EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Premios Nobel pro organismos genéticamente modificados

Octavio Klimek Alcaraz

Julio 09, 2016

En una carta abierta dada a conocer el pasado 30 de junio, 108 Premios Nobel, incluido el único mexicano Premio de Nobel de Química doctor Mario Molina, y que está dirigida a los líderes de Greenpeace, de las Naciones Unidas y de los gobiernos del mundo exigen a la reconocida organización ambientalista Greenpeace que renuncie a su oposición a la tecnología con base en organismos genéticamente modificados. Ellos comunican, en sus dos primeros párrafos en la versión en español de la carta, de manera textual lo siguiente:
“El Programa de Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas ha señalado que será necesario que la producción mundial de alimentos, piensos y fibra se duplique aproximadamente para el 2050 si se quieren satisfacer las demandas de la creciente población mundial. Organizaciones opuestas a la mejora vegetal moderna, con Greenpeace en cabeza, han negado en repetidas ocasiones estos hechos y se oponen a las innovaciones biotecnológicas en la agricultura. Han tergiversado sus riesgos, beneficios e impactos, y han apoyado la destrucción criminal de ensayos de campo aprobados y de proyectos de investigación.
Instamos a Greenpeace y a sus seguidores a volver a examinar las experiencias con cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología de los agricultores y de los consumidores en todo el mundo, reconocer las conclusiones de los organismos científicos competentes y de los organismos reguladores, y abandonar su campaña contra los organismos genéticamente modificados en general, y contra el arroz dorado en particular.”
Manifiestan y afirma en la carta: “Los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo derivado de su consumo sobre la salud de los seres humanos o de los animales. Se ha mostrado en repetidas ocasiones que son menos perjudiciales para el medio ambiente y una gran ayuda para la biodiversidad global.”
Posteriormente destacan que: “Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por una deficiencia en vitamina A (DVA), con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia.
La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de DVA, incluyendo el 40 por ciento de los niños menores de 5 años en los países subdesarrollados. Las estadísticas de UNICEF muestran que entre 1 y 2 millones de muertes prevenibles ocurren cada año como resultado de la DVA ya que esta afecta negativamente al sistema inmunológico, exponiendo a los menores a un gran riesgo. La DVA es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial y afecta a entre 250 mil y 500 mil niños cada año. La mitad mueren en los siguientes 12 meses tras perder su vista”.
Al parecer la lucha de Greenpeace en contra de los organismos genéticamente modificados, molesta a los Premios Nobel, ya que en dos párrafos manifiestan textual en mayúsculas: “LLAMAMOS a GREENPEACE a que cese y desista en su campaña contra el arroz dorado específicamente, y contra los cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general.
LLAMAMOS A LOS GOBIERNOS DEL MUNDO a rechazar la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado específicamente, y contra los cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general, a hacer todo lo posible para oponerse a las acciones de Greenpeace y acelerar el acceso de los agricultores a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente a las semillas mejoradas a través de la biotecnología. La oposición basada en la emoción y el dogma en contradicción con los datos debe ser detenida.”
Y finalizan su carta con una preocupación por no usar organismos genéticamente modificados: “¿Cuántas personas pobres en el mundo deben morir antes de considerar esto un “crimen contra la humanidad”?”
Ver texto completo de la carta en página electrónica: http://supportprecisionagriculture.org/nobel-laureate-gmo-letter_rjr.html
Al respecto, Greenpeace señala en su página electrónica  http://www.greenpeace.org/mexico/es/Noticias/2016/Junio/Respuesta-de-Greenpeace-frente-a-la-carta-de-premios-Nobel-pidiendo-que-revise-su-postura-respecto-al-arroz-dorado/ lo siguiente:
“En respuesta a la reciente carta de premios Nobel pidiendo a Greenpeace que revise su postura respecto al arroz modificado genéticamente, conocido también como “arroz dorado”, Wilhelmina Pelegrina, responsable de la campaña de agricultura de Greenpeace en el Sudeste de Asia, dijo: “Las acusaciones de que alguien está bloqueando el arroz genéticamente modificado, son falsas”. El “arroz dorado” ha fallado como solución y actualmente no está disponible para la venta, incluso después de más de 20 años de investigación. Tal como lo reconoce el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz, no se ha demostrado aún que pueda atender la deficiencia de Vitamina A. Así que para ser claros, estamos hablando de algo que ni siquiera existe.
