EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Puede Trump gobernar?

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 30, 2020

 

Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza.
Edgar Allan Poe.

La elección presidencial de Estados Unidos del próximo martes 3 de noviembre está levantando una gran expectativa derivado de la presencia de uno de los candidatos y presidentes de este país más atípicos por su forma heterodoxa de hacer política y conducir al gobierno. Donald Trump ha generado toda una corriente de opinión adversa, incluso dentro de su partido, a sus intenciones de reelegirse por otro periodo de cuatro años más al frente de la Casa Blanca.
El tema central actual en la sociedad norteamericana es el del impacto de la pandemia del Covid-19 con más de 9 millones de contagiados y cerca de un cuarto de millón de decesos ocupando el primer lugar en el mundo de los países con más contagios y decesos y representando alrededor de la quinta parte de todos los casos de ambos indicadores en el planeta. El impacto del Covid-19 ha sido tan fuerte en la sociedad estadunidense, que se puede decir que, literalmente, el Covid-19 se ha convertido en el principal determinante del rumbo de la elección.
El electorado de nuestro vecino país ha percibido que el Covid-19 ha sido mal manejado por Donald Trump, quien hasta el 14 de marzo declaró la emergencia nacional, a poco más de mes y medio de la aparición del primer caso en Estados Unidos (21 de enero 2020), gran parte del electorado tiene la percepción de que Donald Trump ha fallado con el Covid, que ha hecho un manejo irresponsable del tema minimizándolo primero, negándose a declarar la suspensión de actividades, peleando con los gobernadores pugnando por la no suspensión de actividades no esenciales, negándose a usar cubrebocas, lo que se convirtió en el símbolo de la responsabilidad frente al virus, todo lo cual posiblemente fue uno de los factores causales del descontrol de la pandemia y del crecimiento exponencial de contagios y decesos, para después, al darse cuenta de que la situación estaba fuera de control, burdamente intentó trasladar la culpabilidad de la situación señalando no sólo a los gobernadores sino a China y a la Organización Mundial de la Salud, como los causantes de la situación.
Una encuesta de CNN arroja que el 63 por ciento de los entrevistados considera a Donald Trump como irresponsable en el manejo del riesgo de contagio entre quienes lo rodean y una encuesta de The Washington Post asegura que 60 por ciento de los estadunidenses lo reprueba en manejo de la pandemia. Los dislates de Trump ante el Covid lo han colocado no sólo como un gobernante derrotado, sino como una persona que no está en sus cabales para gestionar asuntos públicos y menos de gobierno del aún país más poderoso del mundo.
El peor manejo de comunicación del Covid por parte de Trump se refleja en dos frases a los pocos días de haber contraído la enfermedad: “no le tengan miedo al Covid. No dejen que domine sus vidas” que de inmediato provoco las críticas en el sentido de que dichas declaraciones eran una burla para los muertos y enfermos graves por el virus y una vez que se dio cuenta del error salió a decir “fue una bendición haber sido contagiado”.
En el estado de ánimo de los estadunidenses existe la idea generalizada de que Donald Trump no cuenta con las capacidades mentales para ejercer el cargo de Presidente del país, al grado tal que se han pronunciado al respecto siquiatras, sicólogos y trabajadores sociales quienes firmaron una carta abierta en la que aseguran que no cuenta con las capacidades mentales para ejercer sus funciones como presidente, asegurando que el comportamiento y las palabras de Donald Trump sugieren una profunda inhabilidad para empatizar con otras personas.
De acuerdo a la carta de los especialistas “La tendencia que sigue el Presidente de distorsionar la realidad y los hechos para que estos se acomoden adecuadamente a su perspectiva de la realidad y después utilizar esas creencias para atacar a otras personas, comunidades o gobiernos, son claras muestras de su falta de capacidad”.
Es muy probable que en el caso de Donald Trump nos encontramos ante un caso de liderazgo carismático, populista o caudillista, que no sólo es así percibido por el público sino que es asumido así por él mismo, que empató con un entorno de desafección del electorado hacia los políticos tradicionales.
No obstante, a cuatro años de gobierno, parece ser que en el centro de la decisión del electorado estará la valoración en el sentido de que la arrogancia del Presidente hacia la política, la audacia de quien decide desde esquemas individualistas y de acuerdo a su animosidad, ha pasado a ser un factor de miedo e incertidumbre acerca de la viabilidad de sus decisiones y resultados, por lo que en la próxima elección habrá de imponerse la apuesta por la seguridad, el diálogo y la paz en la conducción del gobierno en tiempos de grandes y graves problemas para el mundo y el país.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que anda más allá del río Bravo, que no la vayan a regar votando por ese descerebrado, que mejor lo hagan por Biden, y que le manden decir a sus familiares de acá que tampoco se les vaya a ocurrir por algunos que también se andan promocionando bien ídem.