EL-SUR

Jueves 11 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Pueblo Congregado

Silvestre Pacheco León

Diciembre 19, 2022

Quechultenango cumplirá en el próximo año 419 años de su fundación como Pueblo Congregado, categoría dada por la Corona española a petición del poder eclesial que argumentaba dificultades contras la dispersión de los asentamientos indígenas para su tarea evangelizadora, porque hacía imposible la tarea de vigilar que se cumpliera la prohibición de seguir con sus prácticas religiosas calificadas como paganas.
A pesar o debido a que la actual cabecera municipal era de las poblaciones más antiguas de la comarca y dado lo estratégico de su ubicación, en noviembre de 1603 la Corona española determinó que en torno a ella se congregaran los pueblos vecinos.
De ahí que se hable de Quechultenango como pueblo congregado donde tomó asiento la religión católica bajo el encargo de los misioneros agustinos, quienes fundaron la primera parroquia en el mismo lugar donde hoy se encuentra la sede del santo patrón Santiago Apóstol.
Entre los cambios más importantes que ha vivido en su historia se cuenta el establecimiento de la hacienda cañera de San Sebastián, bajo el régimen de las encomiendas, la cual aprovechaba para el riego el agua del nacimiento del río Limpio, que nace en las estribaciones del cerro de las Naranjitas dos kilómetros al sureste.
Después, en la época revolucionaria, para combatir los levantamientos contra la dictadura de Porfirio Díaz, Quechultenango fue sede del cuartel del chacal Victoriano Huerta quien se estableció aquí combatiendo a los promotores del Plan del Zapote que destacaron en el municipio vecino de Mochitlán en 1901.
Ya en la revolución de 1910 un puñado de vecinos de Quechultenango sobresalieron en la revolución entre generales como Anselmo Bello, y Pedro y Atilano y el general Juan Ojeda.
A principios del presente siglo se produjo la alternancia en el poder municipal entre el PRI y el PRD, lo que cambió la visión de los gobernantes respecto a las prioridades locales dando mayor peso a la atención de las necesidades de la mayoría. Más programas con obras sociales como escuelas y centros de salud, red eléctrica, caminos, obras de riego.
Los cambios que se han producido en los últimos 30 años se notan a simple vista. Al forastero le llamará la atención el animado mercado ambulante que durante las mañanas ocupa las banquetas de la calle principal atestada de comercios de todo tipo.
El comercio es, pues, una de las actividades más dinámicas de la economía local, beneficiándose de los ingresos bimensuales que reciben las personas de la tercera edad que cada vez son más y ahora tienen a su disposición una sucursal del banco de Bienestar, que ha significado un descanso de las jornadas maratónicas que obligadamente debían permanecer en formación para cobrar su pensión de manos de la burocracia.
Otro de los cambios que se pueden observar a simple vista es el incremento del turismo atraído por las abundantes bellezas naturales donde el agua ocupa el lugar principal gracias al sinnúmero de manantiales que ahora están convertidos en albercas y estanques a lo largo de un kilómetro.
El balneario del Borbollón, que ahora se anuncia como un parque ecológico, está siendo remodelado, poniéndolo a salvo del contaminante río Huacapa, en un tramo considerable de la zona federal.
Mediante un dragado del río –que antes se pensaba imposible– se mantienen separados los dos ríos, y en el Azul además de los estanques bajo los árboles se construyeron amplias pozas donde se puede pasear en kayack.
Otros atractivos para los visitantes, además del amplio estacionamiento y el servicio de transporte eficaz es la limpieza que luce junto a bien cuidados jardines. La gente parece respetuosa de las indicaciones y eso redunda en el bienestar de los visitantes que no se quejan de los 20 pesos que cuesta la entrada.
En estos cambios hasta una nueva deidad que desparrama bendiciones ha surgido como leyenda que sólo los pueblos son capaces de crear. Se trata del Niño Travieso, una versión del Niño Dios que hace pocos años empezó a cobrar fama entre quienes prueban suerte como migrantes y logran pasar la frontera sin ser vistos ni perseguidos por la policía.
Habiendo logrado su objetivo de quedarse a trabajar en los Estados Unidos, creen que eso se lo deben al Santo Niño, al que antes de emigrar le pidieron su ayuda.
Obligados a pagar el milagro de haber cruzado la frontera, envían en dólares la limosna para el santo con lo que la dueña de la imagen ha construido una capilla donde tres veces al año le festejan hasta agotar los recursos recibidos.
La fiesta consiste en Las Mañanitas, con música de viento, comida, bebida y rezos. Los niños son los invitados especiales porque niño es el santo, y ellos lo saben porque siempre están en primera fila recibiendo regalos que sus paisanos migrantes les mandan.
Los cuetes tronando desde las 4 de la mañana y luego la música de viento fue lo que me despertó y desconcertó mi sueño el sábado 17, ignorante de esta nueva festividad, y supe su origen en la hora del almuerzo.
Quienes conocen la historia repiten lo que doña Carmen Jaimes, la dueña de la imagen, les platicó. Su hija Diana Jazmín, ahora al frente de administrar los bienes de la imagen, cuenta que su mamá hace 24 años la compró en una papelería del pueblo, pero no porque le hubiera gustado el tamaño que cabe en la palma de la mano, sino porque era para la única que le alcanzaba el poco dinero que llevaba.
Con esa pequeñísima imagen festejó la Navidad de aquel año y asegura que en la misa de la bendición puso a su niño sobre el pecho de uno de regular tamaño, pero que a la mitad de la misa una niña le dijo que su santito se había caído al suelo, pero como la misa seguía no se quiso mover de su lugar y que al rato otra vez la niña se acercó para decirle que si lo había ido a levantar porque ya estaba otra vez en el pecho de la imagen grande, pero que eso poco la desconcertó pensando que alguien comedida la había levantado, pero lo que sucedió en su casa después resultaba inexplicable porque al levantarse por las mañanas nunca encontraba la imagen en su lugar y aparecía donde menos se lo esperaba, por eso se le ocurrió llamarle Niño Travieso.
Pero la fama del santo tampoco vino de ahí, sino de su hijo Juan, quien cuando decidió irse al norte le pidió que le hiciera el milagro de pasar la frontera ofreciéndole que a cambio le daría una recompensa y como la suerte le favoreció Juan comenzó a contarle a sus amigos y con ellos se arraigó la costumbre de que todos los migrantes del pueblo van a pedirle el favor de que les ayude a pasar la frontera y les ha ido tan bien que en pocos años con sus donativos ya le han construido una capilla y ahora le imagen tiene una cofradía de 40 mujeres que se hacen cargo de organizarle sus fiestas.
Una de las madrugadas de visita en mi pueblo me despertó a las 4 de la mañana la música de viento y los cuetes. Hice memoria de lo que se podía estar festejando, pero no supe la explicación, hasta que ya en el almuerzo me informaron lo que aquí cuento. La imagen del Niño Travieso está en la colonia Españita, muy cerca del río, en la ladera del cerro.