EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Quirino Ordaz, el protegido de Cienfuegos que será embajador en España

Silber Meza

Septiembre 18, 2021

El gobernador priista de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, estuvo a punto de pasar desapercibido por la opinión pública nacional, si no fuera porque en la recta final de su gobierno el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió invitarlo a ser el próximo embajador de México en España.
Priistas, panistas y perredistas acusaron a López Obrador de querer dividir a la oposición, en especial cuando al día siguiente también invitó a su administración al gobernador de Nayarit por el PAN, Antonio Echevarría García.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, respondió indignado a la propuesta de AMLO, y soltó unos tuits donde cercaba a Ordaz Coppel y le exigía que primero le pidiera permiso al partido.
“La lealtad, unidad y compromiso de un priista se demuestra al lado del partido. Cualquier invitación a nuestros gobernadores, por un partido distinto, se asume a título personal y debe someterse a consideración del Consejo Político Nacional para decidir si se aprueba o no”, soltó Moreno.
Quirino mencionó después que ya mandó una carta de permiso, pero que independientemente de eso, él aceptaba el cargo porque fue a título personal.
Medios y columnas de opinión se incendiaron. Se preguntaban: ¿y quién es Quirino?
Aquí les cuento. El aún gobernador de Sinaloa es un empresario hotelero de Mazatlán, la joya turística del estado. Su padre, Quirino Ordaz Luna, fue alcalde del puerto y era el propietario del negocio de los hoteles. Ordaz Coppel estudió la licenciatura en Derecho en Ciudad de México y más tarde la maestría en Administración Pública en el Estado de México.
Fue asesor del gobernador mexiquense Alfredo Del Mazo González y estuvo en el gobierno de Óscar Espinoza Villarreal, en la última etapa del Distrito Federal. Ahí fue director general del Sistema DIF.
Obtuvo algunos cargos en la Secretaría de Turismo federal y después, en 2003, regresó a Mazatlán a ser el tesorero municipal. Más tarde brincó a la Secretaría de Administración y Finanzas de Sinaloa, donde estuvo de 2005 a 2010, primero como subsecretario, después como titular. Él fue el encargado de entregar el gobierno al candidato del PAN-PRD, Mario López Valdez, y seis años después él asumió como gobernador. En ese lapso Quirino logró ser diputado federal por PVEM y PRI.
Como ven, Quirino no era un político fuerte ni poderoso. No tenía base social ni cargos importantes. En realidad siempre fue un operador financiero que sabía cuadrar los presupuestos públicos y alternar el trabajo oficial con su lado empresarial. Por eso gobernó Sinaloa con altas pautas en publicidad oficial, sin confrontarse con la oposición ni los medios. Prefirió cooptar que reprimir.
El ser seleccionado como candidato del PRI al gobierno estatal suscitó una sorpresa colectiva. ¿Qué sucedió?
Ordaz Coppel fue apoyado por políticos sinaloenses que tenían fuerte presencia con el presidente Enrique Peña Nieto. Por ejemplo: David López Gutiérrez, el ex jefe de Comunicación Social de la Presidencia. Sin embargo, detrás del grupo político al que pertenece López Gutiérrez –llamado “chilorio power”, en alusión a la comida regional del municipio de Mocorito– estaba una mano más poderosa que respaldaba al ahora mandatario y próximo embajador de México en España: el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos.
El líder del Ejército Mexicano con Peña Nieto tiene una relación muy personal con Quirino Ordaz Coppel, y sobre todo, una cercanía con la familia de la esposa de Quirino, Rosa Isela Fuentes. Ella es hija del general de División Luis Ángel Fuentes, ex director del Colegio Militar y muy cercano a Cienfuegos. La proximidad es tal que se llegó a decir que Cienfuegos fue padrino de bodas de Quirino, aunque éste desmintió la versión cuando el general fue detenido en Estados Unidos.
Lo cierto es que cuando Quirino llegó al poder en Sinaloa, con poca fuerza real y después del sexenio de López Valdez (Malova) infestado por el narcotráfico, se refugió en el apoyo militar. El general Cienfuegos determinó a su secretario de Seguridad y a su subsecretario, dos militares retirados, y la Sedena envió mil 300 militares para respaldar al nuevo gobernador de Sinaloa.
Más tarde transfirió cientos de millones de pesos para que la Sedena construyera la base militar de El Sauz. En total se destinaron 800 millones de pesos a una construcción de 100 hectáreas, y todo con presupuesto del gobierno estatal. Una cantidad altísima para las finanzas locales.
La base militar no ha funcionado como se esperaba, y la mejor muestra fue la del 17 de octubre de 2020, cuando sucedió el Jueves Negro, mejor conocido como “culiacanazo”.
Como gobernador, Quirino se distinguió de su antecesor Malova por no tener una cercanía visible con el narcotráfico; por una administración ordenada en la operación y por sumar pocos escándalos de corrupción. Esto no quiere decir que haya sido un gobierno limpio: algunos periodistas hemos denunciado corrupción en obras públicas, salud y gastos en publicidad oficial.
También se distinguió por impulsar de forma desmedida a Mazatlán, lugar donde tiene sus inversiones familiares. Ahí se concentró buena parte de la obra y de los recursos. Además invirtió presupuesto público en estadios de beisbol y futbol concesionados a particulares por más de una década, uno de ellos, el de futbol de Mazatlán: prácticamente se lo regaló al empresario Ricardo Salinas Pliego.
La lógica sería que al llegar el gobierno de Morena se iniciaría una investigación profunda de la administración de Quirino, pero ya sabemos que eso no pasará porque en los hechos, López Obrador ya le extendió una carta de impunidad al invitarlo a la embajada de España. Al final, ambos tienen varias similitudes: son verticales, hacen obras faraónicas, presumen austeridad, son amigos de Salinas Pliego y tienen un amor sobrado por las fuerzas armadas.