EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Principios, congruencia y valentía

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 30, 2019

 

 

Recién en una de las plataformas digitales de películas por televisión de paga, tuve la oportunidad de ver la película checoslovaca titulada Milada. Trata de la biografía de la hoy catalogada heroína de la República Checa del siglo XX, Milada Horáková (1901-1950), socorrista, abogada, feminista, política y parlamentaria, víctima de la opresión nazi y posteriormente de la dictadura soviética.
Por oponerse a la ocupación extranjera, por proteger ciudadanos judíos perseguidos y por su afán de que la libertad fuera vértice principal de un sistema de vida social democrático, fue encarcelada por los alemanes nazis durante cinco años, de 1940 a 1945, y enviada finalmente al campo de concentración de Terezín, de la que fue sobreviviente del exterminio fríamente maquinado durante la época de la ocupación de su país por los fascistas.
Poco después de la derrota y desocupación de su nación del terror hitleriano, su patria de nueva cuenta entra en opresión y subordinación junto con otros países de Europa Oriental, al obligar a orbitar en torno al crudo socialismo real establecido por el dictador ruso, José Stalin, en la Unión Soviética. Rápidamente es nulificada una incipiente democracia parlamentaria en la naciente República Checa, en los inicios de la llamada Guerra Fría para obtener la hegemonía mundial protagonizada por Estados Unidos y la Unión Soviética. En esta época, la diputada Milada Horáková destaca en el escenario político de su patria por la firmeza en la defensa de la causa de la democracia, de las mujeres y de la libertad de acción y expresión ciudadana.
Al oponerse al totalitarismo socialista, Milada es apresada durante tres años en forma oprobiosa por las autoridades comunistas checas. Después fue burdamente enjuiciada y condenada a morir en la horca por espionaje y conspiración contra el Estado. Fue la época en que se dan las siniestras purgas mediante procesos político-judiciales amañados de los años 50. Fue la única mujer oficialmente ahorcada de 234 víctimas de esos juicios. Gracias a su firmeza y a su lucha por sus ideales se convirtió en un símbolo de las luchas libertarias y de la resistencia checa contra los regímenes totalitarios de la Alemania nazi y de la Unión soviética.
La reflexión obligada al conocer la vida de esta mujer, al igual de muchas otras de todos los tiempos, nacionalidades y lugares, es la trascendencia y ejemplaridad históricas de sus vidas; caracterizadas por mantener firmemente sus principios y valores a los que norman y ajustan todas sus acciones públicas y privadas. Son modelo de seres humanos íntegros y congruentes, en donde corren en forma paralela y consecuente el decir y el hacer; teniendo la enorme valentía de sostenerlos aún en las condiciones más adversas que se les presentan y, las más de las veces, son muchas mujeres las que quedan en el anonimato sus templanzas, integralidades, hazañas y heroicidades patrióticas.
En México hemos tenido en todas las épocas mujeres ejemplares en todos los campos del quehacer cívico, científico-cultural, político y militar. Buena tarea para nuestros historiadores es obsequiarnos una antología biográfica de ellas. Urge que tengan visibilidad en estos tiempos de cambio, para que sean aliciente educativo para la participación ciudadana.

PD. “Váyanse a los prados y a los bosques, allí, en el perfume de las flores encontrarán un trozo de mí, váyanse a los campos, miren lo hermoso y estaremos juntos. Miren a la gente que les rodea y en cada una de las personas voy a reflejarme en algo… tengo tanta tranquilidad dentro de mí, ya que mi conciencia está tranquila” Milada Horáková.
(Carta a su familia tres horas antes de su ejecución el 27 de junio de 1950).