olvidar ampliar este agradecimiento a los miembros del jurado, que me seleccionaron; a las autoridades de la
Universidad de Guadalajara, y todas aquellas gentes que trabajan en torno al Premio. En especial, al artista Antonio Ramírez,
creador de la bella escultura en bronce del Premio. Sin olvidar, que este Premio se comparte con periodistas ambientales de gran
talento, quienes han recibido menciones honoríficas por su extraordinario trabajo.
Comparto este reconocimiento a la labor periodística ambiental, con los compañeros trabajadores de El Sur, quienes día a día
hacen un esfuerzo por informar de manera seria y objetiva a la sociedad Guerrerense sobre las realidades, por crudas e
incómodas que sean; en especial sobre los problemas relativos a nuestra convivencia política en la naturaleza.
El Sur es un referente obligado para quienes buscan un periodismo plural, critico y objetivo, entre tantos de sus atributos. Por
ello, es para un servidor suriano al fin, muy significativo recibir este premio por los artículos publicados en esta casa editorial. En
especial, cuando sabemos que El Sur es un periódico incómodo al poder político y económico, y por tanto sujeto a presiones que
no pretenden sino callar las voces disidentes. En consecuencia, este reconocimiento valora, enaltece y amplifica esas voces, que
no callarán. Deseo expresar mi solidaridad con sus trabajadores en momentos difíciles para el vehículo de nuestras ideas:
nuestro periódico El Sur.
Pero este agradecimiento debe compartirse necesariamente con quienes me leen. Los lectores son los sujetos a quienes uno
busca transmitir puntos de vista sobre los variados temas del devenir ambiental. La idea finalmente es llamar a los lectores a la
reflexión, a la responsabilidad, y por qué no, a la toma individual y colectiva de acciones y compromisos para detener un modelo
de falso progreso totalmente insostenible y depredador del ambiente y los recursos naturales.
Aunque esta labor es difícil, en especial en un estado como Guerrero, he tratado siempre de ser congruente con lo que pienso y
escribo. Finalmente, una persona que se educa con ideales universales, en el mundo académico, busca la verdad de las cosas,
pretende aprender a disentir, y al disentir aprende. Por ello, cuando la investigación nos conduce a la documentación de los
problemas hay que darlos a conocer, hay que buscar sus causas y hacerlas comprensibles. Esa es la esencia de los artículos que
escribo o intento escribir. Nada se soluciona escondiendo las cosas, pues sólo se agudizan los problemas al postergar sus
soluciones.
Por mi origen familiar en Guerrero, mi madre maestra y mi padre académico fui educado para combatir la rapacidad y la barbarie
de este mundo. Tengo claro que al impulsar la organización social se puede cambiar el actual modelo de desarrollo hacia un
mundo con valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia social y la defensa de la naturaleza. En suma, se trata
de construir una nueva convivencia entre la naturaleza social y la sociedad en la naturaleza.
En mi formación profesional inicial como Biólogo de la UAM-Xochimilco tuve la oportunidad de obtener una formación
humanística y técnica. En 1986 obtuve una beca para estudiar un posgrado en ciencias forestales en la extinta República
Democrática Alemana. En aquel entonces nunca vislumbré el privilegio de vivir los últimos años de una sociedad socialista, así
como el momento revolucionario de 1989 a 1990, para un país con una democracia más social y una sociedad más democrática,
y finalmente su término, con el denominado proceso de reunificación de la actual Alemania. Allí estuve becado hasta 1994,
cuando concluyó mi doctorado en recursos silvícolas en la Universidad Técnica de Dresden, donde tuve el honor de ser el primer
mexicano doctorado en la Facultad Forestal de Tharandt, la institución académica más antigua y de más tradición en el tema de la
conservación de la naturaleza de Alemania y Europa.
A lo largo de los últimos 20 años he tenido la oportunidad de llevar una vida plena de responsabilidades y experiencias
relacionadas con la conservación de la naturaleza, trabajando siempre en la defensa del uso social de los recursos naturales, es
decir en lograr que el ser humano tenga una vida digna en armonía con la Naturaleza.
En Guerrero, al iniciar la búsqueda de soluciones a sus grandes y diversos problemas ambientales, he topado con un camino
difícil. Nos hemos encontrado con toda clase de críticas, sensacionalismo y obstáculos, en especial de aquellos actores o grupos
sociales que se sienten afectados en sus intereses económicos o políticos.
Sin embargo, al mismo tiempo, he tenido el privilegio y la oportunidad de estar al lado del movimiento ambientalista de Guerrero,
que ha trascendido las fronteras surianas. Hemos estado junto a quienes defienden los bosques, las selvas, los ríos, los mares y
lagunas de Guerrero. Por eso, comparto este reconocimiento con las y los ambientalistas de Petatlán, Zihuatanejo, Acapulco,
Chilpancingo, los pueblos del río Papagayo, ahora amenazados por el megaproyecto de La Parota, y tantos pueblos de Guerrero,
que cotidianamente se defienden de los enormes y poderosos intereses, que amenazan su entorno.
Por todo esto, el reconocimiento que me otorgó la Universidad de Guadalajara, me compromete a seguir trabajando en la
necesidad de cambiar el actual modelo de desarrollo, por otro con una perspectiva humanista, que vincule de manera indisoluble,
el desarrollo humano con la defensa de la naturaleza.

P.D. 1. Una felicitación a los jóvenes estudiantes del CBTIS 134 en Chilpancingo, Mario Alberto Arrieta Mendoza, Yunuen García
Islao, Monserrat Olea Flores y Maritere Urióstegui Arcos por su merecido primer sitio en el Concurso Nacional de Tecnología y
Didáctica Ambiental de dicha institución. Son un ejemplo a seguir.

P.D. 2. Transmito mi sentido pésame a la familia del maestro. Renato Ravelo, un hombre de bien.