EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿ Quién perdió ?

Jorge Camacho Peñaloza

Julio 06, 2018


La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. José Samarago.

El país se dirige hacia donde propusieron los ganadores, pero también hacia donde los perdedores no tuvieron la capacidad de convencer al electorado, por eso la responsabilidad de hacia dónde va el país no sólo es de los ganadores sino también de los perdedores. 

Sin duda el gran perdedor de esta contienda es Ricardo Anaya, porque ha sido el candidato del PAN con los peores resultados electorales en la historia del partido por abajo de Josefina Vázquez Mota e incluso de Diego Fernández de Cevallos en 1994, no ganó en ninguno de los estados del país, excepto Guanajuato, quedó en tercer lugar en 12 estados incluyendo entidades panistas y fue menos votado que los candidatos del Frente a la Cámara de Diputados.

El PAN tuvo la posibilidad de competir y ganar la presidencia con la fuerza de su militancia y liderazgos, con una aspirante puntera en las encuestas de inicios del año pasado, pero Ricardo Anaya optó por una guerra intestina de ambición de poder para quedarse con la candidatura buscando en uno de los históricos contrarios, el PRD, la fuerza que no tenía al interior de su partido en donde golpeó y excluyó políticamente no sólo a sus liderazgos, sino a sus estatutos y doctrina, no le importó poner su objetivo personal por encima del objetivo del partido, sustituyendo el ideario panista con su pragmatismo aritmético de suma con el contrario.

La política, un proyecto nacional, no puede ser orientada por el pragmatismo, la aritmética o la ambición personal. Fue muy visible que Ricardo Anaya cayó en esas posturas y fue castigado por el electorado que percibió que estaba traicionando a su propio partido al darles la espalda a sus liderazgos para beneficiar a sus aliados los perredistas con quienes creyó que podía ganar y gobernar.

Ningún candidato puede aspirar a ganar si se convierte en enemigo de su propio partido, sobre esas bases el PAN debe ser reconstruido, que no refundado porque el ideario de sus fundadores sigue más vigente que nunca, nada más vigente que hacer de la política como lo planteó Manuel Gómez Morín, como constante empeño de entendimiento y colaboracio?n entrañables para el bien, como lucha incesante contra las fuerzas y tendencias inferiores de abono y de ruina, de engaño y de violencia; no como oportunidad de las más bajas satisfacciones, lucha feroz por el poder y sus gajes más mezquinos, complicidad y compadrazgo, duplicidad y traición, sino como inexcusable responsabilidad de todo hombre.

Inobjetablemente hubo un ganador aunque está por verse si gana México, lo que sí está visto es que el perdedor es Ricardo Anaya, una derrota personal buscada a pulso desde la ambición que lamentablemente no sólo deja al PAN en su peor crisis desde su fundación, sino que también le puede pesar al país. 
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Ricardo Anaya y Damián Zepeda que ya no tienen nada que hacer al frente del partido, que tienen una seria responsabilidad no sólo por evitar que el PAN recuperara la Presidencia de la República, sino por evitar que el país se encaminara hacia el futuro y no al pasado.