EL-SUR

Viernes 07 de Agosto de 2020

Guerrero, México

Opinión

Propuestas ecologistas

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 01, 2020

Hace unos días cayó en mis manos un texto denominado Por un futuro que ponga la vida en el centro. Propuestas ecologistas para un mundo post Covid. El texto es suscrito por Ecologistas en Acción, que es una confederación de más de 300 grupos ecologistas españoles creada en 2008. Al respecto, creo que es necesario comunicar sus propuestas, ya que nos van orientando así adonde los ecologistas de otras partes del planeta desean marchar, a través de la experiencia que nos deja la pandemia de Covid-19 (https://www.ecologistasenaccion.org/148080/informe-propuestas-ecologistas-para-un-mundo-poscovid/).
En la introducción del documento se señala que éste busca aportar soluciones para que “la reactivación económica se encamine hacia sociedades más ecológicas y justas, que corrijan los graves problemas previos a la pandemia, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la acumulación de residuos o las desigualdades sociales, y que además ayuden a prevenir futuras pandemias y a reaccionar mejor si se dan”.
Resalta que “esta pandemia ha puesto de manifiesto tres cosas: la primera ha sido la relevancia de los ‘servicios esenciales’: sanidad, educación, agricultura, transporte, limpieza, cuidado de las personas, etcétera; sectores que gozan de poco reconocimiento social y retributivo. En segundo lugar, se ha evidenciado la importancia de tener servicios públicos de calidad orientados a las necesidades humanas y no al lucro. En tercer lugar, y probablemente lo más importante, es que somos capaces de tomar medidas drásticas globales y muy rápidas, al unísono, para afrontar conjuntamente un problema global y a la vez crear redes vecinales autogestionadas de cercanía para apoyar que nadie se quede sin recursos”.
Posteriormente, en el texto de 38 páginas se presentan una serie de medidas encaminadas a la transición ecológica justa, que definen “como el proceso para alcanzar una sociedad que funciona sin combustibles fósiles, que revierte la pérdida de biodiversidad, que respeta los límites de los ecosistemas –en materia hídrica o de extracción de otros recursos y en materia de residuos– que no utiliza sustancias tóxicas, que corrige las desigualdades sociales y que promueve personas sanas, libres e iguales en un contexto de participación y cooperación”.
Las medidas se agrupan en 19 apartados temáticos que corresponden a diferentes ámbitos del ecologismo social y que se resumen en cinco líneas de acción básicas, que a continuación se presentan textualmente de su introducción:
“Frenar la huida hacia adelante. Frente a las voces que reclaman una relajación de los estándares ambientales para reactivar la economía hay que entender que la disyuntiva no es entre medioambiente o economía sino entre tener un planeta habitable o no tenerlo. Por ello, no se debe ni rebajar la protección ambiental, ni relajar los objetivos ya comprometidos.
“Nuevo equilibrio ecológico. La coyuntura obliga a condicionar todas las políticas de recuperación a la lucha contra la pérdida de biodiversidad, contra la degradación de los ecosistemas, contra el cambio climático y contra la contaminación. La reconstrucción económica tiene que abordar los problemas ecológicos, lo que implica tomar medidas urgentes basadas en las indicaciones científicas y el principio de precaución. En este nuevo equilibrio ecológico la salud también debe ser un factor de primer orden en la toma de decisiones.
“Nuevo modelo productivo. La reconstrucción debe ir unida a un cambio en la matriz productiva para fomentar la cercanía y sustituir los sectores más contaminantes por un tejido que satisfaga las necesidades de la población respetando los límites ambientales. El turismo, la construcción, la minería o la industria automovilística deben reducirse para dar paso a un aumento de la agroecología o de la industria de la recuperación, de las energías renovables o de la movilidad sostenible.
“Nuevo equilibrio social. La transformación ecológica debe incorporar la justicia social. Un aprendizaje importante de esta crisis es que los trabajos más necesarios y sostenibles son también aquellos menos valorados. Sin corregir las desigualdades sociales, sin repartir el trabajo (productivo y reproductivo) y sin reducir la jornada laboral, no hay posibilidades de abordar ninguna transición ecológica justa.
“Nueva cultura de la tierra. Esta crisis ha mostrado la importancia de disfrutar de un medioambiente sano, de condiciones de vida dignas y de tener las relaciones sociales de calidad, frente al poco valor de la acumulación de bienes. Por ello es primordial un modelo cultural que ponga en valor el cuidado de la Tierra y de las personas para garantizar un futuro que conduzca a la justicia social y ambiental”.
No voy a entrar al detalle de las múltiples propuestas de los ecologistas españoles, invito a los lectores a leerlas de manera directa. De hecho, creo que muchas propuestas están hoy en día en la posibilidad real de ser implementadas en países como México, ya que debemos poner la vida de las personas y demás seres vivos en nuestro presente y también en nuestro futuro.