EL-SUR

Sábado 13 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Quechultenango, reducto de los yopes (IX)

Silvestre Pacheco León

Mayo 14, 2017

Quechultenango indígena

El nombre de Quechultenango proviene del náhuatl que fue la lengua indígena dominante en el estado de Guerrero.
De acuerdo con la toponimia o estudio de su significado, quechtl–huámatl, significa “lugar de las murallas preciosas”, también la acepción quechulli, significa “pájaro de brillante plumaje”, y tenámitl, muro, barrera, y co, lugar, por lo que reunidas las tres palabras, la toponimia se traduce como “muralla de quéchotl o lugar donde abundan aves de bellas plumas o plumas preciosas”.
En el códice mendocino, escrito entre 1540 y 1585, el glifo de Quechultenango aparece traducido como “muralla sobre piedra” y en su representación gráfica muestra la parte superior de una ave con su rico plumaje y pico de espátula, y debajo de ella una muralla levantada sobre dos pares de rocas alineadas.
Tanto el ave emplumada como la muralla, son elementos de cuyo contenido se ha dicho poco, referidos a los antecedentes que denotan, por eso es de llamar la atención que en el libro Historia General de las Cosas de Nueva España, en la página 169 relativa a la descripción de las aves que existían durante la época colonial, fray Bernardino de Sahagún habla de dos de ellas que son particularmente llamativas, tanto por su plumaje, como por el nombre y el lugar de donde proceden, la primera se llama tlauhquechol o teohquechol, y la segunda xiuquechol.
El tlauhquechol o teohquechol dice el religioso que vivía sobre el agua, que era como pato, con las patas rojas y el pico colorado en forma de espátula, un copete o tocado en la cabeza, también colorado, y finas plumas del mismo color, “al que también le conocen como príncipe de las garzotas, porque se juntan a él dondequiera que le ven”.
“La xiuquechol -dice el misionero- se cría en la región de la mar del sur, y es una ave de plumas verdes “como hierba” y azules la cola y sus alas.
Lo anterior da fuerza a la idea de que originalmente, debido a la abundancia permanente del agua de tres ríos y al micro clima generoso que guardaba la vegetación de la zona, al lugar se le reconocía por la presencia variada de aves cuyo plumaje se usaba para la confección de trajes y coronas que enriquecían el atuendo de las personas importantes.
En cuanto a la muralla o fortaleza que también forma parte del glifo, en Quechultenango existen aún los cimientos de lo que posiblemente fueron las paredes del fuerte militar que los aztecas construyeron en tiempos del emperador Ahuizótl entre 1486 y 1502, para contener a los yopes, la raza originaria de estas tierras.

Su origen prehispánico

Los pobladores originarios de Quechultenango fueron descendientes de los tepanecas, una de las siete tribus nahuatlacas procedentes de Aztlán (quizá Nayarit o Guanajuato) que emigraron de ese lugar en el año 1200, después de los xochimilcas y antes que los mexicas, para asentarse en los valles centrales y sur de México.
De acuerdo con el antropólogo español Carlos Basauri, una tradición antigua de los indígenas de la Montaña habla que sus antepasados vinieron del norte, que fueron cuatro hombres y una mujer que en pocos años poblaron la región.
Desde tiempos remotos Quechultenango formó parte del señorío prehispánico de Yopitzingo, cuyo territorio comprendía Acapulco en el sur, limitando al norte con Chilpancingo, y con dirección al oriente hasta Malinaltepec en la Montaña, y después rumbo a la Costa Chica hasta San Luis Acatlán.
El señorío de los yopes tenía dos capitales, una en el actual Tehuacalco, municipio de Chilpancingo que se localiza en dirección al puerto de Acapulco, y otro en Tlapa, al oriente del estado.
Quechultenango formó parte también de los pueblos conquistados por el reino Tlachinollan asentando en Tlapa, mismo que se formó con la alianza de los nahuas, mixtecos y tlapanecos en el año 1300.
La antropóloga Constanza Vega, una de las estudiosas del Códice Azoyú, el libro indígena del señorío Tlapa Tlachinollan de la Montaña, dice que en su período de expansión (1300-1465) dicho Señorío conquistó Quechultenango junto con los pueblos que se localizan en las inmediaciones de Chilapa y Tlapa.
En la página de internet www.enciclopediagro.org se afirma que la conquista de Quechultenango por el Señorío de Tlapa Tlachinollan se produjo en 1433, durante la etapa conocida como segunda expansión de aquel reino.
Por su parte Yopitzingo nunca fue tributaria de ningún otro reino y se mantuvo independiente durante los casi cien años de vida del imperio mexica, que se formó en el altiplano con la alianza de Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco, mediante la cual dominaron toda la región central de Mesoamérica.
En el códice Azoyú, denominado así porque en 1940 se encontró en el archivo de los bienes comunales de ése pueblo de la Costa Chica y que contiene la historia del reino Tlapa Tlachinollan, aparece Quechultenango como límite de ése reino en dirección oeste.
Por otra parte el historiador chilpancinguense Rafael Rubí Alarcón en un trabajo conjunto que realiza con Raúl Vélez Calvo para su Geografía Histórica de Guerrero, Época prehispánica, publicado para la circulación interna del INAH en el año 2002, además de confirmar lo dicho por Constanza Vega, señala a Quechultenango como parte de la provincia de Tepecuacuilco, junto con Zumpango, Tixtla, Mochitlán y Chilapa, los cuales aparecen como límites al sur de esa provincia tributaria de los aztecas.
Como se sabe, cuando el imperio azteca conquista suelo guerrerense organiza las provincias tributarias de Tlachco, Tepecuacuilco, Tlalcozautitlán, Quiauhteopan, Tlauhpa y Cihuatlán.

La dominación mexica

De acuerdo con el códice Azoyú el reino TlapaTlachinollan se fundó en el año 1300 y en 1447, cuando el imperio azteca presionaba bajo la amenaza de la guerra para avasallarlo, gracias a la diplomacia del Señor lluvia que gobernaba en ése tiempo, pactó con el imperio su reconocimiento como tlacatectli, (gobernante imperial) gracias a lo cual se mantuvieron como aliados hasta su derrota a manos de los conquistadores españoles en 1521.
El reino de Tlachinollan se estableció como resultado de la unificación de los pueblos nahua, mixteco y tlapaneco en la región de la Montaña y durante 221 años mantuvo la cohesión con los altépetl, o pueblos originarios que poseían territorio.