EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Quinto informe de gobierno y el medio ambiente (Segunda parte)

Octavio Klimek Alcaraz

Noviembre 19, 2017

El tercer indicador es poco factible de alcanzar. La meta del mismo es alcanzar al 2018 que un 75.0 por ciento de la superficie del territorio nacional, que cuenta con un programa de ordenamiento ecológico o un programa de desarrollo urbano formulado, tenga integrado estrategias y/o criterios de mitigación y/o adaptación al cambio climático. El Quinto Informe señala que a 2016 se tiene alcanzada una meta de 53.1 por ciento. Se trataría de que para 2018 creciera 22 puntos porcentuales algo con gran incertidumbre.
Otro objetivo que se observa de difícil cumplimiento es el Objetivo 4: “Recuperar la funcionalidad de cuencas y paisajes a través de la conservación, restauración y aprovechamiento sustentable del patrimonio natural.”
Sólo un indicador del objetivo 4 se logrará al 2018. Se trata del indicador que tiene como meta lograr a 2018, 17.0 por ciento de porcentaje de la superficie terrestre y de aguas continentales, así como 10.0 por ciento de zonas marinas y costeras dedicadas a la conservación. Esto, mediante sistemas de áreas protegidas y otras modalidades de conservación y manejo sustentable de los recursos naturales. El Quinto Informe destaca que se tiene 16.06 por ciento de superficie terrestre y de aguas continentales protegidas, así como 22.29 por ciento de zonas marinas y costeras protegidas. Esto sin obviar que muchas de estas superficies bajo el régimen de área naturales protegidas son virtualmente de papel, ya que carecen de programas de manejo, personal y recursos para atenderlas. Con presupuestos acotados se pretende administrar mayores superficies de áreas naturales protegidas, dudoso que esto sea efectivo.
El segundo indicador tiene como meta de producir 45 mil 682 millones de pesos en actividades económicas en el 2018, que están asociadas a un uso sustentable de los recursos naturales. Por el valor dicha meta se observa lejana. Esto, debido a que el Quinto Informe indica que en el 2016 la producción ronda los 28 mil 015 millones de pesos, es decir se requieren un incremento de 17 mil 667 millones de pesos hacia el 2018 (63.0 por ciento adicional). De manera fundamental esta meta se apoya en la premisa del desarrollo forestal en el país. Sin embargo, la producción forestal maderable se encuentra estancada en 6.6 millones de metros cúbico rollo al 2016, y es improbable que se alcance la meta de 11 millones de metros cúbico rollo de producción forestal maderable para 2018.
En la meta del tercer indicador se observa difícil pero no imposible alcanzarlo, ya que se debe hacer también un gran esfuerzo. Se trata del indicador de superficie rehabilitada o con acciones de restauración, que conforme al Quinto Informe tiene una superficie acumulada de 943 mil 601 hectáreas. Es decir, un porcentaje de avance de 84.5 por ciento con relación a la meta sexenal de 1 millón 116 mil 500 hectáreas al 2018. Se requiere rehabilitar 177 mil 899 hectáreas adicionales al 2018. El problema es que del 2016 a mediados del primer semestre del 2017, el incremento de superficie rehabilitada acumulada fue pobre, sólo 6 mil 874 hectáreas rehabilitadas. Pero habría que conocer los datos finales de este año. Aquí el tema es más cualitativo, si la superficie restaurada realmente está realmente restaurada. Pero este es un tema siempre polémico.
En síntesis, la información aportada en el Quinto Informe de Gobierno preocupa, ya que se puede concluir que para el 2018 se está lejos de las metas programadas más relevantes en materia ambiental. No se tienen buenos resultados respecto a los temas relacionados al crecimiento verde, manejo sostenible de recursos naturales, así como la mitigación y adaptación al cambio climático.
Por lo anterior, insistiríamos en plantear una trasformación del modelo de desarrollo, para que el desarrollo nacional sea sustentable, y considerar con ello en las políticas públicas ambientales y de los recursos naturales, como un componente fundamental de las estrategias del mismo. En consecuencia, asumir como prioridad para los objetivos de igualdad, justicia, equidad, bienestar social y económico, la necesidad de promover un desarrollo sustentable que aproveche en forma racional y sostenible los recursos naturales y preserve el medio ambiente, tomando en cuenta no sólo el interés de la actual generación, sino el de las futuras generaciones.