EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Qué pasa en Chilapa?

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 24, 2017

Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos. Albert Einstein.

¿Qué está pasando en Chilapa? ¿Por qué se ha convertido en la tercera ciudad más violenta del estado? Aunque por cada cien mil habitantes debe ser la más violenta de la entidad. ¿Por qué la otrora levítica Atenas del Sur se ha convertido en un infierno? De haber sido la puerta a la Montaña indígena ahora se ha convertido en la puerta a una zona de guerra entre grupos de delincuentes y de las denominadas policías comunitarias.
El crimen de Diana Paulina es, nuevamente, fiel reflejo del fracaso de la estrategia nacional de seguridad, de nada ha servido que haya sesionado ahí el Gabinete en pleno de seguridad nacional, encabezado por Miguel Ángel Osorio Chong y el secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos. Bien hace el gobernador Héctor Astudillo Flores en tomar en sus manos el procesamiento del pacto por la seguridad en Guerrero.
Sin duda la inseguridad sigue siendo el talón de Aquiles del Estado mexicano, del gobierno federal y de los 31 estados integrantes de la República y la jefatura de la Ciudad de México; es un problema que nos sigue estrellando en la cara algo que hemos estado haciendo mal como Estado, sociedad, régimen político, gobernantes y representantes de los tres poderes, y las cifras en aumento de muertes hablan del fracaso de la estrategia, de los esfuerzos.
Octubre ha sido el mes más violento en dos décadas en el país y el estado, lo que significa que la facilidad para llevar a cabo homicidios va también en aumento, es decir la impunidad; los homicidios se cometen porque la fuerza del Estado no ha sido suficiente para contenerlos, se ha quedado rezagada y por el contrario la fuerza del crimen organizado ha ido en aumento sin que hasta ahora nada la pueda contener. El principio es reconocer el problema y no justificar la incapacidad echando culpas a los demás. Mal ha estado la policía federal, la estatal y la municipal, así como la estrategia. Una estrategia exitosa se reflejará cuando disminuyan los homicidios.
Mucho hemos escrito sobre el problema en estas páginas, hemos dicho que va más allá de lo policial, que los cuerpos policiales no son más que reflejo de sus mandos, y que estos mandos, más que castrenses o corporativos, son políticos. La responsabilidad de que haya buena policía, en lo táctico, operativo, equipamiento, capacitación, no es corporativa es política. Los políticos, más que los policías, tienen que responder por el estado de la seguridad, aunque la sociedad también, por eso es loable el proceso de diálogo que ha abierto el gobernador Héctor Astudillo para involucrar a todos en la seguridad, aunque esto debió haber sido desde el primer día de su gobierno máxime si la paz fue una de sus dos principales ofertas junto con el orden.
El sacrificio de Diana Paulina debiera ser tomado por la sociedad como compromiso por la seguridad, para poner también de su parte no sólo como corresponsable de la seguridad sino del buen funcionamiento de las políticas públicas, ya es hora de entender que todo esfuerzo del gobierno será incompleto si no hay una corresponsabilidad en la sociedad. La irritación no sólo debe originarse por los muertos, sino por el incumplimiento y la incapacidad gubernamental.
Aún es tiempo de retomar el camino. No se puede seguir haciendo lo mismo, deben hacerse muchos cambios, desde la concepción misma del problema, la redefinición de los objetivos, estrategias, acciones y responsables. Algo nuevo tiene que surgir de los diálogos por la seguridad, pero no para seguir igual sino para marcar la diferencia definitiva de la seguridad en Guerrero.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los gobernantes de la comarca que hagan ya el pacto por la seguridad, pero no sólo entre ellos, sino también con la sociedad.