EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Quinto informe de gobierno y el medio ambiente (Primera parte)

Octavio Klimek Alcaraz

Noviembre 18, 2017

En la actual administración federal, con la coartada de las mal llamadas reformas estructurales para modernizar el país, el de aumentar el crecimiento económico e incorporar al país de lleno a la globalización, se ha disminuido en gran manera en los hechos la atención a la problemática ambiental.
Debe comprenderse, que las causas de los problemas ambientales del país son considerablemente complejos y su solución a veces lo es más aún. Resolver los problemas ambientales se vuelve mucho más complejo cuando las decisiones en materia de política ambiental se enfrentan a tendencias, inercias y decisiones a partir de valoraciones de política económica. Prueba de ello es la abrumadora reducción del presupuesto autorizado entre el año 2016 y este año 2017. El Sector Medio Ambiente y Recursos Naturales, fue severamente impactado por el recorte presupuestal, ya que la reducción global de todo el sector (Comisión Nacional del Agua, Conagua; Comisión Nacional Forestal, Conafor; Comisión Nacional de Áreas Protegidas, Conanp; Sector Central, Procuraduría Federal de Protección Ambiental, Profepa; Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, Inecc y el Instituto Mexicano de Tercnología del Agua, IMTA), fue en dicho periodo de 35.5 por ciento, 19 mil 791 millones de pesos menos. Damnificados especialmente han sido los principales organismos del fomento e inversión del sector, la Conafor, y la Conagua, que en dicho periodo tuvieron una reducción en su presupuesto autorizado de 49.1 y 36.3 por ciento respectivamente -3 mil 674 millones de pesos menos, la Conafor, y -14 mil 878 millones de pesos menos, la Conagua.
El resultado, fue no sólo la caída de la inversión para la protección ambiental, sino también un grave desmontaje de capacidades del sector, ya que la cancelación de plazas afectó a oficinas centrales, delegaciones, direcciones regionales y gerencias, especialmente en las áreas especializadas y operativas. La consecuencia evidente es que se ha presentado una verdadera desprofesionalización del sector ambiental y de los recursos naturales.
No obstante, en el documento en extenso del Quinto Informe se presenta información respecto a lo realizado por las diferentes áreas del Sector Semarnat. Para tratar de comprender los alcances de lo ahí presentado, se ha contrastado la información estadística del Quinto Informe, con los seis objetivos y 17 indicadores del Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2013 – 2018 alineados al Plan Nacional de Desarrollo.
Aunque se considera que las metas de los 17 indicadores distribuidos en los seis grandes objetivos tienen gran incertidumbre de lograrse. Se razona que tres de los seis principales objetivos del programa no se van a alcanzar al 2018. Se trata de los objetivos 1, 2 y 4, los otros tres objetivos 3, 5 y 6 será de manera parcial. Expliquemos, porqué los tres objetivos 1, 2 y 4 no se van a alcanzar.
El Objetivo 1, “Promover y facilitar el crecimiento sostenido y sustentable de bajo carbono con equidad y socialmente incluyente” no se va a lograr. Esto, debido a que sus tres indicadores, tienen metas que se observan poco factibles de alcanzar con lo hasta ahora realizado. Se explica:
El primer indicador dice que al 2018, el 2.14 por ciento del Producto Interno Bruto será el valor de la producción de los bienes y servicios ambientales, aquellos que protegen y benefician al medio ambiente, hasta el 2016 está en 1.06 por ciento del PIB, desde el 2014, hace tres años no ha crecido.
El segundo indicador plantea una meta de generar un millón de empleos verdes al 2018. En el Quinto Informe se señala que existen 788 mil 397 empleos verdes al 2016. Es decir, desde el 2013, cuando se tenía un registro 695 mil 409 empleos verdes como línea de base, se habrían generado sólo 92 mil 988 mil empleos verdes. A ese ritmo logra los 211 mil 603 empleos verdes para la meta al 2018, se observa muy cuesta arriba con el bajo crecimiento económico del país.
El tercer indicador se refiere a la intensidad del carbono. La meta es que con menos toneladas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) emitidas se produzca más en la actividad económica. Sin embargo, se deberá esperar hasta los datos del siguiente inventario de GEI, al final del sexenio para saber, si efectivamente esto sucede.
El siguiente objetivo, que también se observa difícil de cumplir, es el Objetivo 2: “Incrementar la resiliencia a efectos del cambio climático y disminuir las emisiones de compuestos y gases de efecto invernadero.” Simplemente, sus tres indicadores no se lograrán al 2018.
El primer indicador del objetivo 2, es el relacionado a estimar el aporte del sector ambiental en la reducción de la vulnerabilidad de los ecosistemas y de la población ante fenómenos relacionados con el cambio climático, este índice agrupa un conjunto de variables que reflejan las acciones del sector para conservar, restaurar y manejar sustentablemente el capital natural; así como el desarrollo y mejoramiento de la infraestructura relacionada y contribuir a la protección de la población. La meta del índice es un valor de 0.60, pero desde el 2013 año base, sigue en 0.27. Así, imposible.
El segundo indicador es el de las emisiones de gases de Efecto Invernadero (GEI) per cápita. Se trata de lograr reducir las emisiones de GEI per cápita es la meta, pero al igual del indicador de intensidad del carbono depende también de los datos del siguiente inventario de GEI, para saber, si efectivamente se reducen las emisiones per cápita y en que magnitud. Es decir, existe gran incertidumbre en tener éxito.