Las empresas están promoviendo el “arroz dorado” para allanar el camino hacia la aprobación mundial de otros cultivos modificados genéticamente más rentables. Este costoso experimento no ha logrado producir resultados en los últimos 20 años y desvía la atención de métodos que sí funcionan. En lugar de invertir en este ejercicio costoso de relaciones públicas, tenemos que hacer frente a la desnutrición a través de una dieta más diversa, el acceso equitativo a los alimentos y la agricultura ecológica”.
La única solución que garantiza acabar con la desnutrición es una dieta variada y saludable. Proveer a las personas con comida basada en la agricultura ecológica no solo atiende a la desnutrición, sino que también es una solución escalable para adaptarse al cambio climático.
Hemos documentado diferentes comunidades en Filipinas que siguen expresando su preocupación sobre el uso del “arroz dorado” como una solución. Es irresponsable imponer el arroz transgénico “dorado” como un remedio rápido para las personas que padecen estos problemas y que no quieren esta solución, sobre todo cuando existen opciones seguras y efectivas disponibles.
Greenpeace Filipinas está trabajando con otras ONG aliadas y agricultores para impulsar la resiliencia climática. Existe la oportunidad para que los gobiernos y las comunidades filantrópicas apoyen estos esfuerzos mediante la inversión en agricultura ecológica y resiliente al clima, y a través del empoderamiento de los agricultores para acceder a una dieta equilibrada y nutritiva en lugar de seguir apostándole al arroz “dorado”.” Fin de la larga cita de Greenpeace.
Pero la jiribilla de Greenpeace va al final de su texto, ya que señalan: “Greenpeace intentó ayer estar presente en la rueda de prensa que los nobeles hicieron a este caso y fue negada su entrada. La persona que impidió a Greenpeace entrar en la rueda de prensa fue Jay Byrne, quien trabajó anteriormente en la empresa Monsanto.”
Es decir hay una acusación muy concreta de quienes están atrás de la carta. Recuerdes que Monsanto es una de las grandes empresas agroalimentarias más importantes del mundo y con grandes intereses económicos en la expansión de los organismos genéticamente modificados y agroquímicos.
Además, si la afirmación de que el organismo genéticamente modificado “arroz dorado” es todavía un proyecto de investigación, entonces los Premios Nobel firmantes, andan haciendo afirmaciones que comprometen su prestigio. Pero, peor aún, aunque demostraran que es cierto que el “arroz dorado” está listo para ser comercializado, sin problemas de riesgos ambientales y a la salud de las personas, además de ser efectivo para reducir la deficiencia en vitamina A, sería muy cuestionable, afirmar que la solución a los problemas de alimentación en el mundo son los organismos genéticamente modificados, a través de la agricultura industrial.
De hecho, el planteamiento de los firmantes Premios Nobel del manifiesto presentado la semana pasada no es defendido unánimemente por la comunidad científica internacional. Por ejemplo, más de 60 expertos internacionales relacionados a la alimentación, agricultura y alimentación contribuyeron al análisis del tema que se hace en el informe Trade and Environment Review 2013: Wake up before it is too late (Actuar antes de que sea demasiado tarde: hacer que la agricultura sea verdaderamente sostenible en aras de la seguridad alimentaria en un clima cambiante), el último de su género publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que recomienda a países, tanto ricos como pobres, que su agricultura pase del monocultivo a una mayor diversificación de los productos, reduzca el uso de fertilizantes y otros insumos, dé un mayor apoyo a los pequeños agricultores y se focalice más en la producción y el consumo local de alimentos.
