EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Razón, razones y sinrazones

Humberto Musacchio

Julio 13, 2006


Incurre Felipe Calderón en usurpación de funciones, pues ya se presenta ni más ni menos que como presidente de la República cuando todavía el Trife no ha hecho la declaratoria formal de su triunfo, entre otras cosas porque suman decenas de miles las impugnaciones del PRD, las que para proceder, digamos de paso, tendrán que ser jurídicamente muy sólidas y socialmente eficaces para no acabar en que tenían razón, pero no tenían razones.
Cuando se juega póker con un tramposo no basta con decir que es un chapucero. Hay que demostrarlo. Eso mismo ocurre cuando en la competencia electoral sabemos que el adversario participa con todo el apoyo de la banca y los números acaban por favorecerlo. Para echar atrás esos resultados, no basta con la denuncia, se requiere claridad y contundencia.
Por supuesto no puede creerse en la sinceridad de Felipe Calderón y sus ofertas de entendimiento. Él hizo cuanto estuvo en sus manos para aniquilar a su oponente, contra quien empleó el insulto, la mentira y la difamación. Todos los recursos de la propaganda al estilo del nazi Joseph Goebbels para aplastar al adversario.
La campaña electoral fue el corolario de años de engaños y recursos bárbaros, de videos grabados clandestinamente, de espionaje, trampas legales, persecución, protección de un delincuente como Carlos Ahumada, campañas en los medios pagadas con dinero público y, como culminación de tantas miserias, la vergüenza del desafuero, en la que coincidió el interés de Los Pinos con la complicidad del Poder Judicial y el empleo faccioso del Ministerio Público.
Después de estos años de guerra sucia nadie debería creer que el 2 de julio la derecha experimentó una súbita conversión y se hizo buena, limpia y respetuosa del rival. No. Es la misma derecha y son los mismos políticos que envilecieron nuestra vida pública y mancharon al país con su porquería, los que pactaron con el PRI el desafuero y ahora, otra vez, se arreglaron para que Roberto Madrazo saliera a levantarle la mano a Felipe Calderón antes de que el IFE terminara el recuento.
Como puede verse, el PRI tiene muchos Vega Memije dispuestos a servir de palafreneros al PAN. Algunos le declararon su adhesión al hombre del Yunque desde la campaña; otros, más inteligentes, esperan a que Felipe concrete ofertas, lo que ya hizo con varios gobernadores del tricolor y otros políticos que avizoran alguna chamba en el próximo sexenio, pese al desastre electoral de su partido.
Por lo pronto, el panista ya anunció que llamaría a su gabinete a Amalia García y Lázaro Cárdenas Batel. Esperemos que éstos muestren dignidad y rechacen el grosero intento de coptación. Dijo también Calderón que incluirá en su gobierno “a personajes provenientes del Partido Comunista”. Tal vez, pero seguramente esos “personajes” nada tendrán que ver con las convicciones sociales de antaño, a las que hace años dieron la espalda, y sí mucho con sus intereses personales de hogaño.
Hay, ya se sabe, muchos políticos no panistas dispuestos a avalar cualquier cosa con tal de mantenerse en el juego del poder. Por eso, si Calderón llega a la Presidencia de la República –lo que todavía está por verse— será para cumplir las promesas que hizo a los empresarios que costearon su campaña, en la que se gastó mil 700 millones de pesos, según sus aliados del PRI. El abanderado de la derecha deberá pagar esos aportes que nada tienen de altruistas. Para corresponder a sus patrocinadores tiene que privatizar los energéticos, especialmente el petróleo, que está en la mira de los tiburones transnacionales.
Venderá lo que le pidan, porque se puso en sus manos hasta el extremo de aceptar el apoyo de delincuentes electorales como el señor Barraza, del Consejo Coordinador Empresarial, que hizo una costosa campaña en contra de los adversarios de Calderón, pese a que, de acuerdo con la ley, las personas morales no pueden hacer aportes en efectivo ni en especie a favor de un candidato.
Felipe, defensor a ultranza de la plutocracia, en un desplante de humorismo involuntario declaró a Excélsior: “Me siento perfectamente identificado con el México del sur, el de la pobreza” (7/VII/2006). ¿Identificado con la pobreza cuando en su campaña los pobres estuvieron ausentes de su discurso? A otro perro con ese hueso. Es el candidato de la continuidad, si llega a la Presidencia llevará adelante la misma política económica de los últimos 25 años, incrementará los privilegios a los privilegiados y exprimirá más a los exprimidos, no creará empleos y mandará a los mexicanos productivos a seguirse saltando las bardas para llegar a Estados Unidos, tal como lo dijo durante su campaña. No habrá sorpresas. Es el candidato de los ricos apoyado por sectores reaccionarios, fanáticos e ignorantes. Con esa base social no se construye la modernidad.
Los ciudadanos que no creen en los fervorines panistas deben prepararse para resistir una nueva embestida de la derecha, que irá más a fondo en lo que comenzó con Vicente Fox. Bueno, eso si el Trife le da su bendición a Felipe.