EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Quiebra de la economía familiar

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 11, 2020

Esta fase de la pandemia conlleva auto confinamiento domiciliario y, por ende, mayor precarización de la economía familiar; como consecuencia de la falta de empleos, ya sea formales o informales. Es decir, sin ingresos económicos para subsistir debido al cierre progresivo de micro, pequeñas y medianas empresas, por escasez de ventas de productos y servicios. Estamos presenciando deterioros graves en la salud por el señorío del virus y de la pobreza social con hambruna generalizada por desempleo pleno. Al no haber ingresos privados, los gobiernos tendrán pérdida en las recaudaciones de toda naturaleza. Pronto los veremos insolventes. Todo eso es un círculo vicioso que es, a la vez, gran caldo de cultivo para delincuencias y corrupciones de toda índole, públicas y privadas; realizadas bajo el manto protector de la impunidad. Los vivales de siempre de cuello blanco aprovecharan el pasmo y el desconcierto social para hacer de las suyas.
En Guerrero, los que más estragos económicos padecerán serán familias pobres localizadas en la Montaña y Sierra; en las ciudades, ahí donde están los cinturones de miseria y colonias lumpen, principalmente Acapulco, Zihuatanejo, Chilpancingo, Taxco, Tlapa, Iguala, entre otras. La economía de Guerrero se sostiene fundamentalmente del turismo, de las remesas enviadas allende el río bravo y de la agricultura, así como de servicios y comercio en general, que hoy se encuentran paralizados.
No estamos preparados para reactivar por nosotros mismos la economía estatal a corto plazo; ni enderezar a los gobiernos, estatal y municipales, para enfrentar –con menores vicios y corrupciones– los escenarios de hambre y pobreza. A eso, hay que agregarle la voraz y sempiterna extracción y explotación de los recursos naturales y humanos.
La salvación de los de abajo estriba en reinventar y fortalecer una economía de mercado socialmente regulada por el Estado. Que le garantice a la mayoría de las familias guerrerenses el acceso permanente a una canasta básica de alimentos populares, durante un buen período de tiempo, quizás de dos años o más. No estoy proponiendo tan solo despensas que son útiles para el momento crítico, pero no tanto para sostener la humana energía requerida en la rehabilitación de nuestra poco diversifica economía, hoy severamente retraída.
El Estado mexicano debe de liderar el combate a la brutal desigualdad e inequidad social como nunca lo había hecho antes: de forma permanente y consistente. A guisa de ejemplo: innovando el crédito al consumo familiar para la adquisición de la canasta básica de alimentos. Aquí sugerimos hacer uso inmediato de los recursos públicos federales transferidos al estado y a los municipios del ramo 33; reorientándolos a establecer el crédito al consumo. Hacer menos obra pública no prioritaria y crear un fondo económico inicial revolvente para el programa mencionado.
Para que sea permanente, debe de ser bajo la modalidad de crédito sin intereses, pagadero a mediano plazo con reembolso en efectivo o con mano de obra. El expediente de los sujetos de crédito lo integrarían en forma conjunta los ayuntamientos, el gobierno del estado y la Secretaría del Bienestar, sin mayor burocratismo o clientelismo político.
Los ayuntamientos podrían usar los recursos federales del mencionado ramo, que en este año ascienden a 6 mil 685 millones de pesos, distribuidos ponderadamente entre 81 municipios; esto, siempre y cuando se flexibilicen las reglas operación vigentes; la laxitud queda fundamentada en la emergencia nacional decretada.
Las unidades institucionales responsables serían: a) el gobierno federal, a través de la Secretaría del Bienestar (para la autorización del uso de los recursos del ramo 33 y Segalmex, en la adquisición de los productos de la canasta y su distribución estratégica. b) el gobierno estatal participaría en la coordinación general del programa, aportando también parte de sus recursos del ramo 33. c) los ayuntamientos tendrían la coordinación general del programa en sus territorios.
Recomendable es la existencia de una contraloría social, honesta y comprometida. Porque en la actualidad, dentro de la emergencia nacional de salud, importa más paliar el hambre del pueblo y dejar por el momento la realización de obra pública no esencial.

PD1. Sólo espero que las autoridades correspondientes no empiecen a maquillar las estadísticas de la pandemia en Guerrero.
PD2. Vale la pena establecer los comedores comunitarios administrados por el ejército y la marina. Evitan clientelismo político, garantizan puntualidad, orden y limpieza sanitaria.