En el Informe se recomienda un rápido y significativo alejamiento de la “producción industrial, convencional y basada en el monocultivo de alimentos”, que depende enormemente de insumos externos como fertilizantes, productos agroquímicos y piensos concentrados. En cambio, según se afirma en el Informe, el objetivo deben ser “mosaicos de sistemas de producción regenerativa y sostenible que además mejoren considerablemente la productividad de los pequeños agricultores y fomenten el desarrollo rural”. En el Informe se incide en que los gobiernos deben encontrar formas de calcular y recompensar a los agricultores por los bienes públicos que actualmente no se pagan, como la conservación del agua potable, el suelo y el paisaje, la protección de la biodiversidad y el espacio de recreo (ver página electrónica http://unctad.org/es/Paginas/PressRelease.aspx?OriginalVersionID=154)
Por su parte, la última evaluación científica de Naciones Unidas sobre Ciencia Agrícola y Tecnología para el Desarrollo, llevada a cabo en el 2008 con la participación de más de 400 científicos de todo el mundo y plasmada en el informe La agricultura en la encrucijada, también se inclinaba por la agricultura ecológica como la mejor manera de alimentar a la humanidad y alertaba de las implicaciones sociales y ambientales de los transgénicos, a los que descartaba como la única solución para erradicar la inanición en el planeta. Ver página electrónica: http://www.unep.org/dewa/Assessments/Ecosystems/IAASTD/tabid/105853/Default.aspx
En conclusión, es claro, que esta carta de Premios Nobel no fue casualidad, hay una discusión global sobre la comercialización de organismos genéticamente modificados en diversos sitios del planeta. Sus superficies de cultivo se están reduciendo. En Europa sigue existiendo un amplio rechazo a los organismos genéticamente modificados. En México, se tiene una vieja controversia sobre el maíz transgénico. Hasta ahora, desde la oposición de amplios sectores de la sociedad se ha logrado que el maíz transgénico no se cultive de manera comercial, pero las evidencias de contaminación de variedades de maíz criollo por transgénicos son preocupantes, al ser México afectado por ser centro de origen del maíz. También, el conflicto por cultivar soja transgénica en la Península Yucatán y su efecto en la contaminación de la miel de exportación a Europa de los apicultores peninsulares, evidencia los impactos de evaluaciones de riesgo limitadas.
Lamentablemente, los intereses de los grupos pro organismos genéticamente modificados han bloqueado el etiquetado de su contenido en los productos alimenticios. De facto, esta carta se presta “casualmente” a ser un apoyo a las discusiones en el Congreso de los Estados Unidos para limitar el etiquetado de organismos genéticamente modificados. Cuando, nosotros como consumidores tenemos derecho a elegir nuestros alimentos, y si no queremos comer alimentos con contenido transgénico, por razones culturales, ambientales o de salud, es nuestra elección. Finalmente, más allá de su responsabilidad ética y moral por lo que suscriben, los Premios Nobel no están obligados a consumir comida orgánica o promover, la agricultura campesina y ecológica, ya que es su elección, y buen provecho si les gusta consumir alimentos con organismos genéticamente modificados. Pero deben respetar la legislación, como es nuestra imperfecta Ley de Bioseguridad de Organismo Genéticamente Modificados, que tiene el objetivo de su propio nombre, así que no es posible abrir el país a cultivar organismos genéticamente modificados, si no es en una evaluación caso por caso.
Finalmente, me pregunto cómo personas brillantes y reconocidas en su campo de la ciencia, como son los Premios Nobel, suscriben en ese tono agresivo este tipo de cartas en contra de organizaciones ambientalistas, ponen en juego su prestigio, y finalmente acaban defendiendo modelos únicos de alimentación para el planeta, que profundizan la desigualdad y apoyan los riesgos de contaminar ambientalmente centros de origen de especies como el maíz o el arroz. Supongo, que tiene que ver en muchos casos en el reduccionismo actual de la ciencia, que en las universidades donde están la investigación de frontera, ves solo los árboles, pero ya no te dejan ver el bosque.