EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Reconocer para enfrentar

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 21, 2020

 

Dime de qué recursos dispones y te diré si puedes lograrlo.

Siempre resulta más barato prevenir que lamentar, dice el refrán popular. Es más eficaz realizar acciones contando anticipadamente con personal capacitado, procesos, recursos (tanto materiales como financieros), suficientes y pertinentes. Para solucionar un problema primero hay que reconocerlo y aceptar su presencia real, en su justa dimensión, en el hoy y en el mañana. Estos principios aplican en nuestro actual combate a la pandemia del coronavirus en México.
Pero nuestro Sistema de Salud Pública (SSP) no está lo suficientemente preparado para enfrentar y combatir con éxito la pandemia referida; en todas sus etapas en el corto plazo. De tiempo atrás (y como herencia del neoliberalismo) nuestro SSP está centralizado, desvencijado y sobresaturado en la atención de convalecientes, en el marco proverbial del déficit nacional en médicos, medicinas, hospitales y centros de salud, así como de camas, equipos hospitalarios e insumos básicos sanitarios.
En especial y para el caso que nos ocupa, tenemos pocos laboratorios para pruebas y análisis de muestras, obtenidas de posibles sospechosos y contagiados en todo el territorio nacional. Hay que tener en cuenta que el crecimiento de los afectados por el coronavirus es de carácter exponencial y los laboratorios que tenemos están centralizados en la Cdmx.
Adicionalmente y desde décadas atrás, nuestro SSP está diseñado para atender demandas personales y no eventos colectivos catastróficos que se presentan en determinado momento y espacio. A partir de eso, cobran razón de ser la aplicación en forma gradual de medidas, un tanto drásticas pero firmes, destinadas a frenar y disminuir la estadística diaria que da cuenta de la existencia y daños que causa en nuestro país el virus multicitado. También aceptemos que nuestro habito del “Ahí se va” no nos ayuda y es altamente perjudicial por obstruccionista y minimalista en la observancia y cumplimiento de las medidas y protocolos indicados para la adecuada prevención contra el actual flagelo mundial.
Súmele a lo anterior la demasiada población subocupada y desocupada que no tiene acceso real a los servicios que brinda el SSP. Como siempre, los pobres, los ancianos y la niñez serán las mayores víctimas de esta tragedia social que estamos viviendo. Como van las cosas, es un hecho que habrá saturación de convalecientes que estarán mal, poco o nulamente atendidos.
La eterna desigualdad social que nos caracteriza como país, impone su realidad y cobra su existencia, ya que una minoría de la población si tiene un sistema privado para la atención privilegiada de su salud. Son las personas de altos ingresos económicos lo suficientemente afortunadas en relación al resto de la población. Otro segmento de la población es la laborante y tiene un sistema de seguro social desvencijado y por último están aquellos que no tienen más que los malos servicios generales de salud pública. Todos están concebidos como una suma de demandas individualizadas de los ciudadanos.
De no aplicarnos con mayor intensidad, coordinación y esfuerzo entre la ciudadanía y los tres niveles de gobierno, pronto la morbilidad se incrementará más rápido de lo que uno piensa. Atender la pandemia en forma lenta y errada como lo hizo Italia nos lleva a escenarios catastróficos nunca deseados. El esforzarnos para poner en práctica medidas un poco drásticas pero efectivas de contención y disminución de la propagación del virus puede darnos resultados exitosos, tal y como ya los hubo en Corea del Sur y China, por ejemplo.
PD1. Tan malo es minimizar peligros como maximizar gravedades que no se hayan dado en este asunto tan delicado del coronavirus ya que está en juego la vida de muchos mexicanos.
PD2. Los tres niveles de gobierno no deben escatimar presupuestos públicos para luchar contra la actual pandemia. Cancelen otros programas no esenciales y transfieran los recursos ¡Ya!
PD3. En tratándose de esta pandemia debemos esforzarnos por tener un plan de acción que se distinga por su rapidez, eficiencia, oportunidad y honestidad. la consigna de todos es abatir al máximo la presencia del virus en territorio nacional.