Ana Cecilia Terrazas
Marzo 01, 2025
AMERIZAJE
Dentro de ocho días estará marchando la humanidad feminista entera, al ritmo y paso del 8 de marzo del primer cuarto del siglo XXI, en el Día Internacional de la Mujer. La marcha no es una celebración, es un acto multitudinario de resistencia en favor de la igualdad, en contra de la violencia de género inherente a los hábitos patriarcales y en aras de poder reescribir una historia social con una cultura del cuidado más repartida entre todas las personas.
En el centro de ese acto estarán miles de mujeres y sus “cuerpas”. Este concepto significa simplemente el femenino de cuerpo y es emblemático, aunque fuera solamente porque invita al arqueo de cejas y a preguntarnos cosas y temas de toda índole. En la cantidad y hondura de nuestras preguntas, en el crédito valoral de las respuestas, estarán las matrices para re-relatarnos y escapar al estereotipo paralizante, autoritario, esclavizante. En la posibilidad de abordar nuevas metáforas, propias y sentidas, queridas –afirma la terapeuta María Eugenia Nadurille Álvarez, coautora del texto Explorando las prácticas narrativas. Un viaje desde la experiencia mexicana del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán*– podemos emprender el viaje de nuestra vida desde ubicaciones luminosas, más eficientes, siempre amables, deconstructoras de la culpa y/o la falla.
Para el discurso feminista no es nueva la necesidad de volver a la mujer sujeta y desobjetivar su cuerpo para volverlo cuerpa.
Ninguna mujer que tenga el privilegio de poder concientizar, estudiar y conocer sobre los poderes dominantes en las sociedades patriarcales, hasta la fecha, puede o debe seguir admitiendo que una industria desubjetivante que ha llevado el marketing de la mujer esclava sexual hasta sus últimas consecuencias empresariales, sea la que decida cómo debe ser nuestra cuerpa, cuál su peso, sus tallas, sus medidas, su forma y, mucho menos, su expresión. Aquí varias rutas por las que se rodea esta misma reflexión:
CoCu. Hace tiempo Mag Mantilla, cofundadora de la Colectiva Cuerpa, nos ilustraba sobre cómo es importante no dejar de repensar el papel de la mujer en su desigualdad social, en su sexualidad, en sus relaciones afectivas y en su cuerpa.
Emma Thompson. A raíz de su papel como Nancy Stokes en la película Buena suerte, Leo Grande, la magnífica actriz inglesa promovió la necesidad de ir en contra de esa “eterna inconformidad” que tienen las mujeres con sus cuerpos, siempre juzgados desde unos parámetros absurdos, alienantes.
En el ensayo titulado El cuerpo de las mujeres y la sobrecarga de sexualidad**, Rosa Cobo asegura: “En las últimas décadas, los medios de comunicación avanzan inexorablemente en la producción de imágenes de mujeres hipersexualizadas (…) La imagen dominante de la sexualidad femenina que se está reelaborando muestra a las mujeres como cuerpos: ‘la nueva cultura hipersexual redefine el éxito femenino dentro del reducido marco del atractivo sexual. Existe una poderosa presión normativa para que las mujeres hagan de su cuerpo y de su sexualidad el centro de su existencia vital. Esta presión se pone de manifiesto tanto en la cultura de exaltación de la sexualidad como en la pornografía y en la prostitución. El éxito de esta narrativa requiere que los diversos agentes socializadores se articulen en torno de la reproducción de las mujeres como seres sexuales para los varones. La idea es que la identidad se construya como identidad-sujeto para los varones y como identidad-objeto para las mujeres”.
El éxito de los gimnasios está en que posibilitan a las personas una reconexión con sus músculos, articulaciones, piernas, brazos, manos, cabeza, flexibilidad, ritmo, respiración y el propio palpitar.
La mayoría de las mujeres –también los hombres, pero eso no es tema de esta columna– vive toda una vida sin aceptar, tocar, ver, sentir… sin una conexión amable, conforme o natural con su cuerpa. En otra columna sobre la serie pictórica “#ellasmandanNUDES”*** –que tendrá su segunda exhibición en el museo San Pedro de Arte a partir del 7 de marzo, esta vez como parte de las actividades del 8M en Puebla– ya hablábamos de esa mirada problemática que pesa sobre la cuerpa desnuda. Y si bien decenas de teóricas han filosofado sobre el tema a lo largo de los años, se antoja que ya, a la cuerpa, como quiera que ésta luzca, se le quiera, conozca, acepte y abrace.
* El libro se puede conseguir en Amazon o en la librería feminista Utópicas
**https://revistas.ucm.es/index.php/INFE/article/view/51376/47656
*** https://suracapulco.mx/ellasmandannudes/
@anterrazas