EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Qué hemos hecho?

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 12, 2004

 

 

Son varias las personas que han empezado a preguntarnos a los del gobierno estatal qué hemos hecho en materia de desarrollo rural. Algunos lo hacen de buena fe, otros no; pero al inicio del fin de esta administración estatal es válida e interesante la pregunta.

Por principio de cuentas la valoración última de nuestras acciones gubernamentales debe dejarse, como siempre, al tiempo y al pueblo, para que las decanten en sus justas dimensiones. Empero, los pretendidos calificadores interesados, sobretodo en tiempos de campaña política, querrán hacerlo con el único fin de llevar agua a sus molinos. Cuestión explicable y entendible, por lo que expondré lo que considero fueron avances modestos pero a la vez importantes en materia agropecuaria, forestal y pesquera.

Desde el punto de vista de estructuras e instancias que permitan a los productores poder gestionar y negociar en mejores términos los apoyos gubernamentales quedan para el futuro los consejos de desarrollo que establecimos por rama estratégica de producción agropecuaria estatal. Ya estaba constituido el del café. Ahora están operando el del coco, limón, mango, agave-mezcal, maíz (parcialmente) y próximamente el de la jamaica. Junto con los ganaderos reestructuramos el comité estatal de fomento pecuario y también con los productores reestructuramos la Fundación Produce de Guerrero, que está considerada, en su tipo, como una de las que mejor operan los programas de investigación y transferencia de tecnología en el país.

Asimismo, es de reconocimiento nacional el que los consejos municipales de desarrollo rural sustentable de Guerrero, (que marca la ley federal en la materia como las instancias primigenias para la planeación y asignación de los recursos públicos en el desarrollo rural) son los que mejor funcionan en el nivel nacional. Este logro es compartido con todos los ayuntamientos del estado que mostraron voluntad, madurez y responsabilidad para su consecución.

Por cuanto a procedimientos se refiere, podemos decir con orgullo que Guerrero es ejemplo nacional en materia de descentralización regional y municipalización de los programas agropecuarios y forestales. El programa de subsidio a los fertilizantes en su mayor parte ha quedado en manos de los ayuntamientos y de los consejos de desarrollo rural municipal. En el programa Alianza para el Campo somos pioneros también en el proceso de su municipalización exitosa y en materia forestal, nuestra entidad federativa es la única del país donde el gobierno federal accedió a depositar sus recursos en un fideicomiso estatal, al reconocer eficiencia y honestidad en el manejo de los presupuestos.

En lo que concierne a la operación y aplicación anual de los presupuestos públicos convenidos con el gobierno federal, nos hemos colocado entre los estados del país que van adelante en sus avances físicos y financieros. La transparencia en su manejo la hemos garantizado por tres vías: hacer partícipes en la toma de decisiones en su asignación a los propios beneficiarios para desterrar toda especie de favoritismos, amiguismos y compadrazgos; en la administración mancomunada de los recursos entre productores y gobierno; así como en la publicación de los beneficiarios.

Todo lo anterior ha sido también con el propósito de lograr tres cosas: acercar las respuestas a los lugares de origen de los campesinos, planear y aplicar los recursos públicos conjuntamente con ellos y hacer visible el uso de los mismos en un contexto de honestidad y equidad. Estos son modestos pero significativos avances en materia de administración pública y de aplicación de políticas públicas en el sector, que dejaremos como buena herencia a los gobiernos que nos sucedan, en el entendido que son perfectibles.

Ahora bien, si la pregunta es en relación al número de empleos permanentes generados, al aumento del valor de la producción anual del sector y al incremento real de los ingresos económicos de los productores rurales durante la presente administración tendré que reconocer que poco hemos logrado. No por falta de voluntad o aspiración de conseguirlo.                         Sino porque rebasó las posibilidades del gobierno estatal modificar las circunstancias adversas externas que lo impidieron; o sea, la existencia de una crisis económica en la agricultura nacional. A saber, la persistencia crónica de una pérdida estructural de la rentabilidad económica de nuestra agricultura. O en otras palabras, mientras el campo no vuelva a ser negocio y mientras el Estado no invierta en el campo los recursos que antaño le destinaba Pero este tema, por razones de espacio, será motivo de una futura entrega.

 

PD1. Los que piden que calle, no es precisamente porque diga tonterías. Ciertamente a veces las verdades duelen e incomodan. Pero como dijo Stefan Zweig: “Podrá ser una ilusión, mas quien piensa resueltamente, por encima de lo existente y lo preexistente, por lo menos se procura una libertad personal frente a nuestra época insensata”.