EL-SUR

Lunes 27 de Junio de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Qué le pasa a Cárdenas?

Jorge Zepeda Patterson

Enero 24, 2005

 

 

Lo de Cuauhtémoc Cárdenas es inexplicable. Destapar su precandidatura a la presidencia un año antes de que el PRD tenga que escoger un candidato, es un absurdo. Por más que el Ingeniero insista en que no tiene más intención que dar a conocer su proyecto de gobierno, su destape con tanta anticipación y sin venir al caso, intenta ser un tajo a la yugular de Andrés Manuel López Obrador.

Resulta una actitud mezquina. Por vez primera en su historia el PRD tiene una oportunidad real de asumir el poder presidencial (en 1988 todavía no era partido). Las encuestas de opinión son categóricas: a lo largo de año y medio la intención de voto coloca a López Obrador por encima de cualquier contrincante incluyendo a Madrazo, a Creel, a Marta Sahagún y, por supuesto, al propio Cárdenas. Aún ahora, luego de sus errores políticos con relación a la corrupción en el Gobierno del Distrito Federal, el tabasqueño sigue punteando las preferencias electorales.

Todo hace suponer que, salvo algún imponderable, lo único que separaría a López Obrador y al PRD de Los Pinos en 2006 sería el expediente que se le sigue por la controversia del predio El Encino, pues podría inhabilitarlo legalmente. En un sentido u otro, el resultado de esa controversia jurídica lo sabremos en el transcurso del año. El plazo para el registro de candidatos presidenciales vence en enero de 2006; para entonces López Obrador deberá haber sido exonerado de la acusación o de lo contrario estará impedido para participar en la contienda.

Toda la estrategia política del PRD, entonces, debería estar encaminada a presionar para que los rivales de “El Peje” no lo invaliden por razones políticas. A ese respecto no podemos ser ingenuos. Hay una falta administrativa del gobierno de López Obrador y un desacato a la orden de un tribunal. Se violó el amparo concedido por un juez. Las circunstancias en que se hizo esta violación y la cadena de puestos de mando que existe entre el Jefe de Gobierno y el buldózer que continuó los trabajados prohibidos, hacen difícil para el ciudadano determinar si es correcto que todo esto se traduzca en una acción penal en contra de López Obrador. Los abogados mismos difieren en su interpretación.

Lo que sí es cierto, es que hay poderosos intereses empeñados en utilizar esta controversia para detener de una vez por todas las aspiraciones del tabasqueño. Sin Andrés Manuel en la contienda, las posibilidades de Madrazo o de Creel (por mencionar alguno) se multiplican. Es tanto lo que está en juego, que la presión sobre el sistema judicial será enorme en los próximos meses. El PRD está en todo su derecho de temer que los jueces, designados todos por gobiernos priístas y panistas, opten por una interpretación demasiado severa de la ley por razones políticas.

Por ello es que la posibilidad del PRD para llegar a Los Pinos pasa por presionar al sistema judicial para impedir que éste se incline a favor de la red de intereses del PRI y del PAN. Su principal argumento consiste en mostrar al sistema la desestabilización que podría acarrear una decisión desfavorable e                                 “injusta”.

De ahí la gravedad de la actitud de esquirol de Cárdenas. Pasa el mensaje de que no habría problema si se inhabilita a López Obrador. Más aún, parece que se le haría “un favor” al llamado líder moral del PRD. Desde luego que este partido necesita una opción B, para el peor de los casos. Pero nada impide resolverlo hasta el otoño.

¿Qué pasa con Cárdenas? Todo indica que aún no se recupera del fraude electoral de 1988. El Ingeniero probablemente debió ser presidente y esa injusticia parece haberlo marcado; amargado. Luego ha perdido las siguientes dos elecciones (1994 y 2000), cada vez con menor número de votos. Renunció a la jefatura del Distrito Federal apenas comenzando para resultar derrotado por Fox y Labastida.

Cárdenas está obsesionado, pero por lo peores motivos. No es el político vital al que le consume la pasión por un proyecto de país o por la aplicación de una serie de programas novedosos. Cuando fue gobernador de Michoacán (1979-1985) y Jefe de Gobierno del DF (1997-1999) no pasó absolutamente nada. Fueron gobierno tibios, tolerantes y democráticos, pero nulos en propuestas significativas. Cárdenas quiere llegar a Los Pinos no porque tenga un proyecto vital, sino porque siente que el país “se la debe”. Porque es hijo de su padre, porque se considera más honesto que los demás, porque cree que tiene mayores méritos, porque ya la ganó hace 17 años.

El Ingeniero se siente injustamente desplazado por este tomador de pozos petroleros, y rijoso organizador de caravanas. No se explica como ha podido hacer negocios con Carlos Slim para reconstruir el centro o alzar segundos pisos y al mismo tiempo arrastrar multitudes en todo el país. No resiste que le haya desplazado como el hombre fuerte del partido que él fundó.

Al postularse por anticipado y facilitar políticamente la inhabilitación de López Obrador, Cárdenas es ingrato para con su partido pues ayuda a cancelar la única posibilidad que tiene el PRD de llegar al poder. Cárdenas dice que va a ganar: ¿ingenuo o simplemente egoísta?

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