EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Puntualizaciones

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 16, 2022

 

¿Alguien ha visto a Vicente Suástegui Muñoz?

En todo momento y lugar, 2 más 2 son 4, excepto en la física cuántica, en las ciencias esotéricas; o bien, en torno a la política, la guerra o el amor, donde la difusión de medias verdades, nos permiten eludir u ocultar la cruda realidad, cuando así nos conviene.
A partir de los datos obtenidos del pasado ejercicio electoral del 10 de abril, fecha en que se llevó a cabo, por vez primera en nuestra azarosa historia nacional, la inédita consulta directa al pueblo, sobre la posible revocación de mandato gubernamental, en el marco de nuestra Constitución y de nuestra democracia imperfecta, expongo:
En las elecciones presidenciales federales de 2018, el padrón electoral vigente en ese entonces, era de 89.3 millones de [email protected] De los cuales, acudieron a emitir su voto: 56.6 millones (63.4 por ciento); y de éstos, triunfó AMLO con 30.1 millones de sufragios (53.2 por ciento). En la reciente votación federal de auscultación, sobre la posible permanencia o no de AMLO en la presidencia, el padrón electoral fue de 92.8 millones de mexicanos, de los cuales fueron a las urnas 16.5 millones (17.8 por ciento), de estos,15.2 millones de electores (92.1 por ciento) votaron por la continuación de su mandato. El triunfo nacional para el presidente es inobjetable, aun cuando de naturaleza pírrica, por el número de votantes activos.
Hace tres años, en el estado de Guerrero, como candidato presidencial, AMLO tuvo un millón 18 mil votos. Hoy en 2022, en la votación de la consulta para su ratificación, obtuvo 595 mil votos, que representan una reducción de 41.6 puntos porcentuales, respecto a 2018. La pérdida no es del todo comparable para los dos ejercicios electorales reseñados. Ni por su naturaleza, magnitud, trascendencia y presupuesto público erogado. Tampoco por los principales actores políticos involucrados. Pero sí, el comparativo genera señales de preocupación para algunos y de esperanza para otros.
De acuerdo a los datos, se deduce que, tanto a nivel a nivel nacional como estatal, la fuerza política electoral que respaldó la llegada al poder presidencial de AMLO ha venido mermándose a la mitad, en promedio. En los hechos, el proceso de auscultación como tal, fue fallido. Ni las condiciones y circunstancias se prestaron para otra cosa. Casi únicamente fue la expresión en urnas del voto de los simpatizantes de AMLO y de los militantes de Morena, quienes pueden así, cuantificar y ubicar territorialmente la dimensión disminuida de su voto duro en tiempo real: músculo electoral con el que contarán con vista a las elecciones federales del año 2024 y para algunas estatales que se sucederán en ese lapso.
Resaltaron en este proceso de auscultación variadas vicisitudes, producto de falta de presupuesto para colocar casillas electorales suficientes, descalificaciones institucionales y menosprecio de partidos políticos en forma constante, abstencionismo premeditado promovido como expresión política, así como actos de proselitismo y propaganda fuera de norma,
En tiempos de pandemia y de economía semi estancada, bien pudieron haberse utilizado los mil 500 millones de pesos que se erogaron en esta consulta, para otros menesteres más apremiantes para el país, en materia de salud, educación, economía o seguridad pública. ¿O no?
PD1. Como gobernador moral de Guerrero, apoyo en forma decidida la iniciativa sobre la reforma eléctrica promovida por el presidente AMLO, puesto que no habrá resurrección del país, sin la rectoría del Estado mexicano sobre los recursos energéticos estratégicos de la nación.
PD2. A la vez, desapruebo el uso de transportes aéreos de las fuerzas armadas de México, para el traslado de altos comandantes militares y funcionarios públicos del gobierno federal, para finalidades de proselitismo político en tiempos electorales. Han dejado un pésimo precedente antidemocrático.
PD3. Con cifras demográficas, el sustantivo “pueblo” en Guerrero, significa: 3.3 millones de habitantes. Con cifras demográfico-electorales, significa 2.6 millones de electores. Con votos depositados en urnas a su favor, para Morena la palabra “pueblo” significó, en esta ocasión, 595 mil paisanos. O sea, el 23 por ciento del total del pueblo elector. A eso deberán atenerse en términos políticos, cuando expresen “Lo que diga el pueblo” Y para que no salgan con el disparate de empezar a llamar a ya sabes quién “Su Alteza Serenísima”.