EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Qué valora actualmente el electorado?

Jorge Camacho Peñaloza

Julio 24, 2020

 

Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar tanto tiempo.
Cicerón.

La política es una actividad noble, surge del más legítimo deseo del ser humano de vivir en paz, de alejarse de la ley del más fuerte, de la ley de la selva que se imponía en la sociedad y a las personas antes de que se institucionalizaran reglas e instituciones, a veces atemorizando, a veces violentamente en la ambición de ir ampliando las fronteras de lo privado a costa de lo público, pero al irse construyendo como conjunto de reglas para dirimir pacíficamente las diferencias y para decidir cómo y a quién delegarle el poder público, dio paso a la democracia, a la competencia por el honor y la responsabilidad de detentarlo.
Pero a pesar de que es una actividad noble, la ambición por el poder, que ha sido uno de los incentivos más profundos del ser humano para enfrentar el miedo a la carencia y para obtener prestigio y capacidad de someter al otro, estimula a muchos a tratar de hacerse de él toda costa cayendo en actitudes evidentes de ambición desmedida e irracional.
Hoy en día el voto del electorado ha cambiado, ya no es el voto ideológico o de clase, de masas, menos es voto leal por el partido, los militantes ya son una extraña figura artificial que milita más por beneficios que por convicciones, para la que los partidos son más instituciones de protección social y económica que de construcción de proyectos guiada por principios; tampoco vota ya por el candidato, por el nombre, la trayectoria, experiencia o sus propuestas, porque ya está claro que una elección o gobernante no le cambia la vida a las personas, ya está claro que después del voto la vida sigue casi igual.
Hoy el electorado vota por el candidato que represente más sus valores, por el que su comportamiento confirme sus creencias, por el que más encarne la verdad, la honestidad, no son los mensajes, ni los discursos lo que convence al electorado, lo que lo convence es el nivel de integridad que cada aspirante transpira día a día en con sus acciones y declaraciones, con sus maniobras y uso de los recursos con los que trata de convencer, hoy en día el electorado es capaz de valorar y leer hasta en los gestos faciales las ambiciones, intenciones y convicciones de los pretensos con las que simplemente se identifica y vota, o los rechaza.
En ese sentido, la mayoría de los que pretenden la gubernatura del estado en Guerrero tienen muy bajos niveles de integridad, credibilidad e identidad con los guerrerenses, desde quienes el electorado sabe que han mentido en toda su vida en los cargos de elección popular que han tenido, pasando por los que la fortuna empresarial les ha permitido formar emporios con los que el guerrerense no se identifica, hasta quien sin luz propia trata de explotar trayectorias y luchas no sudadas y heredadas como cuando el nombre o apellido bastaba para heredar el poder y dar continuidad a oligarquías déspotas y antidemocráticas.
Voy a dar un respetuoso consejo a los suspirantes: El guerrerense ya sabe perfectamente, y lo desaprueba, que un funcionario público siempre se aprovecha de su cargo para promover su imagen y nombre para lograr una popularidad que no tiene, saben que esos funcionarios hacen uso electoral de la pobreza, se aprovechan de las carencias de la gente para ambicionar el poder, sobre todo los que están en cargos relacionados con programas sociales, son los que en este sentido en vez de estar en una posición de ventaja, ya resulta que es de desventaja porque es inevitable que hasta involuntariamente, desde lo más profundo de su ser, se proyectan pidiéndole con sus miradas, sonrisas y saludos a los beneficiarios su apoyo para ser gobernador.
El electorado ya sabe que los aspirantes con malas intenciones siempre tratan de ocultar su riqueza y propiedades, sabe quién tiene o no arraigo en la tierra, sabe y desaprueban a aquellos que sólo porque el abuelo o el padre nacieron en el Estado pueden regresar y decir, con sombrero puesto para que se vean más guerrerenses, que son más guerrerenses que el pozole y el mezcal, cuando a todas luces traen un acento, modos, caminados y gestos de fuereño al más puro estilo chilango de Santa María la Ribera. Y lo que más reprueba el electorado guerrerense hoy en día es que un aspirante crea que puede llegar como Hernán Cortés y vendernos sus virtudes, supuesta preparación en el extranjero y trayectorias ideológicas de izquierda de café como si fueran espejitos, no, ya no.
En síntesis, el comportamiento del electorado hoy en día ya mide la congruencia, la integridad y la identidad de los que andan tras un cargo de elección, virtudes que cuando no se tienen mejor ni para andarle haciendo al bueno repartiendo programas de gobierno, reclamando herencias ideológicas familiares o esforzándose en mandar el mensaje de que tengo padrino en Palacio, los estudios del comportamiento electoral, del marketing y la comunicación política sostienen que cuando alguien para persuadir se esfuerza en ser lo que no es, deja de ser, así de simple.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los suspirantes que no se esfuercen tanto por ser lo que no son, la gente ya sabe quien sí y quien no es, no nos hagamos, no se exhiban, pa’que tanto brinco curándose en salud si ya todos sabemos que no están enfermos.