EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Qué liderazgo necesita México?

Jorge Camacho Peñaloza

Julio 21, 2017

“La frivolidad consiste en tener una tabla de valores invertida o desequilibrada en la que la forma importa más que el contenido, la apariencia más que la esencia y en la que el gesto y el desplante –la representación– hacen las veces de sentimientos e ideas.” Mario Vargas Llosa.

Aspirar a dirigir una nación es un asunto muy serio, van de por medio vidas, millones de vidas, que significan satisfacción de alimentos, vivienda, salud, educación, empleo, ingresos, protección social, seguridad pública, justicia, y en conjunto estabilidad política, paz social, desarrollo, Estado de derecho. Combatir todo lo que impide lo anterior, la corrupción, impunidad, desigualdad de oportunidades y de desarrollo, la colusión entre gobernantes y sociedad con el crimen organizado.
Implica un liderazgo genuino, claridad en la visión de país y en la misión del gobierno y sociedad para que se cumpla esa visión, un diagnóstico acertado, una estrategia correcta y capacidad para ejecutar los programas y acciones. Que el hombre o la mujer con este liderazgo sea conocido y aceptado por gran parte de la sociedad por sus convicciones y pensamiento acerca de adónde quiere dirigir al país, que surja más que de los partidos, de la sociedad, aunque tengan militancia.
El riesgo de las naciones es que no siempre llegan al poder los hombres o mujeres con el liderazgo que se requiere, llegan liderazgos de papel y televisión, de cola, es decir por estar formados en la fila, o liderazgos inflados con el cargo que tienen en el gobierno o en los partidos que dirigen, que de no estar ahí nadie los conocería.
Llegar a dirigir a una nación con este tipo de liderazgos es muy peligroso porque en realidad no desean dirigirla, ni idea tienen de sus necesidades y menos de las soluciones, o cuando las tienen es sólo para encubrir su verdadera motivación: el poder por el poder, los beneficios que les reporta a sus vidas particulares, privilegios, enriquecimiento, egolatría, negocios, farándula, estatus personal, todo esto por encima de las necesidades de la sociedad, de la nación, de la gente.
Estos liderazgos de papel y televisión que se forman en giras de trabajo, en templetes y escenarios construidos a modo, con porras ensayadas, utilizando recursos públicos, que se crean al cuarto para las doce, como pudieron observarse esta semana en Guerrero sin pudor a Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade Kuribeña, sí sin pudor, porque el primero vino a Chilpancingo un día después de que el Inegi diera a conocer que es la ciudad en la que sus habitantes viven con más miedo por la inseguridad, y como responsable de la seguridad pública, en lugar de venir a reconfortar a los capitalinos a trabajar por su seguridad, viene a hacer proselitismo, a pintar fachadas de casas en la Tata Gildo, realmente inmoral. Y el segundo, igual de inmoral, siendo el secretario de Hacienda y Crédito Público, el que maneja las finanzas del gobierno de la República, viene a una de las comunidades más pobres del país, a inaugurar un sistema de agua potable, extrañamente ataviado de botas y pantalón militar, quién sabe qué mensaje quiso enviar, aunque en realidad, su actividad como el señor de los dineros del país en la Montaña de Guerrero, al no dar noticias de fuertes inversiones para sacar de la pobreza a la región o apoyar al gobierno del estado en su grave situación financiera, fue más bien inmoral.
La grave problemática del país ya no puede estar en manos de este tipo de liderazgos, ya no podemos los mexicanos seguirles entregando el país, dándoles el voto, a esos liderazgos se les está cayendo el poder que antes tenían para engañar y mantenerse en el poder, hoy la ciudadanía sabe que tiene el poder y conoce más los vicios y las virtudes de quienes aspiran a dirigir al país.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Osorio Chong y a Meade, que ahora sí vengan, pero a cumplir con su responsabilidad de dar seguridad y solvencia financiera a la entidad.