EL-SUR

Lunes 03 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Quién cumple las normas?

Octavio Klimek Alcaraz

Julio 25, 2020

El pasado 22 de julio del presente fue publicada una nota en la prestigiada revista de divulgación científica Investigación y Ciencia, que se titula “Covid-19 ¿Quién cumple las normas?” de la periodista científica Christiane Gelitz (https://www.investigacionyciencia.es/noticias/covid-19-quin-cumple-las-normas-18855).
La nota presenta los resultados de dos estudios de investigación relacionados al comportamiento de las personas en tiempos de la pandemia de Covid-19 y tratan de responder a preguntas como: ¿Por qué unas personas atienden las recomendaciones de usar cubrebocas y otras no? ¿Por qué unas personas mantienen la distancia física como medida preventiva y otras no?
Estas preguntas y sus posibles respuestas tienen mucho que ver con la vida cotidiana de un servidor. Desde las ventanas de mi encierro diario en el departamento donde vivo – por ahora trabajo en casa–, durante el día observo pasar a la gente, unos solos, otros en grupo familiar o de amistades, algunos con tapabocas y muchos sin ellos. Es un hecho que, en la ciudad donde vivo, Chilpancingo, la epidemia aumenta día con día, siguen los ingresos a los hospitales y las personas fallecidas son una estadística más en la normalidad de la pandemia. Supongo que mucha de las personas que observo son portadoras del virus con conocimiento y sin él, así que la transmisión continúa a toda máquina día tras día. Me da la impresión, que es un enorme experimento social darwinista empírico o de algún médico nazi perverso, en donde la gente en mi ciudad le apuesta colectivamente a la inmunidad del rebaño, esa apuesta a que con el tiempo llegue a haber tantos individuos que ya hayan superado la infección del virus, al ser inmunes actúen como cortafuegos, para que el virus no encuentre más personas susceptibles de ser infectadas, dejando así de trasmitirse. En teoría, deberían protegerse los grupos más vulnerables si se aplicara esa estrategia. Pero aquí la estrategia egoísta del rebaño es sálvese quien pueda. Así que es una conducta en la que seguramente los que pierden son los grupos vulnerables al Covid-19, quedado sólo los más aptos, de manera darwinista. No importa si el que enferma y muere es alguien de tu familia o de tu trabajo, si a ti no toca y quedas inmune. Más adelante, se explica con la denominada triada oscura.
Regresando a la nota en reseña, resulta que un grupo internacional de investigadores lidereados por Sascha Kraus,de la Universidad de Durham, Reino Unido, realizó una encuesta vía teléfono celular a más de 8 mil 300 personas de 70 países: con participantes de habla inglesa (2 mil 850), francesa (2 mil 444), española (mil 216), alemana (997), italiana (707) o portuguesa (80), entre otros.
El trabajo fue publicado en Global Transitions (https://reader.elsevier.com/reader/sd/pii/S2589791820300098?token=69455ABD3208A5ACC813A9E1C931448F21EA94676E3486217BE3AE24A0E562B1178D04DD0B594B468275068881C68B4C).
Según publican en la nota, “los de habla italiana eran particularmente propensos a seguir las reglas, mientras que los hispanohablantes lo eran menos. Los de habla inglesa se mostraron notablemente más dispuestos a seguir las normas que estos últimos, pero menos que los que contestaron en francés, alemán o italiano. Por sexos, las mujeres eran algo más propensas a cumplir con las restricciones para reducir la propagación de la pandemia que los hombres. La edad no parece guardar relación con el cumplimiento voluntario de las medidas de prevención.
“En cambio, el acatamiento de las normas se halla estrechamente vinculado con la creencia de que las medidas resultan eficaces y protegen la salud. La gravedad de la enfermedad, la confianza en el gobierno e incluso la personalidad apenas influye en este aspecto, según los autores. Ahora bien, cuando se trata de advertir a otra persona sobre la necesidad de que actúe con precaución por motivos de salud, sí parece que la personalidad importa: la tendencia a aconsejar el cumplimiento de las medidas de prevención a los congéneres es mayor entre las personas concienzudas, extravertidas y de mente abierta”.
De esto concluyo que por alguna razón cultural a los hispanohablantes no nos gusta seguir reglas con relación a hablantes de otros idiomas; las mujeres son más disciplinadas que los hombres; da lo mismo ser viejo o joven para seguir reglas; nos guiamos por nuestra propia creencia en las medidas de salud, más que en la confianza al gobierno. Ojo, los buenos consejeros de salud preventiva son concienzudos, extrovertidos y de mente abierta, uf.
El otro estudio reseñado en la nota es el publicado en Personality and Individual Differences por Marcin Zajenkowski, de la Universidad de Varsovia, Polonia, junto con otros dos investigadores y en el que han participado 263 adultos ha llegado a una conclusión similar: si bien la personalidad del ciudadano apenas explica su disposición a seguir las normas establecidas por el Estado, las personas tolerantes destacan a la hora de cuidar de los demás y favorecer una convivencia armoniosa. (https://reader.elsevier.com/reader/sd/pii/S0191886920303883?token=EFF7988E2D29C3DF02400E792D17AF11BA7CD3C4579585DD4DA06CA7BBC36321318223689021F7A5F69A5BD471F0CE00).
Algo que me salta y parece aplicar al comportamiento de muchos ciudadanos en la pandemia es lo que los investigadores le llaman la tríada oscura: “las personas que se inclinan por el maquiavelismo perciben las reglas como una restricción inaceptable de sus propios intereses; en caso de sicopatía, se carece de la empatía necesaria, y los narcisistas piensan que no requieren adherirse a las reglas porque saben más. Al parecer, el conjunto de estos rasgos de personalidad influye tanto como la evaluación de la situación”.
La esperanza para vencer la pandemia es, lo que los científicos polacos señalan de la reseña de la nota, “cuanto más de acuerdo se muestran los sujetos, más probable resulta que sigan las reglas. La situación puede ser más poderosa que cualquier inclinación personal, afirman los investigadores. Por ello, recomiendan que se informe más y mejor sobre la situación que se está viviendo”. Es decir, como comentario personal, hay que machacarles a las personas una y otra vez, que salir a la calle debe ser sólo con cubrebocas, que hay que practicar el distanciamiento social y físico.
A grandes rasgos, los investigadores polacos distinguen tres factores, “que favorecen que las personas acaten las normas: uno, perciben esa conducta como un consenso o una decisión de ‘la mayoría’ (su grupo de referencia); dos, se someten a presiones o incentivos externos, y tres, internalizan una norma. Sólo en este último supuesto los individuos actúan por convicción, y seguirán comportándose como se espera: saldrán a la calle con mascarilla”. Vamos como ciudadanía responsable por el factor tres, actuar con responsabilidad y convicción y así no continuar con ese experimento terrible de la inmunidad de la manada.