EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

¿Qué futuro para la izquierda en Brasil?

Gaspard Estrada

Noviembre 02, 2016

El pasado domingo, los brasileños regresaron a las urnas para elegir alcaldes en 58 ciudades, en la segunda vuelta de los comicios municipales que se llevan a cabo cada cuatro años. Este año, la izquierda, representada en particular por el Partido de los Trabajadores (PT), fundado en 1980 por Luis Inácio Lula da Silva, sufrió un claro retroceso. Pasó de gobernar más de 600 ciudades a poco menos de 260, además de que sufrió sendas derrotas en la capital del estado de São Paulo, en el nordeste, e inclusive en su enclave histórico, las ciudades que componen la zona metropolitana de Sao Paulo (el ABC paulista por Santo André, Sao Bernardino y Sao Cayetano, donde nació el movimiento obrero que fundó y dirigió Lula antes de volverse un líder político). A nivel de capitales estatales, a excepción de Rio Branco, la capital del estado de Acre (en la zona del Amazonas, donde nació la ex ministra y candidata a la presidencia Marina Silva), el PT ya no controlará ninguna. En resumen, de ser la primera fuerza política local por el volumen de recursos manejados, el partido de Lula pasó a ser la onceava fuerza, lo cual da muestra de la “hecatombe petista”, para retomar una de las expresiones empleadas por la prensa brasileña para describir el resultado electoral del pasado domingo. Frente a tal panorama, se puede explicar porqué, al no poder votar por candidatos de izquierda en la segunda vuelta, tanto Lula como Dilma hayan decidido no ir a las urnas, de la misma manera que más de 40 por ciento del electorado, una cifra récord en la historia reciente de Brasil.
Si bien este rechazo a la política y a los políticos en general quedó de manifiesto por estas altas tasas de abstención, así como por la victoria de candidatos que emplearon el discurso de la anti política en sus campañas –como en el caso de los empresarios João Doria en São Paulo y de Alexandre Kalil en Belo Horizonte, que fueron postulados por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y por el Partido Humanista de Solidaridad (PHS) respectivamente–, queda claro que también existió un voto de rechazo hacia el PT. De cara a las elecciones presidenciales de 2018, la gran pregunta para la izquierda brasileña será la identidad de su candidato(a). Al día de hoy, el ex presidente Lula sigue siendo la figura principal del campo progresista, al tener más del 30 por ciento de las intenciones de voto en las últimas encuestas publicadas. Cabe resaltar que esta cifra refleja un crecimiento de la intención de voto del ex presidente (durante el verano, su nivel se encontraba entre el 20 y el 25 por ciento), lo cual demuestra la fortaleza de la imagen y del posicionamiento del líder del PT en la sociedad brasileña, sobre todo en las clases medias bajas y en la población más pobre del país, que ha venido sufriendo el aumento del desempleo y de manera general, la crisis económica que vive Brasil.
Sin embargo, la estrategia de linchamiento mediático y jurídico en contra de Lula continúa viento en popa, a pesar de la inexistencia de pruebas que demuestren una relación directa del ex presidente con un acto ilícito. Para luchar contra esta avalancha mediática, un grupo de intelectuales, políticos y periodistas brasileños, como el ex ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, y el escritor Fernando Morais, entre otros, lanzaron ayer un manifiesto de apoyo al ex presidente. A pesar de ello, queda claro que el juez Sergio Moro continuará su embestida contra la figura del carismático ex presidente. Si Lula es inhabilitado por la justicia para ser candidato presidencial, se abrirá una disputa política entre los diferentes partidos posicionados a la izquierda, para ocupar el espacio central del campo progresista. En pocas palabras, Brasil regresaría a los tiempos de los años 1980 y principios de los 1990, cuando Lula y Leonel Brizola, líder de Partido Democrático de los Trabajadores (PDT), se disputaban la hegemonía de la izquierda. Hoy en día, Ciro Gomes, ex ministro, ex candidato presidencial en 2002, es el pre candidato del PDT a la elección de 2018. Si Lula no quiere o no puede ser candidato, tal vez será el turno para el PT de apoyar a un candidato del PDT, contrariamente a lo sucedido en 1998, cuando finalmente Brizola aceptó ser candidato a vicepresidente, por debajo de Lula.
* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada