EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Reflexiones sobre el fertilizante

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 22, 2019

Me preocupa leer en las noticias que se tienen problemas con el reparto de fertilizantes químicos en Guerrero. La lectura es simplista, los fertilizantes químicos están llegando tarde a los productores y por tanto hay el riesgo de perder cosechas de maíz.
Debo acotar que no soy un especialista en suelos, aunque hace algunos años trabajé con un buen equipo de especialistas esos temas. Por lejanía del trabajo no pude acceder al estudio en que colaboré sobre los suelos de Guerrero, pero algunas cosas recuerdo de sus resultados. Trataré de desarrollar algunas de esas ideas.
Desde hace más de 20 años años se ha otorgado con recurso públicos fertilizantes químicos a los campesinos productores de Guerrero. Producto del paternalismo y el clientelismo de tirios y troyanos, se ha convertido en una mala práctica, ahora al parecer una obligación sin discusión. En la política del campo se le ha dado el mayor peso al subsidio y uso de los fertilizantes químicos. La falsa premisa ha sido que esta es la solución a la caída de la productividad de los suelos empobrecidos.
Puedo suponer que a lo largo de los años, los que más han ganado de esos recursos públicos han sido los fabricantes de fertilizantes químicos y sus distribuidores. Sólo esto explica esa política pública indebida ante la ausencia de alternativas reales. Porqué en general observo a los campesinos productores pobres y desesperados por la falta de fertilizantes químicos, cual adictos al mismo.
Es un hecho, que buena parte de los suelos en donde, de manera especial, se siembra el maíz han perdido su calidad productiva, cada vez se produce menos maíz por unidad de superficie. Los suelos del campo de Guerrero se han ido degradando de una manera alarmante. Han perdido su fertilidad.
De estas premisas infiero, que hace falta un buen estudio de evaluación del costo beneficio económico, social y ambiental de esta historia del fertilizante químico en Guerrero a nivel de regiones y municipios.
Hay que responder a muchas preguntas: ¿Cuál es el estado que guardan los suelos agrícolas de la entidad? ¿Quiénes han sido los actores beneficiados realmente con la política de subsidios de fertilizantes químicos? ¿Cuál es el padrón real de productores campesinos? ¿Cuáles son los resultados agrícolas de cada productor beneficiado? ¿Por qué no ha sido posible prestar una atención integral a lo largo de los años al problema de la degradación de los suelos agrícolas?¿Cuál ha sido el impacto en el ambiente del uso indiscriminado de los fertilizantes químicos? Esto especialmente, en el agua del subsuelo. A pesar de que se ha predicado durante sobre las bondades de los fertilizantes biológicos u orgánicos. ¿Por qué no hay una política que incentive realmente a éstos?
Me atrevo a señalar algunas propuestas, que han sido reiteradas por los estudiosos del tema:
Medir la fertilidad de suelos. Se mide poco la fertilidad de suelos a nivel de parcelas. Hacen falta laboratorios de suelos para ello. No se invierte simplemente; así se han gastado miles de millones de pesos en comprar y repartir fertilizante químico pero todo ha sido sin la rigurosidad técnica necesaria. Es como si un médico sin análisis clínico, lo diagnosticara a uno y le da un tratamiento por pura experiencia, con el riesgo de que por ejemplo, a lo mejor lo enferme a uno más o genere resistencias a los antibióticos.
Entonces como una receta indiscriminada para solucionar se aplicaron fertilizantes químicos, que en muchos casos no son necesariamente la mejor solución al tipo de suelo donde se aplican generando por el contrario daños severos al mismo. Es decir, por ejemplo, no es lo mismo aplicar un fertilizante químico a un suelo ácido, que lo que se le aplica a un suelo alcalino.
Asistencia técnica. Existe la ausencia de asistencia técnica estable y constante al productor, que además propicia un uso ineficiente del fertilizante químico en tierras de temporal. De nada sirve aplicar fertilizante en grandes cantidades en tierras de temporal, si no hay agua y temperaturas idóneas que hagan este fertilizante disponible para las plantas. No se omite el señalar, que además el fertilizante químico tiene el riesgo de contaminar las aguas superficiales y del subsuelo si es mal aplicado.
Promover las prácticas agroecológicas. No se implementa, ni por asomo en invertir cuando menos en similar proporción a lo que se gasta en fertilizante químico, en prácticas agroecológicas que restauren los suelos infértiles en su calidad. Se debería tratar de ir al fondo del problema de la infertilidad de los suelos. Hay que promover prácticas ecológicamente amigables con la tierra. Para ello, se necesitan más parcelas demostrativas de dichas prácticas, más capacitación al productor, para que él observe sus bondades.
Padrón único de productores confiable y por potencial productivo. Durante años se ha señalado que es necesario tener un padrón único de campesinos productores de maíz, que identifique las condiciones de suelos con potenciales productivos de baja, media y alta productividad. Al respecto existen trabajos serios en la Uagro y en el INIFAP, que desde hace buen rato debería ser utilizados.
Con esto se trata de que las políticas públicas no pueden ser iguales para un campesino de suelos de bajo potencial productivo, con relación a un campesino que tiene suelos altamente productivos.
Es urgente apoyar a los campesinos productores en condiciones de bajo potencial productivo no sólo con subsidios para el fertilizante, sino también con asistencia técnica para lograr las mejores prácticas productivas que mejoren sus tierras agrícolas.
El trato respecto al subsidio de fertilizantes no puede ser igual para los campesinos productores de potencial productivo medio y alto, su subsidio debería ser menor. Pero en todo caso se les debe dar asistencia técnica para que utilicen las mejores tecnologías de tipo agroecológicas, apoyarlos con infraestructura y equipamiento en toda la cadena productiva, que además tengan acceso a créditos baratos, al autoaseguramiento y la organización para la comercialización.
Políticas públicas integrales. Si no se inicia con una clara reorientación de apoyar la producción de maíz y otros granos básicos realmente con políticas integrales en Guerrero van a seguir cayendo los rendimientos agrícolas o por lo menos cada día será más caro desde el punto de gasto público mantener dichos rendimientos. Esto tiene que partir de una política progresiva de absoluta cooperación entre los tres órdenes de gobierno y los propios productores. Eso sería una mejor inversión o seguirá el barril sin fondo. Se requiere tener clara la brújula de hacia dónde ir.
Estoy cierto que los productores campesinos exigen y necesitan esa atención de apoyos integrales. No omito el comentar, que Guerrero tiene un gran patrimonio biocultural que se centra en sus múltiples variedades de maíz. Hay que cuidar ese patrimonio y rescatar los saberes de nuestras comunidades indígenas y campesinas. Al mismo tiempo, debemos pensar en nuestra necesidad de adaptarnos al cambio climático que ya nos pega con todo con ondas de calor, sequías o lluvias extremas. Hay que aplicarse, llamar a todos los actores a revisar esto que evidentemente no está funcionando, ya que con un instrumento tan pobre como el regalar fertilizantes químicos los gobiernos serán rebasados por la necesidad de la gente.