EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Reflexiones en torno a Zeferino

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 03, 2005

 


A Zeferino Torreblanca Galindo lo quiere el pueblo porque no está maniatado por intereses inconfesables, económicos y políticos, con los que se haya comprometido con antelación, como es el caso de la mayoría de los gobernantes priístas que asumen el poder.

Por eso representa la única opción real de avanzar en el combate de lacras, lastres y obstáculos que no nos permiten tener una calidad de vida mejor en lo político, en lo económico y en lo social. Es un hombre con la voluntad, la valentía, la firmeza y la energía suficiente para enfrentar y afrontar, junto con el pueblo, los siguientes desafíos:

Los muchos años de poder y el usufructo que hacen de él, las pocas caras de siempre. Los caciques políticos sempiternos y la marginación social eterna. La impunidad constante y la justicia declinante. La opulencia insultante y la miseria indignante. La rapacidad política abundante y la carencia de moral pública. Las mañas electorales y la violada democracia. El cinismo imperante y la probidad ausente. Todo eso y mucho más, que por mucho tiempo han colmado la vasta paciencia                                 y tolerancia de buena parte del pueblo guerrerense requieren del hombre y del proyecto marcados por la Z.

Con el de la Z están garantizadas: 1) la reactivación de la política de principios, valores y convicciones; es decir, de la buena política. 2) La erradicación del uso de la administración pública para servirse y no para servir. 3) El destierro de la práctica de la prostitución de conciencias y de la compra de voluntades a través de dinero, dádivas o concesiones. 4) La vigencia de la verdad y de la ética política. 4) La extinción de la corrupción como sistema de vida y de la simulación pública, que es funcionalmente analfabeta.

Zeferino Torreblanca Galindo es el único que puede rescatar de la asfixia y de la semiparálisis al gobierno estatal, productos y consecuencia del nudo de intereses económicos y políticos, ilegítimos y vergonzosos, que de varias décadas atrás mantienen entelarañada y acogotada parte importante de la administración de los recursos y servicios públicos.

Solo él pude evitar el tradicional cercenamiento de la capacidad del buen gobernar, derivado de la repartición de cuotas de poder; donde políticos y grupos velan por sus intereses individuales o de grupo y no por la atención a las demandas sociales. No tendrá que pagar facturas políticas inmorales. Su triunfo se lo deberá íntegro al pueblo y a la coalición que lo postuló. Nada ha negociado en lo oscurito. Los compromisos que adquiere, son los que ha hecho en forma pública y de cara al pueblo.

Zeferino representa la posibilidad de la alternancia madura, prudente y sensata en el poder. Cosa que tanto demanda, y a gritos pide, la mayoría del pueblo guerrerense. No se dará un salto al vacío ni se caerá en la zozobra. Ya demostró que tiene oficio de buen gobierno y de mejor administración pública. En Acapulco están los hechos constatables y reconocidos por todos. No hay nada para desconfiar de Zeferino, lo dicen los acapulqueños. Tenemos mucho que ganar y nada que perder como sociedad civil, aseveran. Hay que dar el paso hacia delante en la historia buena y limpia de estas tierras del sur. Hay que atreverse a labrar nuestro propio destino. Vale la pena hacerlo.

El entusiasmo social que ha despertado su persona es inusitado. La simpatía popular hacia su opción y proyecto de gobierno es un fenómeno histórico pocas veces visto. Su llegada al poder será palpable, legítima e inobjetable. Nada ni nadie le arrebatará ese derecho a la mala. El pueblo no lo permitirá. Estemos con los que hacen la historia de Guerrero, no con los que se empecinan en ubicarse en la contra-historia

Tengamos en cuenta que una parte importante del electorado no es voto duro de ningún partido. Poco más del 20 por ciento de ese electorado, en las entrevistas para encuestas, se resiste a manifestar por anticipado sus preferencias, porque el voto es secreto y universal. Ese electorado de la sociedad civil es de Zeferino Torreblanca Galindo; sencillamente por hartazgo ciudadano… por hartazgo.

Solamente la corrupción, la manipulación y por ende el fraude electoral el día de la votación y en su conteo podrán truncar la esperanza y el anhelo de la mayoría del pueblo de Guerrero. Debemos de estar alerta y vigilantes del voto. Hay que salir a votar todos de acuerdo con nuestra conciencia. Denunciar a los medios y a las autoridades competentes cualquier irregularidad o ilícito electoral. Sigamos labrando el futuro democrático de Guerrero. Nuestros hijos nos lo reconocerán.

Recordemos que la alta delincuencia nacional políticamente organizada llegó a Guerrero a intentar frustrar las aspiraciones populares que luchan por una nueva opción de gobierno. Pero no pasarán ni lo lograrán porque moralmente nunca han tenido la razón, ni la autoridad y prestigio para impedirlo. Están contra la noble y heroica hazaña de este pueblo que se ha echado a andar y ya nadie lo va a parar.

PD1. La necesidad del cambio surge de la carencia, el engaño y del caos, mi querido saltamontes; no del orden, la paz y el progreso.

PD2. Hoy lo que necesitamos es una opción respetable, genuina y legítima, que sea a la vez inteligente, creativa e imaginativa. Hoy necesitamos en Guerrero, para que seamos mejores, una nueva opción.

PD3. No confundamos soberbia y prepotencia con firmeza y energía. Son cosas muy distintas.

PD3. La nueva democracia de México y en Guerrero no se construirá sobre las ruinas del PRI, sino a partir de su renovación y transformación. Para eso es necesario que deje eventualmente el poder.