EL-SUR

Jueves 02 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Rebel y Revel: el arte de resistir

Tryno Maldonado

Abril 29, 2025

“Para nosotros, el arte no es adorno, es arma cargada de futuro”, escribió el EZLN en uno de sus comunicados previos al encuentro Rebel y Revel Arte. Esta frase encierra la esencia de lo que ocurrió en Chiapas entre los días 13 y 19 de abril. Mientras más de mil artistas de 28 países transformaban el caracol Jacinto Canek y el Cideci-Unitierra en un hervidero de creación, el Estado mexicano preparaba su respuesta habitual: más botas militares, más puntos de vigilancia, más desapariciones.
El contraste no podría ser más brutal. Por un lado, el EZLN demostró una vez más que sus procesos organizativos y de vida –a diferencia de la contrainsurgencia militarista de muerte de la llamada Cuarta Transformación– siguen vivos también a través del pensamiento, la palabra y la imaginación.
El Rebel y Revel fue un festival sin precedentes que reunió a más de mil artistas que compartieron sus obras, performances, procesos creativos de diferentes disciplinas con las comunidades tzeltales y tzotziles. Y, a su vez, la compartencia fue mutua al poder atestiguar la variada y fecunda creación hecha por las y los jóvenes zapatistas en completa autonomía. El arte se instauró esos días como una lengua común. En los murales colectivos se mezclaron grafitis urbanos con símbolos mayas, el hip-hop en tzeltal y tzotzil, los corridos insurgentes y la abundancia de una pedagogía mutua, como los talleres donde niños y niñas aprendieron a usar la serigrafía para contar sus historias.
Mientras esto ocurría, el Estado respondía como mejor sabe hacerlo: con violencia. El hostigamiento contra los pueblos zapatistas se ha incrementado en últimas fechas. Según el Frayba, por ejemplo, los patrullajes militares aumentaron 40 por ciento en tiempo real durante el evento artístico zapatista. El Frayba documentó: “En medio de una estrategia de seguridad de la nueva administración estatal, caracterizada por ser de carácter militar y policial, y respaldada por el gobierno federal, se impulsó un esquema de actuación para el festival plagada de violaciones al libre tránsito, así como acciones de intimidación y hostigamiento durante los traslados de las personas participantes. Ubicamos la presencia de fuerzas de seguridad del estado de Chiapas y las Fuerzas Armadas en las rutas e inmediaciones de las sedes del Rebel – Revel Arte, situación inusual en el territorio”.
Además, se lograron documentar retenes de revisión carreteros en múltiples puntos alrededor del evento, y “se vieron patrullajes de la Guardia Nacional y Ejército Mexicano compuestas por cinco camionetas en total, en tramos carreteros entre Chamula y Tenejapa, camino de paso rumbo al caracol de Jacinto Canek”.
El sábado 19 de abril de 2025, aproximadamente a las 18:50, el subcomandante insurgente Moisés denunció en el encuentro Rebel y Revel Arte que hubo rondines de la Guardia Nacional y las Fuerzas de Reacción Inmediata Pakal (FRIP) en las afueras de las instalaciones de Cideci-Unitierra en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
Por si fuera poco, el 24 de abril, cuando apenas se secaba la pintura de los últimos murales, las fuerzas combinadas de la Sedena y la policía chiapaneca desaparecieron a José Baldemar Sántiz Sántiz y Andrés Manuel Sántiz Gómez, bases zapatistas del ejido Morelia. La operación fue un manual de contrainsurgencia, pues ocurrió sin órdenes judiciales, sólo por la fuerza bruta de quienes actúan con total impunidad. Fueron 55 horas de angustia, el tiempo que ambos tardaron en “aparecer” en un juzgado.
“Desde inicio de este año –denuncia el Frayba–, distintas comunidades, organizaciones sociales y de derechos humanos en Chiapas han denunciando graves violaciones a derechos humanos cometidas por los integrantes de los operativos policiacos y militares en donde se ha violentado a los pobladores, robos en sus viviendas, incluido detenciones arbitrarias”.
El mensaje de la autonominada Cuarta Transformación es claro: al arte libre se le combate con fusiles.
En este México donde el gobierno actual gasta 3 mil por ciento más en armamento que en arte y cultura, el zapatismo sigue demostrando que otro mundo es posible. Durante Rebel y Revel y el cerco militar impuesto a su alrededor se pudo ver claramente el contraste: donde el Estado pone retenes militares, los zapatistas ponen talleres de grabado y obras de teatro; donde el Ejército envía drones para hostigar, ellos levantan murales que podían verse desde ese mismo cielo; donde el poder desaparece personas, el arte libre hace resonar y multiplicar sus voces.
“Abajo y a la izquierda, el arte camina”, afirma otro comunicado zapatista reciente. Y así es. Mientras Baldemar y Andrés enfrentan procesos judiciales amañados, los murales pintados durante el festival siguen ahí, testigos visuales de que en Chiapas hay dos fuerzas en pugna: la que quiere pisotear las historias de abajo y la que las crea para que sean visibles desde lo más alto. El verdadero “día después” que imaginaron los zapatistas es de resistencia convertida en color, convertida en palabra digna.